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un partido en el mar

En nuestra corta vida, habíamos visto ya fútbol en muchos lugares y de muchas maneras. Quizás demasiadas. Recuerdo haber gritado de emoción sobre el hormigón de las gradas, de estar pendiente a unos auriculares de dudosa calidad con la radio sonando como único cordón con la realidad que me importaba, la soledad de vivir una final en un bar inglés o esa fraternidad que se genera junto a cientos de desconocidos frente a la pantalla gigante de una plaza más. Pero hasta ahora nadie nos había ofrecido vivir un encuentro en alta mar.

Los amigos de Pullmantur nos invitaron a compartir con ellos el España-Irlanda de esta Euro, mientras navegábamos algún punto indeterminado entre la bella Pisa y la elegante Mónaco. Las tranquilas aguas del Mediterráneo, que apenas se sentían dentro del crucero, eran una perfecta metáfora de un partido plácido, con más tensión en la previa que en los 90 minutos, en los que La Roja no tuvo problemas para deshacerse de los del vecchio Trap con un contundente 4-0. El salón del Sovereign explotaba de fiesta y alegría con cada gol,  preanunciando la fiesta que viviríamos unas semanas después.

Todavía quedaban, cierto, muchos escollos, muchos peligros, para esa nueva fiesta. En la discoteca del barco repetían una y otra vez que no hay dos sin tres, pero uno, pesimista crónico, empezaba a asustarse ante esa nueva generación francesa de Blanc o ante el hambre de Cristiano o por la favorita Alemania, a la que ni siquiera nos llegamos a enfrentar, o por la elegancia de Pirlo, la locura de Balotelli, la sonrisa de Cassano. Aún estábamos en un mar (perdón) de dudas, preguntándonos si debíamos usar el falso 9 o un tanque rematador, sobre la fiabilidad de Arbeloa ante lo que se le venía encima, sobre el bajón de rendimiento de Xavi... pero ya habría tiempo de pensar en eso al regresar a España, ese par de días que compartimos sobre el agua eran para disfrutarlo al sol, al sol de la piscina de la cubierta o al de La Rascasse en Mónaco.

Muchísimas gracias a los amigos de Pullmantur por ofrecernos pasar con ellos una gran y bonita experiencia.


1 comentario:

Garrincha dijo...

Debiste de pasarlo en grande, la experiencia es cuanto menos "curiosa". ¿ Tambaleasteis el barco con los goles? ¿Metía muchas fichas el Látigo? jajaja

Un abrazo!