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Málaga CF: con derecho a soñar

Desde hace algún tiempo me sentía en deuda con el equipo de mi tierra, un Málaga que promete ilusionar sin grandes dispendios económicos y partiendo desde la cautela, cumpliendo los plazos lógicos que una situación así requiere para no desvirtuar la idea de lo que realmente es el club.

En la capital costasoleña sabemos que los nuevos propietarios tienen entre manos una joya que en épocas anteriores los gestores no han sabido o no se ha podido explotar. Los más viejos del lugar achacan la austeridad al "mangoneo" que se ha vivido siempre por estos lares. Quizá es una explicación muy simplista, pero no van totalmente desencaminados aquellos que así lo aseveran, sin ser esta ni mucha menos la única razón.

Particularmente, a este servidor le cuesta asimilar que una de las provincias más ricas del país, con mayores registros de población y tantísima afición haya vivido tradicionalmente en la mediocridad futbolística, con algún destello esporádico que pronto se marchaba cual estrella fugaz. Comparas lo que somos históricamente con Valencia, Bilbao o Sevilla (me atrevería a decir que incluso Zaragoza) y no solo no lo entiendes sino que te duele en lo más profundo de tu corazón blanquiazul.

Sin embargo parece que el jeque Al Thani se ha dado cuenta del potencial del conjunto de Martiricos, tiene una visión optimista del futuro a medio plazo, ha hecho una buena inversión pero entiende que han de superarse ciertas etapas para consolidad el crecimiento que todos sus aficionados deseamos. Nada de hacer de los blanquiazules un Manchester City (con todos los respetos que merece su proyecto) que pase de la zona templada a pelearlo todo. No sería bueno para los jugadores ni mucho menos para la afición. Un crecimiento consolidado es lo que evita convertirse en un Portsmouth a la española.

Bajando al rectángulo de juego, hay que reconocer que gustan mucho los mimbres. Ante el desconocimiento de todos por la llegada del jeque reconozco que llegué a sentir pavor. Pensé que los típicos delirios de grandeza traerían al clásico entrenador trotamundos tipo Sven Goran Eriksson (no me gusta nada pero aposté con mis amigos a que sería el elegido) además de alguna que otra estrella pasada de rosca que desequilibrase el vestuario y marcase algún gol de vez en cuando para poder vivir del cuento. No quepo en mi gozo por haberme equivocado en este aspecto.

Me encantó la contratación del experimentado Jesualdo Ferreira, un técnico muy trabajador pero perfil bajo, para quien la disciplina es un axioma innegociable, tan exigente con los suyos que lo de ayer no le satisface por completo.

Lo sucedido este fin de semana en La Romareda fue durante media hora la mejor versión de un Málaga al que todo le salió de cara. Ni te van a entrar siempre los primeros remates, ni va a errar tanto el arquero rival, ni se darán tantos condicionantes favorables para colocarte 0-5 en apenas media hora. Aunque reconozco que me disgustó la comprensible relajación posterior (los maños anotaron tres tantos para maquillar el sonrojante resultado), prefiero ser optimista y sacar conclusiones positivas.

No, no vamos a pelear ni la Liga ni la zona Champions. Probablemente tampoco por la Europa League, aunque esto último no lo vería tan descabellado. El objetivo marcado por los mandatarios es finalizar el campeonato entre los 10 primeros, una meta modesta sobre cuya base ir creciendo paulatinamente en busca de metas más pretenciosas en pocos años.

Ese es el camino que hay que seguir para que en un mañana no tan lejano podamos estar aún más orgullosos de nuestro Málaga, un club que siempre hemos querido pero con el que pocas veces hemos podido sacar pecho. El próximo rival es un excelente espejo tanto administrativo como deportivo en el que mirarse, un Sevilla ante el que siempre se pide un plus a los jugadores por la gran rivalidad con el conjunto hispalense. El domingo estaré presente en La Rosaleda, quiero ver a los míos ganar el derby y seguir creciendo. Quiero seguir teniendo derecho a soñar.

3 comentarios:

Martín dijo...

Bueno, que tus sueños se cumplan...pero dentro de dos semanas, eh :-P.

A Malaga le pasa como a Murcia, ciudades muy grandes (la sexta y la septima en población), con un mercado potencial muy grande (mucho mas en malaga, porque digamos que pocos cartageneros se van a hacer del Murcia nunca, mientras no creo que los marbellies tengan problemas) y que casi nunca cumplen las expectativas (ni siquiera son capaces de consolidarse como equipos de primera durante decadas, que ya seria un gran paso). En Murcia uno de los problemas es que basicamente la gente era del Madrid(o el Barcelona), lo de ser del Murcia era como el 2º plato, ¿en Malaga pasa algo parecido?

Anónimo dijo...

En Málaga ocurre lo mismo, la gente es principalmente del Madrid y del Barça. Y además el club tiene muy poco tirón en las localidades cercanas.

cityground dijo...

Un ciudad con gran potencial, parece que el jeque esta haciendo las cosas bien y con pausa, ha invertido en jugadores jóvenes que pueden dar bastante rendimiento.

Vaya con el Quincy, lo recuerdo de un Mundial sub'20 (creo el que gano al Arentina de Messi) que se salio con Holanda, parece que se había estancado mucho pero en Zaragoza dio un espectáculo tremendo.

Pudiendo ser del equipo de tu ciudad que manía con ser del Madrid o Barcelona, cuanto daño hace eso al resto de clubs del país.