lunes, 24 de noviembre de 2014

Cara y cruz en Avellaneda

Media Avellaneda sonríe mientras la otra mitad llora, un lamento que tan pronto se traslada a la otra parte del barrio como permite resurgir con fiereza a cualquiera de sus dos grandes.

La noche del domingo se presentaba apasionante. Con tres equipos pugnando por el cetro de River (y su liderato), Lanús ya había dado muestras de su entereza al vencer su choque el sábado para alcanzar la punta compartida con el Millonario. La pelota,  pues, quedaba en el tejado de Independiente y Racing, cuyas complicadas misiones definirían su condición de animadores o aspirantes.

La Bombonera abrió la lujosa velada con Boca rehecho en su orgullo tras la buena imagen mostrada en el Superclásico ante River. Para Independiente solo cabía la victoria para proseguir su persecución de la punta. Sin embargo pronto se chafaron sus planes cuando Calleri aprovechó un error grosero del meta Rodríguez para adelantar al Xeneize. Aunque el Rojo igualó la contienda tras el descanso y Mancuello casi les pone en ventaja, dos tantos boquenses desnivelaron definitivamente la balanza en favor del cuadro de Arruabarrena, alcanzando a un Rojo que salvo milagro se despidió de pelear por el título.

La noche nos llevó a un Cilindro que hervía como hacía muchos años no lo disfrutábamos. El aliento de su gente siempre estuvo ahí, si bien quizá faltó que el equipo respondiera como hasta ahora. La impresionante atmosfera daba alas a Racing e intimidaba a un River acorralado las últimas semanas ante las lesiones y cansancio, su propia exigencia, unos rivales hambrientos y un terrible calendario con 3 finales por dos títulos en apenas siete días. 

Gallardo ha hecho lo posible por sacar adelante la nave millonaria, aspirando a todo con gran juego por momentos, pero aunque aún pueden ganarlo todo han perdido frescura y han pasado a depender de otros en el torneo local. Racing, en una dinámica totalmente favorable, ha vivido las últimas semanas con la sensación de encontrarse ante una oportunidad histórica, en el momento justo en el lugar adecuado.

Consecuentes con su fe, los hombres de Cocca fueron creciendo a lo largo del envite, todo ello pese a que los compases iniciales pertenecieron a un River que gozó de dos ocasiones inmejorables para anotar. Saja y su defensa se salvaron, dando aire a una Academia que voló apoyada en la inteligencia de Diego Milito, los inacabables pulmones de Videla y el esfuerzo colectivo en perfecta comunión con una grada extasiada.

1-0 ganó Racing, que tiene todo de frente para salir campeón tras trece largos años de espera. Aventaja en dos puntos a Lanús y River, quedándole visitar a Rosario Central y recibir a Godoy Cruz. Dos finales, poco para lo que ha sufrido el club en la última década pero complicadas ante la presión propia, de sus rivales y de los dos buenos planteles que les quedan por encarar.

                    

viernes, 21 de noviembre de 2014

Sporting Cristal roza la gloria

Como casi siempre que se le da mucho bombo a un partido, acabó decepcionando el Superclásico argentino entre Boca y River (0-0, ida de semifinales de la Copa Sudamericana). Paralelamente, a la misma hora se jugaba en Perú un gran clásico con mucha menos repercusión internacional pero con una bonita historia tras de sí, basada en el buen juego aderezado con la pasión inherente al enfrentamiento entre dos clubes grandes de una misma ciudad.

Sporting Cristal, líder del torneo Clausura, llegaba lanzado al choque ante Alianza Lima tras siete victorias consecutivas que le permitieron superar en la tabla a su gran rival. Los recientes pinchazos de Melgar, empatado en la segunda posición con los aliancistas, convertían el duelo en una ocasión de oro para los locales, que en caso de ganar tendrían la gloria muy cerca.

El partido tuvo de todo, que es precisamente lo que esperan los hinchas de este tipo de choques. Eso sí, como solo uno podía ganar fueron los Cerveceros los que triunfaron, quedando con una ventaja de 5 puntos a tan solo dos jornadas de la conclusión. Ya solo ellos pueden perder el título, aunque dos empates ante Unión Comercio y Los Caimanes o una victoria ante cualquiera de ellos les permitirá festejarlo, algo que no dudaron en hacer a la conclusión de un clásico en el que habían fracasado las 4 ocasiones anteriores.

                     
El ganador del torneo, que presumiblemente será Cristal, no solo obtendrá un cupo para la Copa Libertadores 2015 sino que peleará el título de campeón nacional ante Juan Aurich, vencedor del Apertura.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Año de contrastes en Río

La afición de Vasco vuelve a sonreír tras un duro año en la B.
2013 fue un año extraño para los cuatro grandes clubes de la capital brasileña. Flamengo, que coqueteó con la zona baja durante casi toda la temporada, acabó salvándose in-extremis a la vez que alzaba la Copa nacional. Fluminense, descendido tras un muy mal año, acabó salvándose injustamente en los despachos a costa de la Portuguesa, que ha encajado tan mal el golpe que ya ha bajado a la Serie C tras un curso pésimo. Vasco da Gama, que poco tiempo antes casi logra la liga, cayó a la B. ¿Y Botafogo? Habitualmente el equipo que peor las pasaba en Río logró un sorprendente boleto para la Copa Libertadores. La vida al revés.

Aquello fue, como mínimo, extraño. Tanto que las alegrías en casa del pobre no duran mucho como suele decirse. Aunque el Fogo superó la previa que le clasificó al máximo torneo continental, Seedorf se marchó a entrenar al Milan en cuanto le llamó Berlusconi. Fue la primera de las muchas figuras que se fueron, una constante que ha acompañado al equipo todo el año entre traspasos y despidos, todo gracias a una pésima directiva que tiene a punto de descender a una institución que parecía más que consolidada en la élite. 

Fluminense ha levantado tanto el vuelo (regresó Darío Conca y se quedaron casi todos los buenos), olvidando el pésimo año anterior y peleando por una de las plazas que da acceso a la próxima Libertadores en una encarnizada recta final que les tiene mano a mano con Grêmio, Inter PA, Corinthians y At.Mineiro por dos plazas. Representan la nota positiva junto a Vasco da Gama, que venció la noche del martes a Vila Nova y les basta con un empate como locales ante Icasa para regresar a la Serie A tras un duro año de destierro.

Por último queda Flamengo, que defendió bien su corona copera pese a caer en semifinales ante Atlético Mineiro (que anoche volvió a golearles). Su Libertadores fue mala, quedando excluido en la fase de grupos por detrás de Bolívar y el Club León. Por último, su Brasileirao ha ido de menos a más para acabar tranquilamente en la zona templada de la tabla. Su mal inicio de campeonato les dejó como colistas justo ante el parón del Mundial, una vergüenza histórica que Wanderlei Luxemburgo ha conseguido limpiar con su fórmula de siempre, ganándose la renovación por un año más tras salvar al equipo.

Está siendo pues otro año de altibajos en el fútbol de Río, bastante mal en comparación con los otros tres estados con clubes grandes en el panorama nacional, São Paulo, Minas Gerais y Rio Grande do Sul, cuyo presente es mucho más halagüeño.

martes, 18 de noviembre de 2014

Clubes históricos V: Cuando CSKA significaba grandeza

Hristo Stoitchkov
Europa del Este siempre ha tenido algo rústico, misterioso pero a la vez encantador por sus gentes y cultura que se nos hace imposible no mirar con cierto recelo algunas naciones que pese a la caída del telón de acero parecen seguir ocultas bajo su velo. Su fútbol, cómo no, no se escapa de esta impresión. Durante décadas muchos de los mejores deportistas balcánicos, soviéticos y eslavos apenas salieron de sus naciones para competir ya fuera con la selección nacional o en algún encuentro internacional de clubes, teniendo bastante fortuna aquellos que al final de su carrera obtenían la "libertad" por parte del Estado de fichar por un club extranjero, como el gran Dragan Džajić. Si en la actual Champions League podemos disfrutar con jugadores como Mkhitaryan en el Borussia Dortmund, hasta finales del siglo pasado (Stoitchkov en el Barça, Djorkaeff en el Inter, Karpin y Mostovoi en el Celta...) esto era impensable.

Precisamente uno de los clubes más famosos en aquel entorno era el CSKA de Sofía, club por antonomasia del ejército búlgaro. Desgraciadamente para ellos nunca obtuvo la Copa de Europa como sí harían Estrella Roja y Steaua de Bucarest. Su destino se parece más bien al del Dinamo de Kiev, al menos en la máxima competición continental, ya que ambos han quedado a las puertas de la gran final en varias ocasiones (eso sí los ucranianos gozan de un fabuloso palmarés con varios títulos europeos obtenidos).

Una decena de nombres les contemplan, fusiones con otros clubes para ser lo que hoy son, muchas convulsiones con un nacimiento oficial en 1948 (aunque tiene antecedentes que datan de un cuarto de siglo antes)... pero también más gloria que nadie en Bulgaria, si bien llevan seis años sin ganar una liga búlgara que el último lustro se han repartido Litex Lovech y Ludogorets, siendo éste último no solo el vigente monarca por partida triple, sino también el primer club nacional que disputa la fase de grupos de la Champions League en unos cuantos años. Algo que sin duda toca bastante el orgullo de la hinchada roja, así como de sus archirrivales del Levski.

Empero, hoy no toca hablar del presente, sino de algunos de los hitos del pasado que, mientras nadie diga lo contrario, han convertido al CSKA Sofía en la institución futbolística más importante de la historia de Bulgaria prácticamente desde su nacimiento, ya que en su primer año compitiendo en la máxima categoría (que nunca ha abandonado) se proclamó campeón. La década de los 50 significó la consolidación del poderío del club, conquistando todas las ligas desde 1951 en adelante hasta 1962 (excepción hecha del título logrado por el Levski en 1953). No obstante, pese a las muchas oportunidades de las que gozaron, tan solo en la segunda edición de la Copa de Europa lograron cierta notoriedad al debutar (1956-57) goleando por 8-1 al Dinamo de Bucarest para alcanzar unos cuartos de final en los que caerían ante el Estrella Roja yugoslavo.

D.Penev, 3 Mundiales y 80 internacionalidades.
No sería hasta una década más tarde cuando asombrarían a propios y extraños al plantarse en las semifinales de la Copa de Europa, logrando romper aquella barrera de los cuartos tras muchos años de intentos infructuosos. El Olympiakos griego fue su primera víctima, seguido de un Górnik Zabrze polaco que les hizo sufrir lo indecible. El Linfield norirlandés tampoco fue pieza sencilla, pero tampoco pudieron con los búlgaros. Ya en semis tocaba el mayor ogro europeo del momento, el Inter de Milán de Helenio Herrera que movía Luis Suárez con maestría. En una eliminatoria durísima que pudo caer de cualquier lado, el empate a uno que se dio en ambos encuentros obligó a un nuevo choque de desempate. Ahí, un solitario tanto de Renato Cappellini en el tramo inicial les dejó con la miel en los labios. Hubieran disputado la histórica final de Lisboa en 1967 ante el Celtic escocés, a la postre campeón.

Con las fuerzas centradas en la travesía europea, perdieron la hegemonía nacional a manos del Botev Plovdiv, que caería en la siguiente temporada en primera ronda ante el Rapid de Bucarest, no pudiendo repetir los éxitos de su homólogo nacional. Pero no todo fue negativo, ya que se estaba gestando otra gran generación que no tardaría demasiado en dar buenos réditos al CSKA. En 1965 había aterrizado en el equipo Dimitar Penev, procedente del Lokomotiv Sofía, a la postre uno de los mejores jugadores de la institución y del país en toda su historia, enlace en las que han sido todas las grandes generaciones del club a lo largo de varias décadas, ya fuera desde el césped, dentro del organigrama técnico o como entrenador principal.

Para la siguiente ocasión en que el CSKA se prodigó a lo grande ya se había producido el relevo en gran parte del once rojo. Nikolai Radlev, Boris Stankov o Ivan Vassilev ya no formaban en ataque, sino Dimitar Marashliev, Stoil Trankov, Stefan Mihailov o Asparuh Nikodimov. No solo eso, diez de los once héroes que casi superan al Inter ya no contaban, siendo Dimitar Penev, ya capitán, el único que se mantenía en la formación. 1973, como decíamos, significaría una nueva irrupción con fuerza del conjunto búlgaro. Tras apear al Wacker Innsbruck austríaco en la primera ronda los octavos les harían chocar contra el mejor Ajax de la historia, un plantel que ya les había eliminado con rotundidad apenas doce meses antes.

En esta ocasión el cuento tendría un final bien distinto. Johan Cruyff, indiscutible mejor jugador del mundo en aquel momento, había fichado por el FC Barcelona aquel verano. Los ajaccied, tricampeones, perdían a su máxima figura aunque mantenían un bloque poderoso. En Ámsterdam los locales impondrían la lógica con un único tanto obra de Keizer, pero en Sofía el CSKA plantó cara hasta llevar el duelo a la prórroga gracias al acierto de Marashliev mediado el segundo tiempo. En una batalla de nivel como se recuerdan pocas en Sofía, Mihaylov anotó en el 116' el definitivo 2-0 que daba el pase a los locales y dejaba en la cuneta a unos holandeses que se habían mostrado intratables durante tres largos años de dominio absoluto.

Petar Zhekov, Bota de Oro europea 1968-69
Quiso la Diosa Fortuna que su siguiente adversario fuera el Bayern Múnich, una incipiente escuadra germana que venía de colocar en sus vitrinas la cuarta Bundesliga de su aún humilde palmarés (al menos si lo comparamos con lo que han logrado a día de hoy). Los cuartos de final de aquella Copa de Europa les pondría por delante a aquellos llamados a tomar el relevo del Ajax. La base de la selección alemana que se proclamaría campeona del mundo meses más tarde goleó inmisericordemente al CSKA por 4-1 con un doblete del sueco Conny Torstensson y sendos goles del kaiser Beckenbauer y el torpedo Müller. En la vuelta una meritoria victoria por 2-1 (Kolev, Denev; Breitner) fue insuficiente para superar a un grupo destinado a dominar Europa y el mundo los siguientes años. De hecho, seis de los jugadores titulares del Bayern en aquel cruce levantarían apenas 4 meses más tarde la Copa del Mundo en el Olympiastadion muniqués.

Las siguientes aventuras europeas no tendrían ni la magia ni la suerte de otras ocasiones. En la 74-75 el Dinamo de Kiev de Oleg Blokhin les echó a las primeras de cambio de una Recopa que acabarían alzando. En la 75-76 sería la Juventus las que les despidiría en su regreso a la Copa de Europa. Un año más tarde la Vecchia Signora levantaría ante el Athletic Club la Copa de la UEFA. De nuevo en la máxima competición continental, el Saint-Étienne de Platini que meses antes perdió la final (ante el Bayern) les derrotaría. Al término de aquel curso el mítico Dimitar Penev colgaría las botas tras doce años de servicio a los colores de su vida, un idilio que finalizaba sobre el césped pero continuaría en otros menesteres.

Los inolvidables años 80
La década de los ochenta supuso las últimas grandes alegría continentales del CSKA, que gozó de dos fabulosas generaciones separadas por un breve lapso de tiempo que aún son motivo de orgullo de su numerosa hinchada (sus 785 peñas repartidas entre Bulgaria y el extranjero cuenta con más de 180.000 adeptos). El trayecto en un nuevo curso de la Copa de Europa comenzaba con un reto magnífico ante el Nottingham Forest de Brian Clough, vigente bicampeón del torneo.

Los británicos nunca habían perdido en su primer partido de la copa desde que debutasen dos años antes, hasta que Yenchov hizo arder de emoción Sofía. La primera manga fue favorable para los balcánicos, pero tocaba visitar una guarida en la que muchos grandes habían hincado la rodilla recientemente. La buena defensa en el City Ground, anulando a los atacantes del Forest para sorprender a la contra valió otra nueva victoria al culminar Kerimov una buena transición a la media hora de partido, una losa que el Forest ya no pudo levantar. Era el segundo campeón vigente al que se cargaba el CSKA. 

La segunda ronda les enfrentó al sorprendente Szombierki Byton, que acababa de ganar su primera (y última) liga polaca y se plantó ahí tras superar al Trabzonspor turco en la eliminatoria anterior. Una gran actuación de Yonchev bastó para dejar clara la diferencia entre ambos, finalizando el global con un contundente 5-0 para los búlgaros. Ya en cuartos de final esperaba el Liverpool, un gigante que pasaba por su mejor ciclo histórico, pues venía de obtener cinco títulos europeos en la década anterior, entre ellos dos Copas de Europa (77 y 78). La continuidad del dominio inglés, por tanto, se ponía más en entredicho que nunca. O al menos eso parecía sobre el papel, porque los reds arrasaron en el primer envite en Anfield en una noche mágica de Graeme Souness, autor de un hattrick demoledor. El 5-1 lo corroboraron los 'reds' con un escueto 0-1 en Sofía. Dos meses más tarde los hombres de Bob Paisley alzarían en París su tercera Orejona al vencer al Real Madrid.

El dolor por la clara derrota ante los ingleses tardaría menos de lo que esperaban en apaciguarse. Un nuevo entorchado liguero les permitió encarar a la Real Sociedad en la primera ronda de la Copa de Europa 1981-82. Dos partidos más que igualados se desnivelaron en los últimos instantes del choque de ida cuando Yonchev anotó el único gol de la eliminatoria. Decepción española en la campaña que finalizaría con el Mundial en tierras ibéricas (gran fracaso del anfitrión), pero nuevo salto de calidad para los búlgaros. El Glentoran norirlandés sería la siguiente piedra en el camino, un rival duro al que vencieron 2-0 en casa pero que fue capaz de llevar a la prórroga el partido de vuelta. Un gol de Dimitrov en el minuto 115' le convirtió en héroe y salvador, dándoles la oportunidad de tomarse su esperada revancha.

Marcador del Vasil Levski que refleja la victoria sobre el Liverpool
3 de Marzo de 1982. Anfield reedita un choque que ya vio apenas un año antes, esperando despedazar nuevamente a los visitantes. Con la lección bien aprendida, el CSKA pierde por 1-0 (gol de Whelan), manteniendo intactas sus opciones de cara a resolver en Sofía. En un auténtico patatal consumarían su venganza con un doblete de Mladenov. Primero, al castigar de cabeza un error clamoroso de Bruce Grobbelaar. Ya en el tiempo suplementario al bajar en el área un balón que remató en semifallo para decantar el cruce en favor de los suyos.Tercer campeón vigente al que aniquilaba al que ya se conocía en el Viejo Continente como matagigantes.

Nuevamente en semifinales, el 7 de Abril de aquel año jugadores y aficionados no solo soñaron, sino que fueron capaces de sentirse los mejores de Europa durante un buen rato. El cruce les puso enfrente al Bayern Múnich, verdugo ocho años antes cuando caminaban hacia la primera Orejona del fútbol alemán. La llave se abrió en la capital balcánica, con una exhibición inicial absolutamente memorable que seguro no han olvidado los 70.000 espectadores que colmaban el estadio nacional. En apenas 16 minutos Dimitrov, Yonchev (de espectacular tiro libre) y Zdravkov, de penalti, pasaron por encima de los germanos, apabullados por una apisonadora que venía del Este y amenazaba con una goleada histórica. No obstante, el juego alegre del CSKA y el orgullo de su rival propiciaron un cambio radical. Un golazo de Dürnberger y otro tanto de Dieter Hoeneß acallaron el graderío, que vivió una nueva explosión de entusiasmo cuando Yonchev puso el 4-2 en el marcador. El CSKA tuvo opciones para aumentar de nuevo la diferencia, pero una buena combinación culminada por Breitner dejó el resultado en un 4-3 muy abierto para la vuelta. Ya en Múnich, los alemanes aniquilaron el sueño búlgaro con una paliza por cuatro a cero con sendos dobletes de Breitner y Rummenigge.

                     
Nunca antes ni después estaría tan cerca del cielo el CSKA de Sofía, aunque aún les quedaba por disfrutar una década que no había hecho más que comenzar. Tras algunas aventuras que tocaron pronto a su fin (una de ellas, otra vez ante su particular ogro, el Bayern), a finales de los 80 un nuevo trofeo continental pareció ponerse a tiro.

La Recopa 1988-89 expuso a nivel internacional lo mejor de una nueva generación llamada a grandes logros para el balompié nacional, como reflejó el periodo 94-98 con clasificaciones para dos Mundiales (en el primero de ellos alcanzaron las semifinales) y una Eurocopa. Bajo el mando de Dimitar Penev los Stoitchkov (al que trajo en 1985 nada más hacerse cargo del equipo), Kostadinov (al que hizo debutar), Ivanov, Lubo Penev y compañía brillarían con un CSKA al que tan solo pudo frenarle un equipo aún más grande destinado a escribir en breve la más gloriosa de sus páginas legendarias. 

El camino de aquella Recopa comenzó con un hattrick de Penev en Bratislava ante el Inter (2-3) que aún formaba parte de lo que pronto dejaría de ser Checoslovaquia. Una exhibición colectiva (5-0) en la segunda manga condujo a octavos de final, donde eliminarían sin mayor problema al Panathinaikos por un global de tres a cero, nuevamente con dos tantos de Penev, que ya acumulaba siete dianas en las dos primeras eliminatorias. El Roda JC neerlandés les esperaba en cuartos, un cruce complicado que resolvieron en la tanda de penaltis en el antiguo Gemeentelijk Sportpark Kaalheide de Kerkrade. Poco importó que esta vez Penev errase su lanzamiento, ya que sus compañeros Ivanov, Mladenov, Georgiev y Stoitchkov, que transformó el último, dieron el pase a semifinales a los suyos.

Ahí esperaba el Barcelona de Johan Cruyff, una escuadra que tres años más tarde se proclamaría campeón de Europa. Aún bajo el yugo nacional del Real Madrid, en la región catalana se estaba gestando un cambio de orden que comenzaba a dejar sus primeros grandes momentos. Un Camp No semivacío presenció un fabuloso encuentro en el que primó el fútbol ofensivo e imaginativo de ambos contendientes, pero sobre todo que sirvió para que los locales se enamorasen de Hristo Stoitchkov, que haría un doblete en la derrota 4-2 de los suyos y ficharía un año más tarde por los blaugranas. También en Sofía anotaría Stoitchkov (y le sacarían un balón bajo palos), pero el Barça se impuso por 1-2, dejando por enésima vez con la miel en los labios a un club que pese a sus múltiples gestas europeas se ha quedado varias veces a las puertas de una final que hasta ahora jamás han paladeado. De todas formas el final de aquella temporada fue mágico, ya que el CSKA conquistó los cinco títulos nacionales a los que aspiraba: Liga, Copa, Supercopa, Copa de la Armada Soviética y la Republic Spartakiada Cup, además de lograr repetir la mayor goleada que jamás han conseguido ante el Levski (5-0, al igual que en 1953).

Desde entonces varias perlas bien dirigidas por Dimitar Penev como Berbatov, Martin Petrov y Stilyan Petrov, alguna victoria de mérito como las logradas ante la Juventus (UEFA 94-95) y el Liverpool (3ª previa de la Champions League 2005-06) aunque sin final feliz y poco más es de lo poco que puede rescatar la afición de un CSKA que ha visto como sus últimos años en Europa no han sumado más que decepciones, al igual que a nivel local (no ganan la liga desde 2008 ni la copa desde 2011), donde el Ludogorets Razgrad se ha convertido en el gran dominador nacional al imponerse en los tres últimos campeonatos. Un duro presente que no manchará el recuerdo del mejor conjunto búlgaro de siempre, aquel que hizo soñar a la nación con reinar alguna vez en Europa.


CSKA Sofía 1973-74, el primer matagigantes.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Un tipo sin 'hype'

Un tipo sin hype es un tipo más. No tiene sus irredentos fans, eruditos del fútbol underground o simplemente mojabragas de los que esperan que Wilshere sea el mejor del mundo. Qué va. Este tío simplemente hace su trabajo, que es jugar al fútbol, y lo hace muy bien. ¿Lo mejor? Que nadie lo esperaba. 

El mundo se divide entre los jugadores con poca calidad pero muchos huevos que perseveran, como Martín Palermo o Gennaro Gattuso, o los muy talentosos con poca sangre que casi siempre decepcionan, como Eriksen o Anelka. Prefiero la superación de los primeros (que ojo, se han comido el mundo del balón) antes que la desesperante indolencia de los segundos.

Gustavo Bou no sé aún cómo encasillarlo. No parece especialmente talentoso pero tampoco muy torpe. No es que nadie esperase una irrupción como la suya, es que cada vez que entraba a la cancha todo eran burlas. Hasta que el atacante de Racing Club les puso fin. A sus 24 años una carrera con muchos tumbos y pocos goles para ser delantero parece que empieza a relanzarse.

En una Academia en la que todas las esperanzas estaban puestas en el regreso del héroe Diego Milito, es un chico que sin suerte en River, Olimpo, Liga de Quito ni GELP ha llegado al Cilindro para revertir no solo su historia, sino también la de su equipo. 10 goles en  13 participaciones así lo acreditan, diez tantos que han valido muchos triunfos, algunos tan importantes como la remontada en cancha de Boca (1-2) o la victoria de la semana pasada ante Banfield (1-0).

Ahora Racing, que lleva 13 años sin ser campeón, acaba de igualar en la punta del Torneo Transición al magnífico River de Gallardo (que juega hoy ante Olimpo), al que recibirá la semana que viene en Avellaneda con los corazones al límite de pulsaciones anhelando porque ése chico que llegó rebotado y al que nadie quería les permita realizar un sueño por el que llevan mucho tiempo esperando, una ilusión que tras su golazo de anoche en el tramo final del encuentro ante Quilmes (ver vídeo) parece hoy más realista. Es lo que tienen los tipos sin hype.

                        

jueves, 6 de noviembre de 2014

Noche épica en la Copa do Brasil

Lo vivido anoche en dos de los estadios más representativos e importantes de Brasil además de histórico fue una auténtica gozada. Cuatro de los clubes más grandes del país se enfrentaban por un puesto en la final de la Copa nacional, renacida los últimos años, cada vez más bonita e ilusionante. De un lado, Santos x Cruzeiro. Del otro Atlético Mineiro x Flamengo, todos clubes de gran dimensión social, todos con capacidad de presumir de unas vitrinas en las que brillan una o varias Copa Libertadores. Grandes de verdad, como grande fue el espectáculo en cada uno de los encuentros, a los que quitar la etiqueta de la épica sería faltar a la verdad.

A la misma hora comenzaron ambos duelos, y prácticamente en los mismos instantes se decidieron, los dos con remontada, los dos para grabar en el recuerdo del aficionado algunas de las imágenes más bellas que este deporte nos ha regalado los últimos tiempos. Cruzeiro, que lleva todo el año liderando un Brasileirão que ya ganó en 2013, sueña no solo con repetir sino con mejorar lo anterior con la Copa. Si bien estuvieron a punto de dar la sorpresa negativa ante ABC en cuartos, anoche redimieron sus pecados en un tramo de final de partido espectacular en Vila Belmiro, la casa del Santos.

El 1-0 de la Raposa en la ida quedó neutralizado cuando Robinho culminó el fulgurante inicio santista. Aunque Marcelo Moreno no tardaría el empatar, Santos siguió remando hasta colocarse 3-1 a la hora de partido, gracias especialmente a un Gabriel sensacional, autor de un tanto y dos asistencias. Con todo en contra, Cruzeiro se volcó en busca del gol que les diera el pase. Fue ahí cuando emergió la figura de William, salvando el pellejo de los suyos a los 85' con una buena definición ante el arquero del Peixe. Nuevamente él igualaría a tres en el descuento, con Santos en pleno intentando una gesta que no llegaría a culminar.

                    

Pero si bueno fue lo vivido en São Paulo mejor fue lo de Belo Horizonte. Atlético Mineiro, que ha renacido desde 2012 hasta nuestros días sigue viviendo un cuento de hadas. Habitualmente perdedor en los momentos culminantes, en los últimos tiempos ha cambiado la dinámica, acostumbrándose a derribar barreras antes inexpugnables. Pese al sinsabor que supuso dejar escapar el Brasileirão hace un par de años, romper la maldición en la Libertadores meses después acabó con todos los fantasmas del club.

Si el acceso a semifinales ya fue difícil (Corinthians les había ganado 2-0 la ida e iba ganando 0-1 en la vuelta), el pase a la final no iba a ser menos complicado. Enfrente estaba Flamengo, vigente campeón del torneo con una ventaja de dos goles obtenida la semana anterior en Maracaná. Para más inri, un golazo de Éverton sobrepasada la media hora de juego ponía muy cuesta arriba la eliminatoria para los locales. Sin embargo el Galo despertó, como si hubiera necesitado saber que era imposible para proponérselo. Primero fue el canterano Carlos quien igualó la contienda antes del descanso. Al regreso de vestuarios los alvinegros empujaron constantemente hasta que Maicosuel enchufó un balón suelto en el área. Su festejo hacía presagiar que no sería el último, y que Atlético Mineiro había olido la sangre.

Aún así el empuje no surtió efecto hasta el tramo final del envite. Un disparo ajustado de Dátolo desde fuera del área supuso el tercer tanto que acercaba a los locales a la final, siendo Luan, otro hombre de la casa, el que llevase el éxtasis al graderío del Estádio Governador Magalhães al culminar otra épica remontada que les lleva a la final de un torneo que no solo nunca han obtenido, sino que tendrán ocasión de lograr nada menos que ante su rival histórico en un doble duelo que, como siempre que se enfrentan los dos grandes de Belo Horizonte, pinta espectacular.

                        

miércoles, 1 de octubre de 2014

Champions League: merecida recompensa

Polyakov, exultante tras marcar ante el Athletic.
Disputar la fase final de la Liga de Campeones se convierte en ocasiones en un objetivo quimérico para aquellos clubes cuyos coeficientes UEFA no se encuentran en cabeza. Si durante décadas era normal ver a clubes de Austria, Hungría, Polonia o Suecia dando guerra en la máxima competición continental, con el establecimiento del nuevo formato implantado a principios de la década de los 90 la participación de las entidades de estos países se ha ido reduciendo cada vez más. Tanto, que si antes alguno de ellos era habitual cuartofinalista o semifinalista (incluso más, ya que varios en estas naciones acumulan títulos europeos) ahora rara vez vemos a alguno de estos equipos jugar entre la pomposidad del Bernabéu o el Allianz Arena más de una o dos veces por década.

Todo ello otorga aún mayor importancia a la victoria en el campeonato nacional. Si en España, Alemania o Inglaterra obtener el cuarto puesto puede ser sinónimo de campaña exitosa, en países como Serbia o Dinamarca significa no visitar el Viejo Continente durante el siguiente curso. Para instituciones que alguna vez durante el pasado siglo fueron realmente grandes y optaron a los mayores galardones mientras todos envidiaban a sus estrellas, esto es muy duro.

Es por ello que para Maribor, BATE Borisov y APOEL fue tan memorable lo de anoche. Ninguno de los tres perdió, todos pudieron ganar si bien solo lo logró uno. Pero los rivales a los que tambalearon, viejos campeones europeos (o finalistas, como el Athletic), probablemente nunca olviden la lección que aprendieron ayer.

El Maribor es apenas la segunda ocasión en su historia que disputaba la Champions (la otra fue en la 1999/2000). Mucho ha llovido desde entonces, quince años y un cambio de siglo por medio. En aquella ocasión no solo sumaron cuatro puntos, sino que fueron capaces de derrotar al Dinamo de Kiev a domicilio con un gol de Šimundža, si bien a efectos clasificatorios no les sirvió para nada. En esta ocasión al meritorio empate inicial ante el Sporting portugués hay que añadir la igualada lograda en casa de un Schalke 04 al que llegaron a tener a merced hasta que Huntelaar aprovechó un error de Viler en la salida de balón. Segundos de grupo junto a los alemanes, ahora sueñan con aguarle la fiesta al Chelsea en el doble enfrentamiento que les espera ante los londinenses.

Damjan Bohar (Maribor) festejando su tanto al Schalke 04
Al APOEL se le recuerda en España por su reciente enfrentamiento contra el Real Madrid en cuartos de final, hace apenas 3 años. Hasta ahí llegaron tras liderar un grupo con Zenit, Oporto y Shakhtar Donestk, dejando posteriormente en la cuneta al O.Lyon. Hace apenas un par de semanas no solo perdieron por un escueto 1-0 en el Camp Nou, sino que en el tramo final del encuentro rozaron la proeza ante el Barça. Ayer, el Ajax, todo un tetracampeón de Europa, les visitó con la intención de aprovechar el duelo de París para ascender al segundo puesto del grupo. Nada de eso. En un choque de ida y vuelta que pudo caer de cualquier lado los chipriotas lograron un 1-1 al transformar Manduca un dudoso penalti que nivelaba la ventaja que Anderden había dado al cuadro holandés. El grupo ofrece opciones muy escasas, pero a estas alturas es difícil cuestionar que puedan obrar algún otro milagro.

Por último el BATE Borisov dio una auténtica lección al Athletic Club en un primer tiempo excelente. El engañoso marcador de 2-1 se quedó corto ante la exhibición defensiva y de presión alta de los bielorrusos, que ya hace un par de años derrotaron también como locales al Bayern Múnich que meses después lograría un admirable triplete de la mano de Jupp Heynckes. El gran descalabro para los españoles es también parte de la historia grande de un conjunto cuyos acompañantes en el grupo ponen muy difícil pensar en proezas, pero que no se confíen como hicieron los leones, ya que en Borisov ni tienen nada que perder ni dejan de soñar con superar por primera vez la fase de grupos.

Para un histórico como el Malmö FF (por fin fútbol grande en Suecia) o el debutante Ludogorets, que recibe al campeón Real Madrid, esta noche también puede ser mágica. Si ya es una victoria haber alcanzado la fase de grupos, todo lo que sea puntuar para seguir creciendo habrá merecido la pena.

lunes, 22 de septiembre de 2014

CAF Champions League: AS Vita Club vuelve a soñar

África es una maravillosa sorpresa continua. Cuando nadie esperaba que un histórico de gran corazón como el Vita Club llegase si quiera a la fase de grupos, éstos han superado todas las pruebas que encontraron en su exigente camino para plantarse a un paso de la final. Para llegar hasta ahí debieron superar al Kano Pillars nigeriano, el FC Dynamos zimbabuense y al Kaizer Chiefs sudafricano, sufriendo ante todos, imponiéndose por la mínima, pero logrando el complicado pase a una fase de grupos a la que cada año solo acceden unos pocos privilegiados.

El caprichoso sorteo quiso encuadrarles no solo con Al-Hilal y los gigantes de Zamalek, sino también con el club más importante de su país, el TP Mazembe, dos veces campeón en el último lustro (cuatro en el total de su historia en la competición). Sin embargo nuevamente los Delfines Negros, como son conocidos, lograron superar otra barrera, igualando en lo alto de la clasificación con sus compatriotas, si bien el Mazembe ocupó el primer puesto por mejor diferencia de goles.

El presente nos sitúa justo en el día posterior a su victoria en la ida de semifinales del torneo. Sí, vencieron 2-1 al CS Sfaxien en un emocionante duelo disputado en Kinshasa que nos dejó uno de los goles más bellos que se recuerdan en suelo africano en los últimos tiempos. El autor fue el precoz centrocampista Héritier Luvumbu (ver vídeo desde el 47"), en el que el técnico Florent Ibenge confía junto a otros jóvenes para que devuelvan al equipo más popular de la RD Congo al primer plano internacional (como en los años 70, cuando ganaron el torneo continental).

                      

Y si continuamos con el enfoque congoleño no es por hacer de menos al resto de contendientes, más bien por lo interesante que sería ver la primera final de la Champions africana entre dos entidades del mismo país, algo que además haría aún más especial la 50ª edición del torneo. 

Aún así todo esto está en el aire pues no es nada sencillo ni que el Vita Club sobreviva a su visita a Túnez ni que el Mazembe logre remontar el 2-1 que trae en contra del duelo ante el ES Setif argelino. ¿Disfrutaremos de la final deseada? ¿Quién sucederá a Al Ahly cómo monarca africano? En apenas unos días comenzaremos a dar respuesta a las cuestiones más relevantes de un torneo apasionante.