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No es solo estadística (mil y una historias a través de los números)

Llevo unos días repasando antes de dormir, club por club, las plantillas de los distintos equipos de primera en la guía Marca. Alguno podría decir que esto no es más que un hartazgo de números, y que poco se puede sacar de interés de ahí

Pero como defensor de las estadísticas, las tablas de datos y demás dosis de información concentrada, voy a poner un ejemplo practico de que no, de que tras esa fachada de fríos números, se ocultan relatos apasionantes, de esos que merecería la pena contar, pero que al estilo de Las historias paralelas que aparecen y desaparecen de la Historia Interminable debemos decir: “esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión",

Para ello, simplemente, voy a centrarme en la plantilla del Sporting, una de esas sobre la que la gente, debido a su condición de modesto, pasaría de puntillas. Así que tal vez para otra ocasión queden cosas como esa misteriosa conexión Independiente-Atlético de Madrid (Leo Franco, Pernia, el Kun y Forlan jugaron allí), o comprobar como en la plantilla del Athletic hasta siete futbolistas tienen pasado rojillo (del Osasuna).

Bien, para empezar con las curiosidades que un pequeño vistazo nos permite detectar, es lógico hacerlo con la portería. Y en la del equipo astur un dato curioso, sus dos guardametas han sido suplentes en el Atlético de Madrid. De hecho se puede decir que uno, Cuellar (del 2004 al 2007), fue el sustituto del otro ,Sergio Sánchez (2003-2004) en la dura labor de calentar el banquillo atlético(mas que nada eso fue lo que hicieron, porque en seis temporadas en primera que reúnen entre los dos, apenas disputaron entre ambos 22 partidos).

Pasemos a otra de esas extrañas relaciones entre equipos que se tejen a veces sin tener demasiado claro el motivo. Resulta que en el actual Sporting hay nada menos que cuatro jugadores, Iván Hernández, Andréu, Diego Castro y Jorge Pina que jugaron en el Málaga B durante las temporadas que permaneció en segunda (2004-2005 y 2005-2006). Cuanto menos sorprendente…aunque debe existir algún tipo de explicación, supongo, mas alla de la mera casualidad…

Mas. Este año pueden debutar en primera división en las filas rojiblancas 15 jugadores. Pues bien, uno de ellos, el capitán del equipo, Rafael Sastre, lo hizo con prácticamente 33 años (de hecho es mas viejo que yo…así que aun puedo tener esperanza de demostrar mi clase mundial en los terrenos de la liga BBVA), y tras una larga carrera profesional de mas de una década.

Esto, por cierto, es una muestra de lo complicado, complicadísimo diría, que es ver pasar a un jugador de segunda a primera, fuera de hacerlo cuando asciende un equipo de categoría (o bien porque con el ascienden sus propios jugadores, o bien porque, como equipo de segunda, pudo observar bien cuales de sus rivales merecía la pena contratar). Parece que pocos equipos de primera se fijan demasiado en la división de plata, que se convierte así casi en un mercado cerrado. Podríamos por ejemplo fijarnos en un dato, para darnos cuenta de hasta que punto esto es cierto.

La temporada pasada, el pichichi de segunda fue Yordi, con 20 goles. ¿Supuso esto un punto de apoyo para volver a primera? No, solo para pasar del Xerez al Córdoba. Pero si os menciono los anteriores máximos artilleros de la categoría: Marcos Márquez, Uche, Mario Bermejo, Rubén, Perera, Diego Alonso, Salva, Salillas, Catanha, Sequeiros, Gluscevic, Pauleta, Yordi… ¿Cuántos de ellos han desarrollado su carrera profesional mayoritariamente en la primera española? Una minima parte. ¿Es esto un error, el no mirar un poco hacia abajo en busca de nuevo talento, aparte del que salga de los equipos filiales? ¿Es que la segunda es una especie de cementerio de elefantes donde van a morir, deportivamente quienes no sirven en primera? ¿O tal vez que hablamos de distintos tipos de jugadores, y que pocos de los que rindan en la segunda lo podrían hacer en primera? Sin duda, algo digno de estudio…

Este tema, por cierto, viene relacionado con otro, que nos va a hacer volver al equipo yogurin y a nuestras tablas de datos (que no se me habían olvidado). Y es el de cuando madura un futbolista. Porque si algo queda claro, es que ni todos lo hacen al mismo tiempo, ni su periodo de esplendor dura lo mismo ni se desarrolla a la misma edad.

Fijémonos en un par de integrantes de la plantilla. Diego Camacho, nacido en el 76, estuvo desde los 21 a los 26 jugando en segunda B. Fue en el 2002 cuando de forma sorprendente paso de militar en el Granada a fichar por el recreativo recién ascendido. Se ve que no desentonó desde entonces, porque han sumado ya 100 partidos en primera, distribuidos en cuatro campañas en máxima categoría. Otro caso similar, aunque aun destacable, porque como el anteriormente mencionado Sastre debuto en primera esta temporada, es el del murciano Kike Mateo. Hasta los 22 años (es nacido en el 79), se desenvolvía en equipos del grupo murciano de tercera, fuera de la dinámica de filiales que son quienes facilitan el salto de categoría. Los tres años siguiente, disputo la segunda división B, cada año en un equipo. Fue en la 2004-2005, en las filas del Eibar (uno de esos equipos que si suele mirar hacia abajo, y generalmente con buen tino, a la hora de fichar, cosa de hacer de la necesidad virtud, debido a sus escasas posibilidades económicas) cuando disputo su primera temporada en segunda. Tras otra tres campañas mas en la categoría, es ahora, por fin, con 29 años casi, cuando por fin va a saber que se siente siendo jugador de primera. Lo peor de todo, es que a pesar de su excelente campaña el año pasado, con una docena de goles que ayudaron sobremanera en el ascenso, si este no se hubiera producido, seguramente jamás hubiera tenido la oportunidad de dar el salto… Por cierto, que también es Kike Mateo el poseedor, de entre los integrantes del conjunto sportinguistas, del mayor número de clubes en su curriculum, nada menos que 10 en 11 temporadas…un culo inquieto, que llamaríamos aquí. Al menos, viendo sus números, la mayoría de los cambios de equipos fueron premio a su rendimiento, no castigo a su falta de calidad…

En cambio, es el capitán Sastre, quien mas temporadas seguidas lleva en el club, ocho con la que esta en curso. ¿Pensaría de verdad cuando ficho por el club a los 26 años, que iba a prolongar tanto tiempo su estancia asturiana? Uno lo duda mucho…pero, en el futbol nunca se sabe nada con seguridad…que se lo digan a Angloma o a Carboni, ejemplos de fichajes de treintañeros que fueron mas que un cubrir el expediente…

Por cierto, hablando de maduraciones y esplendores (y ya con esto termino), de futbolistas, no deja de ser curioso el asunto de las rachas, de la irregularidad que muchos jugadores ofrecen a lo largo de sus carreras. Uno podría pensar que si, digamos, alguien es capaz de meter 15 o 20 goles en primera división cuando tiene 23 o 24 años, ¿Por qué en cambio con 28 puede pasarse una temporada entera sin meter goles en …segunda? No estoy hablando de un caso en concreto (aunque mas de uno muy similar hayan ocurrido), pero si es algo que sorprende. En el Sporting podemos observar el ejemplo de Francisco Maldonado. Goleador destacado en el filial verdiblanco en varias campañas en segunda B, capaz de hacer luego 13 goles con el Lorca en segunda, sin embargo en los dos años siguientes, con más de 45 partidos disputados, solo sumo cuatro goles más a su casillero. ¿Falta de confianza, mala forma, suerte? ¿Una mezcla de todo? ¿O mas bien se trataría de otro factor, uno inexplicable, que hace que en ocasiones todo te salga bien, que jugadores que no eran antes nada florezcan para marchitarse luego con la misma prontitud?

Con esto, como os anunciaba antes, me despido. Y que conste, que aun se podrían extraer muchas mas historias interesantes simplemente rebuscando un poco entre los datos, relacionando unos con otros, observando en suma… Como habréis visto, las historias están ahí, solo hay que saber verlas…

5 comentarios:

Orlando dijo...

Lo cierto es que parece una maldición la de los goleadores de Segunda. Salvo Catanha y Pauleta, que hicieron alguna cosa reseñable en Primera, el resto...

De Sequeiros, Rubén y Marcos Márquez, jugadores que vistieron la elástica amarilla sólo el último sigue siendo importante en su equipo (jugador cuyo oficio y actitud son irreprochables en estas tierras).

Sequeiros protagonizó un costosísimo trapaso desde el filial colchonero a la UD, que jamás se rentabilizó. La realidad ha dicho que era otro caso "Jose Mari".

Rubén, jugador rápido y oportunista, criado en la misma cantera donde sus otros dos hermanos Álex y Guillermo se convirtieron en jugadores profesionales. Creyó erróneamente que irse al Depor le abriría las puertas, y lejos de eso, permaneció 3 años en blanco. Ahora intenta mantener al Huesca en 2ª.

Gluscevic fue otro jugador que parecía más, después de un inicio dubitativo en tierras extremeñas, acabó en una espectacular última temporada acabó siendo el "pichichi". Se fue a Sevilla, no cuajó. Luego Aris, Utrecht, Sparta de Praha,... y ya ahí le perdí la pista.

Diego Alonso estaba condenado al fracaso desde el primer momento, en cuanto el Valencia lo trajo a España para chupar banquillos.

silvinovich dijo...

Yo espero todavía que Maldonado vuelva a esos tiempos en los que metia goles con el filial bético.

Solo hay que que darle la oportunidad de que encuentre su sitio en el campo.

chimoeneas dijo...

muy buenas estas historias. la verdad es que hay una maldición con los pichichis de segunda, creo que ninguno vuelve a tener una gran temporada tras conseguirlo.

lo de la "autarquía" del mercado de segunda es interesante. tendrá algo que ver con que los entrenadores siempre buscan "jugadores experimentados en la categoría"...

Martín dijo...

@Chimo: Pues no te extrañe. La cosa es que estuve mirando las plantillas de varios clubes de segunda, y tela...por ejemplo la del Eibar. Cantidad de veteranos con mas de 400 partidos jugados, muchos en segunda, pero que nunca habian pisado 1º...

Julio dijo...

mmm... hace tiempo que no veo partidos de segunda (Localia no es digital), pero es que son dos categorías muy distintas, donde se juega muy distinto. En segunda, el ritmo suele ser trepidante y el juego muy táctico (en el dsentido defensivo) y físico. En primera evidentemente no, y desde hace unos años por suerte, además, el juego en general es bastante más ofensivo y técnico.