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El estreno de la Serie D

—¿Dónde se encontraba la noche del 5 de abril de 2006?
—No recuerdo.
—No se preocupe porque casi nadie lo hace, excepto las casi 20 mil personas que colmaron el Estadio Jayme Cintra, de la ciudad de Jundiaí.
En ese terreno el conjunto local, Paulista Futebol Clube, venció 2-1 a uno de los grandes del continente, River Plate, obteniendo su primera victoria en la Libertadores. Apenas unos meses después, el 18 de noviembre, marcó el record de goles en un partido de segunda, tras propinarle un contundente 9-0 a Paysandú. Semanas más tarde estuvo a pocos minutos de llegar a la elite por primera vez. Clasificó cuarto, empatando en puntos con América de Natal pero con mejor saldo de goles. Lástima que el criterio establece que la paridad debe romperse según el número de victorias.

Pensar que tan sólo un año antes había sido campeón de la Copa do Brasil doblegando a Fluminense…..

La historia de Paulista cayó en picada. De ser una sensación nacional pasó a perderse en el polvoriento baúl de los recuerdos. En 2007 descendió a la C, donde la temporada pasada quedó fuera en primera ronda por tener menos goles a favor que Duque de Caxias.

¿Qué tan distinta habría sido su suerte si hubiera ascendido a primera? Nadie lo sabe. Lo cierto es que este conjunto es uno de los 40 animadores de la primera edición de la Serie D.

Formato
Ridículo, enmarañado e insensato en cualquier país del mundo, óptimo para las autoridades de la CBF: así podría definirse el sistema de competencia elegido para el debut de la D. El proyecto original contemplaba agrupar a los 40 participantes en ocho grupos de cinco, clasificando en cada uno de ellos a los dos mejores para los octavos de final. Quizás esta idea resultó demasiado práctica. Tal vez los dirigentes padecían el aburrimiento veraniego y se les ocurrió modificarlo. De cualquier modo, la cuarta división tendrá este extraño sistema:

Se ubican cuatro equipos en cada uno de los diez grupos, cuyos dos mejores clasificados acceden a la próxima fase. Se arman cruces entre primeros y segundos de zonas diferentes. En partidos de ida y vuelta se deciden los 10 conjuntos que tomarán parte de la tercera etapa. Allí se vuelven a armar cruces, de los cuales cinco equipos salen victoriosos. A esos se les suman los tres perdedores que mejor puntaje hayan obtenido hasta el momento. Emparejando a los ocho finalistas se deciden los cuatro ascensos

¿Complicado? Sí, y mucho. No se entiende cómo se eligió un formato tan inapropiado para un número de participantes redondo.

Las plazas para cada estado se definieron en base al Ranking Nacional de Federaciones. Los cuatro mejores tienen derecho a cuatro lugares. Del quinto al noveno ingresan dos y los 18 restantes tendrán sólo un representante.
Cabe destacar que en la próxima edición los cuatro mejores estados perderán una de sus plazas para dejar lugar a los descendidos de Serie C, equipos que tendrán un año de participación bonificada sin necesidad de clasificarse.


Deserciones y conflictos
Acceder a este torneo no sólo implica clasificarse en el estadual correspondiente, también hay que tener solvencia para afrontar la campaña. Sumergidos en la pobreza absoluta, muchísimos clubes desisten de participar. Las federaciones, con interminables problemas producto de la sociedad en que subsisten, no ofrecen colaboración y así limitan el crecimiento de sus equipos, cuya única posibilidad de acceder al nivel nacional es este torneo en muchos de los casos.

Para empezar, el estado de Acre no tendrá representante y dejará la competencia con 39 conjuntos. Con el subcampeón local Río Branco participando en la Serie C, los otros nueve que conforman la primera local rechazaron la invitación.


Exóticos
Son cinco los estados que jamás conocieron el sabor de poseer un equipo en la elite. A esta altura, con la entrada a la primera división infinitamente más cerrada que hace unas décadas, parece imposible que algún día lo consigan, a no ser que experimenten un progreso increíble. Uno de ellos es justamente el único desertor: Acre.

No es ninguna casualidad que estos estados sean los cinco menos poblados de los 27 que conforman el país. Tampoco es para extrañarse que se encuentren en dos regiones bien marcadas: el norte y la frontera con Bolivia. A esta última área pertenece —además del ya mencionado Acre— Rondônia, que centrará sus esfuerzos en el Genus, subcampeón local clasificado tras la renuncia del Vilhena.

Por la zona norte estará Tocantins, representante del estado homónimo y debutante absoluto en divisiones nacionales.
Finalmente quedan los dos estados más marginales: el menos poblado y el menos popular futbolísticamente. El primer honor es para Roraima, un territorio selvático acorralado por Venezuela y Guyana. Tiene 400 mil habitantes —apenas el 1% de los de São Paulo—, que vibrarán con las actuaciones de su club más exitoso: Atlético Roraima.

Entre sus seis enviados al Brasileirão, Amapá suma tan solo 13 temporadas en torneos nacionales, poco más del 2% sobre las 569 de los paulistas. Es el segundo estado con menor cantidad de habitantes, y su honor en la competencia será defendido por Cristal, una institución fundada hace 39 años que recién consiguió su primer título local en 2008. Su primer subcampeonato fue en el 95. Repitió este puesto doce ediciones después, lo que le permitió tomar parte de la Serie C la temporada pasada. Pese a que se fue en primera ronda, su rendimiento fue muy positivo ya que lo eliminó Remo, un grande de la región.


Históricos
Trece de los participantes tuvieron alguna experiencia en la elite. El más popular de ellos es sin dudas Santa Cruz de Pernambuco, que hace sólo tres años participó en el Brasileirão mayor, cayendo dos categorías consecutivas hacia 2007.
Increíblemente, ese descenso a la Serie C significó su primera salida de las dos divisiones más importantes en toda su historia. No tuvo suerte en tercera, perdió la posibilidad de clasificarse para la versión reducida de este año y ahora deberá ahogar sus penas en este flamante infierno.

Inmediatamente por debajo del gigante pernambucano aparece el rey de los equipos amazónicos: Nacional. Proveniente de Manaus, hoy dista mucho de la Máquina Azul que supo ser en los ochenta. Excluido de la elite en 1987 sólo por voluntad de la organización Clube dos 13, habitó la Serie B hasta 1994, cuando desapareció del mapa grande para convertirse en habitué de la tercera.

Sportivo Alagoano es otro de los ilustres que estrenarán este torneo. Si bien lleva 23 años alejado de la elite, pasó a la historia por ser el primer y único club de su estado que disputó un torneo internacional. Fue 1999, en la última edición de la extinta Copa CONMEBOL, a la que accedió tras la renuncia de varios grandes de la región. Su rival en la definición del certamen fue otro equipo caído en desgracia: Talleres de Córdoba. Los de Maceió ganaron 4-2 en la ida y celebraban su media consagración, pero un sorpresivo 0-3 en la vuelta los dejó sin nada.


La Serie D será ahora el único torneo al que se puede acceder mediante los estaduais. Este mismo sábado, la pelota comenzará a girar.

5 comentarios:

Martín dijo...

Uf, si el C ya tiene su aquel, este escalón aun mas bajo...lo de esa estúpida repesca se las trae...

Yo desde ya con el Santa Cruz, es demasiado grande para estar tan abajo.

Ariel dijo...

Santa Cruz y Paulista son en teoría los máximos candidatos a quedarse con alguno de los cuatro ascensos.

Opacado por el notable rendimiento de Sport —ahora en caída libre—, Santa Cruz fue segundo y tercero en las dos vueltas del Pernambucano.

Lo de Paulista pareciera más modesto ya que quedó 12º, pero sólo uno de los equipos que lo superaron no está en la A o la B, lo cual indica que su campaña ha sido bastante positiva.

Incluso teniendo en cuenta que Guaraní —de gran momento hoy en día— quedó anteúltimo y descendió a la segundona.

Me gustaría que les fuera bien a ellos dos junto a Nacional. El gigante amazónico merece estar más cerca de la elite después de tantos años perdido.

Aunque tampoco estaría mal que los más exóticos den la sorpresa.

PD: si, el formato es un esperpento.

Kipzy dijo...

grandes equipos que caen en desgracia por culpa de malas dirigencias, en argentina sucedió con Nueva Chicago y Talleres y aqui vemos a Paulista y a Santa Cruz, no me sorprende para nada

Ariel dijo...

Lo de Paulista fue un ascenso vertiginoso. Siempre fue un equipo del interior del estado y de la noche a la mañana se encontró jugando la Libertadores. Lo bueno es que lo hizo sin el aporte de capitales privados, sólo con su propia estructura.

Podría decirse que por una ley de la física lo que sube muy rápido es probable que baje a una velocidad aún mayor. Aquí los dirigentes no han sabido mantenerse.

Lo de Santa Cruz si es un enorme problema dirigencial mucho más grave. Es el equipo con mayor hinchada y tradición del norte de Brasil. Es incluso más grande que Sport, que hoy vive buenos momentos.

Es llamativo que tanto Talleres como Sportivo Alagoano hayan tenido tanta desgracia luego de esa final de la CONMEBOL. Como si esa copa hubiera estado maldita...

cityground dijo...

Con Santa Cruz y Paulista tiene su interés esta Serie D, eso si el sistema un poco demencial. El sistema de la C y D no me gusta nada pero ya hubiera sido mucho pedir un formato mas normal con lo que ha habido en Brasil años anteriores, al menos la Serie A y B tienen formato lógico que no es poco con lo que se ve en Sudamérica.