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Corinthians, campeón de la Copa Libertadores

La brega fue una constante en la final
Ese titular que se levanta sobre estas líneas es el que la torcida de Corinthians llevaba deseando ver desde siempre. Once clubes brasileños habían alcanzado la final antes que ellos, de los cuales ocho, todos ellos poderosos históricos, habían alzado el trofeo al cielo. Ahora hay que cambiar esas cuentas, porque por fin Corinthians ha inscrito su nombre en la legendaria relación de campeones continentales de la mítica Copa Libertadores de América

Campeones de Brasil hace apenas medio año por quinta vez en su historia, el Timão superó un grupo con Cruz Azul, Nacional de Asunción y Deportivo Táchira, eliminando posteriormente a Emelec, Vasco da Gama y Santos, hasta hoy campeón, en las sucesivas eliminatorias. Catorce partidos invicto tras un heroico empate en La Bombonera con gol del mágico Romarinho. De hecho, son los primeros campeones desde 1978 en ganar el título sin conceder una derrota. 

La historia reciente de Corinthians da para escribir una novela de intriga, aventuras, pasión y desesperación por el continuo carrusel de emociones que se han vivido en la entidad paulista en menos de una década. En 2004 la oscura empresa MSI, presidida por el iraní Kia Joorabchian, se hacía con el control del club a base de talonario, reforzándolo con grandes jugadores entre los que se encontraban Carlos Tévez y Javier Mascherano. Un año siguiente obtuvieron el Brasileirão, pero en 2007 descendieron. Ya con la lacra expulsada, regresaron a Primera, ficharon a Ronaldo y Roberto Carlos, ganaron la Copa, de nuevo la liga y ahora han completado el círculo con la mayor de las heroicidades de su centenaria historia. 

Más emoción que fútbol 
Como no podía ser de otra manera Pacaembu presentaba un aspecto impresionante, con los clásicos fuegos artificiales, las banderas gigantes y el colorido de las torcidas brasileñas en las grandes ocasiones. 

El primer tiempo dejó mucho que desear. Boca salió a mandar pero fue diluyéndose con el paso de los minutos, sobre todo cuando la marca de Ralf tapó a Riquelme. Los xeneizes, ante la desaparición de Román y la inactividad de Somoza, solo salían en largo en busca de la velocidad de Mouche o una jugada milagrosa del Tanque Silva. Por el contrario un Corinthians espoleado por su torcida fue creciendo, aunque solo encontraba vías poco frecuentes por las bandas. Atrás, Leandro Castán (ya futbolista de la Roma) se mostraba infranqueable. Imaginen como fue la cosa que lo más destacado fue la lesión del arquero Orión, sustituido por su compatriota Sosa. 

Tras el descanso Boca salió más decidido a imponerse, aunque un error defendiendo les costó el gol de Emerson Sheik a los 8’ de la reanudación. Todo nació de una falta sacada desde el costado derecho del ataque del Timão, el balón quedó suelto en el área, Danilo improvisó un taconazo mágico y Emerson Sheik fusiló con todo de cara para abrir el marcador. 

El guión estaba claro. Corinthians se fue atrás confiándolo todo a una contra para sentenciar el título mientras Boca tomaba la iniciativa en busca de un tanto salvador, ese que tantas veces llegó en las peores circunstancias. Para completar el espectáculo solo hubiera faltado que  Tite diera la alternativa a Romarinho en el tramo final con tiempo suficiente para lucirse y seguir haciendo historia en su corta trayectoria profesional. 

El cuadro argentino no encontraba el camino, Corinthians se sentía cómodo en su papel y en una recuperación en mitad de la cancha, otra vez Emerson Sheik, en una carrera prodigiosa alcanzó a Sosa tras dejar atrás a Schiavi para batir de nuevo al guardameta uruguayo. Era el segundo, faltaba un cuarto de hora y la final y el título se le escapaba a un Boca impotente ante la firmeza brasileña. Poco más hubo que contar en el tramo final de un encuentro que fue una fiesta para la torcida corinthiana, que por fin ve cumplido el deseo por el que tantos años suspiraron. Ya lo pueden decir bien alto, Corinthians es campeón de la Copa Libertadores. 


Un par de datos y anécdotas para finalizar. Julio César Falcioni, técnico de Boca, disputaba su cuarta final de la Copa Libertadores. Las ha perdido todas. Las tres anteriores fueron como portero del América de Cali colombiano en los años 80. Por otro lado se abren algunas incógnitas en Boca, sobre todo a partir de la salida de Riquelme. ¿Y el futuro de Schiavi? Si es así, la actuación de ambos dejó muchísimo que desear. De este modo, Boca ha perdido en pocos días el torneo Clausura y la Copa Libertadores. Tan solo les queda la bala de la Copa Argentina ante Racing, cuya fecha aún se desconoce.