En todo deporte, el azar puede convertirse en protagonista central de las definiciones. El fútbol no es la excepción, y por eso muchas veces el final menos previsible termina siendo el elegido. No hubo fiesta en Elland Road. No hubo ascenso para el Leeds y no hubo justicia para un plantel que debió cargar con una sanción que no le correspondía. Los Whites deberán permanecer al menos una temporada más en la League One, cumpliendo una condena que parecía estar a punto de terminar.Pese a su enorme tradición e inobjetable belleza, el magnífico estadio de Wembley no es un lugar de afecto para los aficionados del Leeds. Este imponente recinto, todo un templo del fútbol, ya es sin dudas el sitio preciso donde la suerte se le escurre entre los dedos al equipo blanco. Hace dos años, cuando el regreso a la Premier League estaba a sólo un paso de distancia, el destino gambeteó los sueños de los Whites sobre el mismo césped que este domingo fue testigo del enésimo fracaso de esta institución. Casualidad o no, para un conjunto que se vistió de perdedor en sus dos últimas excursiones los arcos parecen no existir en esta cancha.
Solamente cinco años después de haber conseguido su ascenso desde la Conference, el Doncaster Rovers siguió con su frenético ascenso hacia los escalones más altos del fútbol británico, llevándose por delante a su rival de turno, que en esta ocasión fue el desafortunado Leeds. Sin necesidad de desplegar un juego vistoso ni aceitado, los vikingos se hicieron con el pasaje a la Championship gracias a un implacable cabezazo de James Hayter, a los dos minutos de la segunda mitad.
El tanto que puso en ventaja al Doncaster representó uno de los pocos errores de los conducidos por Gary McAllister a lo largo de todo el encuentro. Podría decirse que casi ningún equipo puede perder un partido cuando dispone de casi tres cuartos de la posesión de la pelota y su oponente no crea peligro, pero el Leeds lo hizo. Por imprecisiones propias en ataque y aciertos ajenos a la hora de defender un resultado, los Whites vuelven a quedarse con las manos vacías.Analizar el descuento de 15 puntos que se le aplicó a la institución a comienzo de temporada es absolutamente ridículo a esta altura, aunque en esa penalización está la principal razón del fracaso. Esta vez no fueron los jugadores quienes no cumplieron con sus tareas, como sí sucedió en las tormentas más recientes que sobrevolaron Elland Road. Dentro del campo las cosas se hicieron bien, aceptando las dificultades naturales de un castigo tan duro y superando situaciones conflictivas, como el alejamiento del hoy más odiado que nunca Dennis Wise. Por eso no resultó extraño ver al arquero Casper Ankergren despotricar contra la sanción, ni a los fanáticos del Leeds abuchear e insultar a Brian Mawhinney, presidente de la Football League, en los instantes previos al encuentro.
Lo que también merece un párrafo aparte es el comportamiento de la hinchada de los Whites. Los números oficiales indican que más de 36.000 fanáticos se acercaron a Wembley, pese a que en algunos sitios se habla de un número aún mayor. Es cierto que se trataba de una final, pero el promedio de 26.500 espectadores por partido de local en Elland Road no sólo fue el récord de la League One, sino que también es superior al de todos los equipos de la Championship y al de siete clubes de la Premier League. Indudablemente, que un equipo alcance el 14º puesto en asistencia en un país como Inglaterra, estando en la tercera categoría, es un hecho que sólo podrá repetirse mientras el Leeds deba permanecer en este círculo del infierno.
Aunque en la parte de Yorkshire que viste de blanco no sea momento para pensar en el futuro inmediato, la realidad es que hay una temporada próxima, para la cual se deberán ajustar todos los detalles posibles que ayuden a asegurar un rápido y efectivo regreso a la categoría superior. McAllister ya fue confirmado en el cargo, lo que representa al menos un intento de continuidad en el proyecto.En lo que respecta a la conformación del plantel, todavía hay más teorías que certezas. Sin embargo, el Leeds ya se aseguró la contratación de Andy Robinson, estrella del recientemente ascendido Swansea. El mundialista angoleño Rui Marques renovó su contrato y todo parece indicar que el danés Ankergren continuará en el club. Resta definir lo que ocurrirá con los delanteros Beckford, Kandol y Freedman. Frustrado el ascenso, es muy probable que más de uno de ellos decida buscar otros rumbos. En este aspecto, es una pena que Tore Andre Flo haya decidido poner fin a su extensa carrera.
Todavía falta bastante tiempo para que el Leeds tenga la posibilidad de saborear una revancha por todos estos acontecimientos. Muchos preveían que este año se vería el principio de la resurrección de un glorioso equipo que debió caer hasta el fondo del abismo. Lo sucedido este fin de semana indica lo contrario. El destino volvió a darle la espalda a los Whites y este proceso de limpieza deberá extenderse al menos una temporada más. Las decisiones que se tomen serán las encargadas de que esta maldición comience a llegar a su fin.

















