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El dilema de Independiente

En la parte mala roja del sureño barrio bonaerense de Avellaneda se instaló a finales de Noviembre una duda razonable aunque inesperada para un club de su grueso historial. Claro, estamos hablando de fútbol argentino, estamos ya en marzo de 2011 y ¿qué es lo que realmente puede preocupar a un club de este calado cuando apenas se han reanudado las competiciones en el cono sur? El fantasma del descenso, ese sombrío pensamiento que da escalofríos a todos los estamentos de la antaño exitosa entidad y les presenta un dilema cuanto menos diabólico: ¿centrar sus esfuerzos en la Libertadores que tantas alegrías les dio siempre o repartirlos para huir de la quema?

Si Independiente anda así es debido al maquiavélico sistema argentino de promedios, que los obliga a realizar una campaña notable a nivel local si no quieren pasar por un duro trago desconocido para ellos, ya que son junto a River y Boca los únicos clubes que jamás descendieron de categoría, aparte de ser no solo uno de los grandes del país sino del continente sudamericano, y por el peso de sus logros internacionales del mundo por derecho propio.

Pero, ¿por qué juegan la Libertadores si su promedio es tan malo? ¿No se supone que debería ser mucho más desahogada su clasificación en esta tabla si están jugando la máxima competición continental? Bueno, si están ahí es porque derrotaron a Goiás en la final de la Copa Sudamericana el pasado mes de diciembre, obteniendo como premio disputar la Copa Libertadores del año siguiente.

Para la misma reforzaron el plantel el colombiano Iván Vélez (Once Caldas) y el armador Defederico (Corinthians), ambos a préstamo. Regresan tras sus cesiones Leonel Núñez (en Bursaspor) y Sergio Vittor (Zilina), a los que se suma el también cafetero Jairo Castillo, que salió escaldado del Querétaro mexicano, a donde acababa de llegar muy poco antes tras su buen hacer en Godoy Cruz, con el que se reencontrará en la Copa.

Pese a ello, el equipo va dando peligrosos tumbos, alternando alguna buena actuación con descalabros inesperados, como las recientes derrotas en el clásico liguero ante River Plate (0-1, Mariano Pavone cuando moría el partido) o la de anoche, cuando cayeron con estrépito en Quito (3-0) ante una Liga Universitaria que bramaba venganza por enfrentarse al mismo rival que les privó de acceder a la final de la anteriormente mencionada Copa Sudamericana, quedando así olvidado el buen sabor que les dejó la goleada propinada a Peñarol.



Respecto al promedio, finalizar ultimo en el anterior torneo (segunda vez en la centenaria historia de la entidad que sucede este hecho) no ha hecho más que empeorar una situación que deben tratar con cautela. Apenas Tigre y River Plate se encuentran por debajo suya separándolos de la temida promoción, que a día de hoy ocupan Huracán y Gimnasia. Visitar a Arsenal, que lo precede en la tabla, recibir a Newell’s, ir al barrio de Quilmes contra un Cervecero que se la juega de verdad, hacer de anfitrión ante Banfield y pisar el Bosque ante el GELP del Guille y Ángel Cappa serán las pruebas de fuego que determinarán si Independiente deberá embarrarse para salir de una zona que no acostumbra o toma aire para centrarse en la tan anhelada Copa, con la cual tendrá que convivir a la vez que disputa los mentados choques.

De este modo, el dilema está servido: ¿darlo todo en la “Liber” jugando con la posibilidad de disputar la promoción o equilibrar esfuerzos para hacer un buen Clausura que aleje los fantasmas? Desde luego, complicado, más aún cuando el comienzo en ambas competiciones no ha sido precisamente lo que se dice halagüeño. Estaremos atentos a los progresos del Rojo, un grande en apuros.

4 comentarios:

SPV dijo...

Pero se habla de promedio maquiávelico, pero si no fuera por este el año pasado habría descendido en lugar de penar en los años siguientes.

No estoy a favor de los promedios, pero listo, así son los reglas y mientras no se modifiquen a mitad de camino, son iguales para todos.

kipzy dijo...

no, para todos no

los recien ascendidos tienen que meter 46 puntos o mas en su primer campaña y en la segunda si quieren zafar del descenso

Brito dijo...

Que puedo decir Garrincha... Yo soy hincha del Querétaro FC y se que Jairo Castillo es un huevón!!! Pero me dio gusto que hablaran en este gran blog de mis Gallos Blancos!

Fernando dijo...

En realidad los promedios tienen un lado bueno para los equipos chicos: si uno de ellos tiene que jugar la Libertadores no tendrá que preocuparse por el descenso (caso Godoy Cruz).
En otros sistemas, si un equipo chico se mete en la Champions, y ese año sí que está obligado a hacer puntos además de jugar la copa (eso también sucede en Brasil, caso Goiás).

Por otra parte, ¿acaso en Europa los recién ascendidos la tienen más fácil? Por favor, no vengan con eso de que perjudica.