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La distancia jamás acabará con el verdadero amor

Las chicas pasan, los trabajos pasan y a veces hasta los amigos que creímos que jamás nos dejarían, también pasan. Lo que jamás nos abandona es ese amor ciego e irracional por un club. Ese es el amor de nuestra vida, el primero que llegó a nuestros imberbes corazones allá por nuestros primeros años de vida, cuando apenas éramos infantes que pateábamos un balón casi tan grande como nosotros y regresábamos a casa con barro hasta las cejas y las rodillas maltrechas por tanta herida.

Ese amor, decía, el primero que nos invade, jamás se olvida. Ese es el caso de los que aquí escribimos (y creemos que también de los que nos leéis), por los colores del equipo de nuestra vida.

Reflexiono en estas líneas porque precisamente ahora mi situación es tal cual imagináis (algunos ya la sabéis), a cientos de kilómetros de mi Málaga natal, de la que añoro a sus gentes (mi gente), sus playas, su clima, su idiosincrasia y su fiesta, justo ahora que me he venido a vivir a Dublín por un tiempo. Todo esto viene a cuento porque este pasado domingo pude disfrutar de la goleada de mi equipo en Huelva ante el Recre, algo que no por inesperado deja de ser felizmente agradable. Desgraciadamente fue el único partido de la jornada española que no se retransmitió por internet, así que tuve que conformarme con la emoción del Carrusel.

Tras hora y media plena de satisfacciones, cuando el partido tocaba a su fin me enfundé la zamarra malaguista y salí para Phoenix Park con mi amigo Sergio a echar unos toques con el balón como aquel niño pequeño que recuperó la ilusión que un día lo colmó. Jugamos un partidito plenamente internacional, con algunos irlandeses, polacos e indios, disfrutamos y por momentos sobre el verde césped del gran parque dublinés pretendí emular las carreras de Eliseu, los pases de Duda, las jugadas de Adrián o los goles de Baha. Fuí feliz por un rato, un pequeño espacio de tiempo que me transportó de nuevo a la tierra que tan poco hace que abandoné (de hecho acudí la semana anterior al duelo contra el Valladolid, el de la foto que ilustra el post) y a la que tarde o temprano volveré.

Mientras tanto seguiré sufriendo y apoyando en la distancia a mi amor, ese que hace que me duela el corazón o de saltos de alegría. ¡¡¡ Te quiero Málaga !!!



8 comentarios:

chimoeneas dijo...

muy bonito el post! te comprendo y lo suscribo todo porque llevo años sintiéndolo, sufriendo por mi elche allí donde esté.

mucha suerte en dublín! saluda a mis amigos del bohemians

silvinovich dijo...

Hola acabo de descubrir hace poco este blog y me parece muy interesante como futbolero que soy.

Me encantó este post y desde Asturias y como sportinguista espero que el Málaga te siga dando grandes alegrias.

un saludo

kipzy dijo...

que excelente y que lindos son los posts del corazon

lo que me extrañaba de malaga es que mientras remodelaban su estadio habia una publicidad gigante de una venta de automotores de la zona cuyo dueño es el apellido de mi abuelo

cityground dijo...

Buen post y enhorabuena por el Málaga, creo que Eliseu hizo el partido de su vida.

Mauricio dijo...

Si podre entenderte Domin...luego de años y años lejos, no puedo dejar mi amor por el Real España. Bendito el Internet, que me permite estar un poco mas cerca. Antes era realmente dificil.

Martín dijo...

Bueno, no quiero decir nada, pero es irte y empezar a mejorar el malaga...ji,ji.

Ale, a ver si haces algun malaguista por alli ;-)

villa dijo...

Espero que lo del domingo no sea un mero espejismo, poco a poco el equipo va adaptándose a la nueva categoría. Bueno mucha suerte en Dublín
http://corazonboqueron.blogspot.com

Luis Carlos dijo...

Una pregunta. ¿Hubo muchas opiniones en contra de "refundar" el equipo a partir del filial a principios de los noventa? ¿No suponía eso "cambiar" de equipo? Un saludo,