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Italia: veteranos y noveles


Pocos, ni siquiera los italianos, creen demasiado en el papel de Italia en este Mundial. No es sólo que desde 1938 no repite ningún campeón, ni que ninguna selección europea haya alzado el trofeo fuera de su continente; la cosa va más allá de las cábalas y tiene más que ver con la imagen de un equipo y de un seleccionador a los que se les ve caducos y anquilosados.
Se acusa a Lippi de confiar únicamente en la guardia pretoriana que consiguió el título cuatro años atrás en Alemania y de no haber renovado lo suficiente el equipo. Pasó lo mismo un año atrás, en una Copa Confederaciones disputada sin más pena ni gloria en la que el técnico, tras las dudas iniciales, se replegó en los de siempre. Es cierto que las caras visibles vuelven hoy a ser las mismas: ahí están los sempiternos Buffon, Cannavaro, Gattuso, Zambrotta, veteranos de mil guerras a los que todavía se les exige rendir como diez años atrás. Pero tampoco se debería exagerar con la falta de renovación en la plantilla italiana. De Berlín a Sudáfrica se han quedado por el camino jugadores tan claves en aquella cita como Grosso, Perrotta o Toni. Un dato: de 2006 a 2010 repiten en la selección española hasta once jugadores, en la italiana lo hacen nueve.
En la defensa aparecen nuevos hombres como el lateral Maggio o un Chiellini que llega como la pieza clave, mientras esperan oportunidad Criscito y Bonucci. La media estará cerrada por Montolivo o por Palombo, aspirantes a suplir al lesionado Pirlo y en la delantera se preparan Gilardino y Pazzini.
Se dirá que no es sólo cuestión de nombres, sino de la edad de éstos. Y es cierto que la plantilla es la más vieja que ha presentado Italia en un Mundial, aunque sólo sea por el mes de diferencia que le saca a la de 2006. Pero del presumible once inicial del debut contra Paraguay, sólo 3 jugadores (4, si sumamos a Gattuso) superan la treintena.

Definitivamente, los problemas de Italia pasan por cuestiones que van más allá de la veteranía de sus jugadores. El problema tiene más que ver con que con los jugadores actuales es muy difícil repetir el patrón de 2006 y con que en los últimos dos años Lippi no ha sido capaz de pensar en una alternativa viable. De hecho, en la víspera del partido todavía se discute sobre el módulo de juego y sobre la conveniencia de colocar a 3, 4 o 5 centrocampistas. No hay nadie que genere realmente juego fluido, hecho que se ha agravado con la lesión de Pirlo, ni existe nadie capaz de interpretar el papel de llegada en segunda línea que ofrecía Perrotta. Podría ser Montolivo el encargado, pero de momento ha naufragado tanto en un rol como en otro. No existe tampoco ningún fantasista capaz de resolver el partido por sí solo, como ha ocurrido en las últimas generaciones con Baggio, Del Piero y Totti. Y hay dudas, muchas dudas, sobre la composición de la defensa, la lentitud de Cannavaro y la posición de Chiellini y Criscito en el centro o en los laterales. Dudas, en fin, que quedaron reflejadas en el último amistoso ante Suiza, en el que Lippi cambió de módulo en repetidas ocasiones sin que se notara una gran mejoría.

Problemas serios, agravados ante la llega de un rival tan áspero como Paraguay, que minan la confianza en las posibilidades de Italia. Bueno, como en todos los Mundiales que Italia ha ganado, ¿no?


4 comentarios:

FI dijo...

Recambio generacional que no se dio, cortar un proceso, confiar en un técnico que dio todo de sí ya en el 2006. Italia pinta para fracasar.

Anónimo dijo...

Ejem, Brasil ganó en el 58 y en el 62...

chimoeneas dijo...

Es cierto! Gracias por la corrección! Lo que nadie hizo fue ganar dos mundiales seguidos como entrenador, excepto Pozzo con Italia

Anónimo dijo...

Vale, eso no lo sabía, tomo nota.