Maradona a contrapié

La noticia del fallecimiento de Maradona me pilló un poco a contrapié, como a casi todo el mundo. Era consciente que su estado de salud en las últimas semanas era muy delicado pero le habíamos visto superar tantos momentos similares a lo largo de su vida que pensaba que acabaría sorteando este del mismo modo que dejó atrás a sus rivales sobre el césped, con un gesto a mitad de camino entre la suficiencia del que se sabe mejor que el contrario y la naturalidad del que ya lo ha hecho en repetidas ocasiones. Pero no. Esta vez no pudo ser. Descanse en Paz. 

Seguramente soy el miembro de Café Fútbol menos apropiado para escribir sobre la figura de Maradona. Tenemos argentinos como Ariel o Devo en la plantilla, tenemos expertos en la historia de ese país como Chimo, tenemos a City, Mau o Estoja que podrían hacerlo de maravilla, tenemos una biblia como Domingo (Garrincha) que sabe de fútbol e historia de fútbol como pocos que yo conozca, y tenemos a Martín, que pudo disfrutar al Diego más que todos los demás, tanto por edad como por haberlo tenido en su Sevilla aunque fuera por un breve periodo de tiempo y en una versión algo menor. Pero algo me ha empujado a volver a escribir sobre fútbol tras cuatro años desde la última vez. 

Pertenezco a esa generación que llegó tarde a ver la mejor versión de Maradona. Mi primer recuerdo propio de él es en el mundial de Italia 90. Mi mejor recuerdo suyo es el gol que marcó en el mundial de USA 94, justo antes del último positivo. Y supongo que esto explica un poco mi relación con su figura mediática. Siempre tuve la sensación que los nacidos en los 80 no llegamos a ver al gran Diego en directo, sin ese filtro de grandiosidad de los vídeos de highlights seleccionados. Porque no es lo mismo ver una jugada mientras ocurre (aunque sea por TV) que cuando ya ha ocurrido. La segunda opción te lleva a la razón, al análisis más o menos profundo, pero nadie canta un gol mientras lo ve en las noticias. La primera opción es la que lleva a la emoción, al enamoramiento, a la devoción por la figura de un jugador. 

Siempre he pensado que mi generación fue a contrapié con el por ese simple motivo. Porque al verle esperábamos la quinta esencia que nos habian mostrado los vídeos de México 86 o de su paso por el Napoli, pero lo que recibíamos era talento puro en dosis cada vez más escasas y espaciadas, pero bañado en mil polémicas. Aunque era obvio que aquel hombre tenía, o había tenido, una importancia capital en la historia del fútbol, siempre había un pero. 

Mi amigo Raúl le tiene tanta devoción que su hijo se llama Diego. Y ayer estaba bastante afectado por lo ocurrido. A mi, unos años menor, simplemente me pilló a contrapié, y sin embargo aquí estoy escribiendo unas líneas de reflexión. Ayer descubrí que me hubiera encantado llegar a tiempo de paladear al mejor Maradona sobre el verde, y que quizá me daba rabia que esperaba ver talento puro pero encontraba más polémica que talento. Y que más allá de filias y fobias, en el núcleo de la figura mediática, vivía una persona que había cambiado para siempre la historia del fútbol. Y creo que para mejor. 

Gracias Diego. Descansa en Paz.

La historia del revés (edición Copa de Europa/Champions League 1986-2019)

Segunda parte de la serie que iniciamos hace un año por estas fechas, con aquellos "¿y si...?" respecto a las finales de la máxima competición europea. El palmarés habría sido muy diferente, pues hasta el año anterior el Real Madrid habría obtenido 3 títulos en vez de 6, estando empatado con un Benfica que tendría uno más de los actuales. Continuamos por tanto donde lo dejamos en aquella ocasión, a mediados de los años 80, cuando ya se escuchaban los primeros ecos de la Champions que estaba por llegar:

Tras las derrotas con Sacchi llegó con gloria con Capello
El ciclo que contemplaremos será el que va desde las temporadas 1985-86 hasta 1994-95. El Barça de Terry Venables se plantó en el Sánchez Pizjuán en busca de su segunda corona. Tras un tortuoso camino repleto de duras pruebas ante Slavia de Praga, Oporto, Juventus y Göteborg, al que remontó tres goles en una noche mágica en el Camp Nou, los culés se impusieron en los penaltis al Steaua de Bucarest. Poco importó a la expedición blaugrana que se tratase de un partido feo, pues casi un cuarto de siglo después volvían a reinar en el Viejo Continente. El testigo lo recogió el Bayern Múnich de Udo Lattek, que también sumaba su segundo título, esta vez ante un Oporto que se quedaba con la miel en los labios. 1988 devolvía el liderazgo continental al Benfica, sumando ante el rácano PSV Eindhoven su cuarto entorchado (más que nadie por aquel entonces). 

Ahora sí, el gran Steaua lograba la primera Copa para el fútbol rumano imponiéndose al impresionante AC Milan de los holandeses. Sin embargo la gran generación de los Hagi, Lacatus, Petrescu, Stoica o Piturca se llevó el gato al agua. Al año siguiente el fútbol siguió siendo cruel con los rossoneri, que perdieron de nuevo, esta vez ante un Benfica que alzaba al cielo su quinta corona. La década de los 90 comenzaría con otro campeón francés, el Olympique de Marsella ante un Estrella Roja que perdía su última ocasión de prevalecer justo antes de la guerra que iba a resquebrajar Yugoslavia. En 1992, la última edición de algo parecido a la Copa de Europa de siempre, la Sampdoria se impondría al gran Barça de Johan Cruyff en la prórroga con un golazo de Attilio Lombardo.

La primera edición de la Liga de Campeones trajo revancha por fin al Milan, ahora entrenado por Fabio Capello, que superó por la mínima al Olympique de Marsella. Eso sí, al año siguiente el Barça dio buena cuenta de ellos en Atenas, logrando igualar al Real Madrid en el palmarés de la competición con 3 triunfos. De nuevo los hombres de Capello alcanzarían el partido decisivo en 1995, recuperando el cetro ante un Ajax muy estimulante aunque inexperto.

PALMARÉS 1986-1995 - 2 títulos: Barcelona, AC Milan, Benfica; 1 título: Olympique Marsella, Steaua Bucarest, Sampdoria, Bayern Múnich.

PALMARÉS TOTAL 1956-1995 - 5 títulos Benfica; 3 títulos: Real Madrid, Barcelona, AC Milan; 2 títulos: Inter de Milán, Stade Reims, Juventus, Bayern Múnich; 1 título: Olympique Marsella, Steaua Bucarest, Sampdoria, Fiorentina, Eintracht Frankfurt, Barcelona, Partizán Belgrado, Ajax Ámsterdam, Celtic Glasgow, Panathinaikos, Atlético de Madrid, Leeds United, Saint Étienne, Borussia Mönchengladbach, Brujas, Malmö, Hamburgo, AS Roma y Liverpool.

La Juve festeja el título obtenido en 1997 ante el BVB
Y llega un momento clave, absolutamente disruptivo en el mundo del fútbol. Un doble hecho que lo cambiará para siempre. El más importante es la Ley Bosman, que permitiría en Europa la libre circulación de jugadores nacidos en el continente. Es decir, que un club belga podía alinear si quería a tres italianos, un español y siete franceses si quería, cuando antes el límite era de tres. Por otro lado, comenzó a llegar cada vez más dinero de las televisiones. Esto es lo que acababa de transformar la máxima competición en la Champions League, algo que acabaría con la diversidad e igualdad para poco a poco ir permitiendo un mayor desnivel entre ligas, creando un abismo inabarcable que seguramente ya nunca podrá recuperarse.

1996 permitió al Ajax tomarse la venganza, derrotando a la Juventus en la tanda de penaltis. Van Gaal llevó a la gloria al plantel de los Litmanen, Blind, Kluivert, Davids o los hermanos De Boer. Eso sí, la Juventus pudo resarcirse venciendo las dos siguientes temporadas a Borussia Dortmund y Real Madrid, alcanzando así los tres títulos. 1999 dejó una final dramática y emocionante, con el Bayern Múnich como justo campeón ante el Manchester United, que cerraría el siglo sin poder lograr el ansiado trofeo. En 2000 un nuevo vencedor se erigía desde el levante español, todo un Valencia de Héctor Cúper que batió al Real Madrid, para hacer lo propio una vez más al año siguiente ante el Bayern en los penaltis. Aquel fue el punto más memorable del ciclo victorioso valencianista, que sumaría más metal los siguientes cursos.

2002 también aportó una novedad al palmarés con el Bayer Leverkusen, que se imponía al Real Madrid merced a una gran remontada en el tramo final. En cambio 2003 trajo un duelo decisivo demasiado táctico pese a la innegable calidad de los contendientes. La Juventus sumó su 4ª corona imponiéndose desde los once metros al AC Milan en la primera final italiana de la historia. Para no romper la tónica del comienzo de siglo, el AS Mónaco batió al Oporto para obtener su primera Champions, algo que seguía anhelando el cuadro luso. El ciclo concluye con una revancha para el AC Milan, que tras perder dos años antes esta vez se sacaba la espina masacrando al Liverpool en la recordada final de Estambul, en la que ya vencía 3-0 al descanso, señal inequívoca del futuro vencedor.

PALMARÉS 1996-2005 - 3 títulos: Juventus; 2 títulos: Valencia; 1 título: AC Milan, Ajax, Bayern Múnich, AS Mónaco, Bayer 04 Leverkusen.

PALMARÉS TOTAL 1956-2005 - 5 títulos Benfica, Juventus; 4 títulos: AC Milan; 3 títulos: Real Madrid, Barcelona, Bayern Múnich; 2 títulos: Inter de Milán, Stade Reims, Valencia, Ajax Ámsterdam1 título: Olympique Marsella, Steaua Bucarest, Sampdoria, Fiorentina, Eintracht Frankfurt, Barcelona, Partizán Belgrado, Celtic Glasgow, Panathinaikos, Atlético de Madrid, Leeds United, Saint Étienne, Borussia Mönchengladbach, Brujas, Malmö, Hamburgo, AS Roma y Liverpool, AS Mónaco, Bayer 04 Leverkusen.

Entramos en la última década antes de comenzar con el ciclo actual. Y lo hacemos con el Arsenal de los Henry, Campbell y compañía, que por fin lograrían su primer título, a costa de un magnífico Barcelona que remó contracorriente todo el encuentro. 2007 repitió final entre Liverpool y Milan, sucediendo los reds a sus compatriotas gunners en el palmarés. Doce meses más tarde también el Chelsea alcanzaría la gloria, en esta ocasión a costa del Manchester United, que parecía que nunca lo lograría... hasta que en 2009 dejó en la cuneta al Barça de Messi con una excepcional actuación de Cristiano Ronaldo. En 2010 el Bayern festejó otro título, imponiéndose a un Inter que llevaba décadas anhelándolo. ¿Y 2011? De nuevo otra final repetida, y nuevamente Ferguson ganó ante Guardiola, ya sin Cristiano pero con un Rooney imperial. 

La gran deseada por fin en manos de los Red Devils
2012 permitió al Bayern celebrar con su público, toda vez que la final ante el pésimo Chelsea de Di Matteo se disputó en el Allianz Arena. En 2013 quisieron repetir, pero el Borussia Dortmund escribió su nombre con letras de oro gracias a Lewandowski, Götze y compañía. 2014 trajo la segunda Champions para el Atlético tras 40 años de espera, lograda en un 1-0 con gol de Godín aprovechando una mala salida de Iker Casillas. Finalmente, en 2015 una vez más la Juventus alcanzaba la gloria, convirtiéndose así en el club con más entorchados al rebasar al Benfica. Por su parte, Messi veía como perdía su tercera final en apenas un lustro.

PALMARÉS 2006-2015 - 2 títulos: Bayern Múnich, Manchester United; 1 título: Liverpool, Ajax, Bayern Múnich, AS Mónaco, Bayer 04 Leverkusen.

PALMARÉS TOTAL 1956-2005 - 6 títulos: Juventus; 5 títulos: Benfica, Bayern Múnich; 4 títulos: AC Milan; 3 títulos: Real Madrid, Barcelona; 2 títulos: Atlético de Madrid, Inter de Milán, Stade Reims, Valencia, Ajax Ámsterdam, Liverpool, Manchester United1 título: Olympique Marsella, Steaua Bucarest, Sampdoria, Fiorentina, Eintracht Frankfurt, Barcelona, Partizán Belgrado, Celtic Glasgow, Panathinaikos, Leeds United, Saint Étienne, Borussia Mönchengladbach, Brujas, Malmö, Hamburgo, AS Roma, AS Mónaco, Bayer 04 Leverkusen, Arsenal, Chelsea y Borussia Dortmund.

Llegamos al ciclo con el que vamos a alcanzar la actualidad. Nos encontramos en el ecuador del mismo, si bien está por ver qué sucederá con la edición 2019/20. Antes, hablemos de los años trágicos del Real Madrid, que por más que se empeña no logra su cuarto título... y es que en 2016 de nuevo les derrotó el Atlético, en esta ocasión desde los once metros. Un año más tarde los blancos claudicaron ante el monarca absoluto, la Juventus de Turín, que obtenía su séptima Copa de Europa. Y para completar el trienio de derrotas, al Liverpool de Jürgen Klopp les venció. Finalmente, en 2019 aunque los reds volvieron a alcanzar el partido decisivo fue el Tottenham Hotspur de Mauricio Pochettino el que tendría el honor de lograr la última edición completa disputada hasta ahora en el torneo. 

PALMARÉS 2016-2019 - 1 título: Liverpool, Juventus, Atlético de Madrid, Tottenham.

PALMARÉS TOTAL 1956-2019 - 7 títulos: Juventus; 5 títulos: Benfica, Bayern Múnich; 4 títulos: AC Milan; 3 títulos: Real Madrid, Barcelona, Liverpool, Atlético de Madrid; 2 títulos: Inter de Milán, Stade Reims, Valencia, Ajax Ámsterdam, Manchester United1 título: Olympique Marsella, Steaua Bucarest, Sampdoria, Fiorentina, Eintracht Frankfurt, Barcelona, Partizán Belgrado, Celtic Glasgow, Panathinaikos, Leeds United, Saint Étienne, Borussia Mönchengladbach, Brujas, Malmö, Hamburgo, AS Roma, AS Mónaco, Bayer 04 Leverkusen, Arsenal, Chelsea, Tottenham y Borussia Dortmund.

El fútbol eléctrico del Liverpool de Klopp obtuvo la mejor recompensa

Vamos con algunos datos y curiosidades:

- Más títulos: Juventus (7), seguida de Benfica (5) y Bayern Múnich (5).
- Más finales disputadas: Real Madrid (16), para tan solo tres títulos.
- En esta ocasión dos equipos han podido repetir título en temporadas consecutivas: Juventus en 1997 y 1998, así como Valencia en 2000 y 2001.
- 13 nacionalidades distintas para los campeones: Italia, Portugal, Alemania, España, Inglaterra, Francia, Holanda, Rumanía, Serbia, Escocia, Grecia, Bélgica, Suecia. Los rumanos, a través del Steaua, fueron la única novedad. Es más  o menos lógico que haya habido pocas variaciones aquí, pero también es significativo que nadie repitió de Grecia, Escocia, Bélgica, Suecia o Serbia, mientras los portugueses u holandeses no ganan un título desde el siglo anterior, ya que como dijimos la Ley Bosman y el dinero de las televisiones para las grandes ligas hicieron mucho daño.

Decálogo futbolero para la cuarentena

Casi un añito sin escribir por aquí, justo cuando el Café va a cumplir 13. ¿Qué decir? Pese a la situación actual uno sigue teniendo mucho trabajo, en este caso a desarrollar desde el hogar. Crear una agencia de la nada con unos pocos socios conlleva muchas horas cada día, además de la vida privada de cada persona, que en mi caso estando casado y siendo padre resta tiempo de todo lo relacionado con el ocio. Uno ama escribir, pero hemos quedado para esto: levantarnos una hora antes que lo haga el bebé para, con suerte, tener tiempo de escribir este artículo. ¡Vamos allá!

Hola gente, espero que estéis bien en estos tiempos tan inciertos. Vosotros, vuestra familia y amigos. De lo que se trata hoy es de ofreceros alternativas durante esta cuarentena para que disfrutéis en casa con el fútbol. Las hay a patadas, si bien yo me centraré en unas pocas de las que más me gustan, varias de ellas para toda la familia. 
Empecemos por lo obvio. ¿A que tenéis un mono de fútbol terrible? Han pasado dos semanas desde el épico Liverpool-Atlético de Madrid en Anfield, si bien parece que el encuentro se disputase el año pasado. Bueno pues aunque muchos ya la conoceréis, la propuesta es footballia.net, una maravillosa videoteca futbolera con partidos de todos los tiempos que os hará sentir como Julio Maldonado. Entre sus opciones: escoger rivales, buscar por jugador, por liga, por campeonato, ya sea un Mundial o la Copa Julio Humberto Grondona. Con más de 17.000 encuentros entre los que escoger, ya no tendrás excusa para no disfrutar del Brasil del 70, el Ajax de Cruyff, la Quinta del Buitre o cualquier gran choque histórico que se te ocurra. Sí, también hay segundas divisiones, la liga de Arabia Saudí o la Champions League de Oceanía. Como lo bautizó ayer un amigo, es un Netflix del fútbol.

Algo que deseo fervientemente, más que nunca estos días, es tirarme a la cama o el sofá con un buen libro. En este caso la temática es evidente. ¿Recomendaciones de obras que haya leído? Mejor os dejo una breve lista:

- 'El fútbol a sol y sombra', de Eduardo Galeano.
- 'Futebol, the brazilian way of life', de Alex Bellos (no estoy seguro si está en español).
- 'Open' de André Agassi. No es fútbol, pero es espléndido.
- 'Fiebre en las gradas', de Nick Hornby. Un clasicazo.
- 'Parecía un buen fichaje' de Miguel Gutiérrez. Divertido y completo repaso a esos fichajes desastrosos acometidos por los clubes españoles, sobre todo (pero no únicamente) en los tiempos de Gil, Núñez, Mendoza, etc.
- 'Ángeles con caras sucias', de Jonathan Wilson. ¿Por qué es así Argentina y lo es su fútbol? Historia nacional a través de sus mejores jugadores, clubes y directivos. Y viceversa.

Para los más atrevidos otro maravilloso libro de Wilson es 'Invirtiendo la pirámide', en el que explica desde sus inicios las corrientes tácticas que dominaron cada época hasta el fútbol actual. Otra joya es 'The Mixer' de Michael Cox, con la evolución del juego moderno desde principios de los años 90.

¿Queréis más, ávidos futboleros? Pues en twitter resulta complicado aburrirse pese a que no esté rodando el balón. Si queréis aprender e interactuar con gente que ama el balón por encima de colores y conoce mucha historia, ahí van algunas cuentas: @9LutherBlissett - @maviddata - @JaviHipo - @albertocosin - @SVilarino Por otro lado si buscáis buenos análisis no pueden faltar @migquintana - @martindelp - @Arroyer.

Finalmente un aporte pensando en los más pequeños. Se trata de un juego que elaboré cuando tenía unos 10-12 años a partir de las estampas de la liga que repartía una famosa marca de snacks (al año siguiente empecé mi primera colección seria). Pegaba en la parte trasera un trozo de cartón del mismo tamaño, colocaba un par de libretas (pequeñas o medianas) en cada extremo, siendo mi terreno de juego una cama. Para mi altura de entonces era genial. Recuerdo elaborar ligas disfrutando con los Radchenko, Laudrup, Nadal, Manjarín o Mijatovic. Es algo muy sencillo de elaborar, divertido, para lo que podéis usar estampas de otras temporadas (o las repetidas de la actual), que no se tarda demasiado tiempo en preparar. ¡Ah, el balón! Pues una chapa de toda la vida. Yo jugaba solo, a veces con una de mis hermanas, pero lo bueno es que podéis jugar con vuestros herman@s pequeñ@s, entre ellos o una sola persona. Para aquel que no tenga un Subbuteo o similar, como era mi caso, fue algo muy placentero a la vez que satisfactorio por ser algo que hice por mi mismo.

Espero que estas ideas os sirvan para pasar una mejor cuarentena. Se pueden hacer un millón de cosas, sobre todo si disponéis de tiempo. Este ha sido mi pequeño aporte para combatir el aburrimiento. ¿Y vosotros, qué propuestas tenéis?

Superliga 1955

El Rot Weiss Essen campeón, participante de la primera Copa de Europa

La Superliga europea, un rumor que toma cada vez mayor fuerza con el paso del tiempo y amenaza con hacerse realidad en pocos años, acabaría con decenas de bellas epopeyas como las que nos ha dejado la historia de las competiciones europeas durante décadas, algo que obviamente destaca aún más en el siglo pasado, antes de los privilegios que la Champions League, la entrada masiva de capital ajeno al fútbol (oligarcas, jeques, televisiones, empresas privadas) y la Ley Bosman dieron a las grandes ligas/mercados para abrir un abismo prácticamente irreconducible.

Mirar al pasado nos ofrece años gloriosos de clubes como el CSKA Sofía, antaño matagigantes de la Copa de Europa, el Nottingham Forest, sorprendente campeón en la mejor liga inglesa de siempre y posterior doble monarca europeo, o el propio Real Madrid, que de haber nacido la Superliga en 1955 quizá nunca habría pasado de ser simplemente un buen equipo en España, pero nada especial a nivel continental. Las gestas que les han hecho grandes, a esos 3 clubes y a centenares más independientemente de los títulos que atesoren, pueden convertirse en una realidad imposible si nace el torneo continental privado, que no olvidemos que no proclamará al campeón de Europa (en su génesis un vencedor del campeonato nacional del año anterior), sino al vencedor de la Superliga.

Para que los aficionados de aquellos equipos que se supone integrarán la cacareada Superliga sientan un poco de empatía vamos a retrotraernos a dos épocas diferentes. La primera será esa misma competición, con el principio de incluir a clubes ganadores en años recientes en sus ligas, que a su vez serán en ese momento los más potentes de Europa, en parte por su historia, también por su potencial económico.


¿QUÉ CLUBES HABRÍAN INTEGRADO LA SUPERLIGA EN 1955?

Desde luego, PSG (no existía), Olympique Lyon (sus dos trofeos eran de campeón de la Ligue 2) Manchester City (7º ese año, subcampeón de FA Cup, 18 años desde su única liga) o la Roma (subcampeona ese curso, tras pasar un año en Serie B recientemente, con un Scudetto en su palmarés) seguramente no habrían formado parte del proyecto. Es como si actualmente considerasemos al Córdoba, el Brighton & Hove Albion o el Lecce para integrar un supercampeonato europeo.

Silvio Piola, legendario goleador italiano de la Pro Vercelli
El Real Madrid lo habría tenido complicado para entrar. Santiago Bernabéu era un hombre cada vez más influyente. Había salvado al club de la bancarrota y el descenso pocos años antes, logrando que obtuviera su tercera liga española en 1954 (también en 1955), ya con Di Stéfano y Gento entre sus filas. Sin embargo Athletic Club y Barcelona tenían un palmarés tanto liguero como copero superior, con , mientras que acababa de igualar al Atlético y superar al Valencia en Ligas. Era pues, un club en pleno crecimiento que pronto alcanzaría una dimensión increíble, pero que de haber nacido la Superliga en 1955 quizá no habría sido incluido. Aunque si los blancos tenían buenas perspectivas, sin ser seguras, más difícil lo habría tenido el Atlético de Madrid. Sí, tenía las mismas ligas que el su rival ciudadano, aunque bastantes menos copas, y sin dudas globalmente estaban por detrás de Leones y Culés.

Tal como mencionaba arriba, PSG y OL no habrían aparecido en ninguna quiniela. Pero aquellos que conocen un poco la Ligue 1 se sorprenderán ya que tampoco Olympique Marsella ni Saint-Étienne, máximos vencedores históricos, habrían sido considerados. Tampoco Nantes, Mónaco o Girondins ¿Cuáles eran entonces los dos clubes más exitosos? Lille y Stade Reims, campeón ese año, destacaban con 3 títulos cada uno. En cuanto a la liga alemana hay que considerar factores como su división (zonas ocupadas por los vencedores de la WWII, además de partes oriental y occidental) a la hora de hablar de sus clubes. El Bayern Múnich había ganado su único título hasta el momento más de dos décadas antes. En 1955 el Rot Weiss Essen (participante en la primera edición de la Copa de Europa) y el Rot Weiss Érfurt fueron los campeones nacionales, si bien los grandes dominadores en el palmarés eran Nürnberg y Schalke 04. De hecho el Borussia Dortmund no había ganado aún un campeonato alemán, como tampoco Stuttgart o Werder Bremen.

¿Qué hay acerca de los italianos? El panorama también sería diferente, aunque no tanto como en Francia o Alemania. En 1955 el Genoa y la Juventus lideraban el palmarés de la Serie A con 9 entorchados, por delante de Inter y Pro Vercelli (7), Torino y Bologna (ambos con 6), aunque el AC Milan sumaba su 5º Scudetto aquella primavera. Basándose en historia y palmarés los genoveses habrían entrado en la Superliga, así como la Pro Vercelli, aunque aún estaba muy reciente el accidente de Superga que acabó con el Grande Torino. Juventus e Inter sí habrían estado en la terna de los 4 italianos, pero el Milan lo habría tenido más complicado, quedando la AS Roma relegaba ante la superioridad de sus adversarios. Por supuesto ni hablar de una SS Lazio que aún tardaría casi dos décadas en alzar su primer Scudetto.

Finalmente los ingleses, amantes del marketing y supuestamente también del clasicismo en el fútbol (espero que ellos luchen por mantener el status-quo, que tampoco es la panacea aunque sí mejor que la Superliga). Por aquel entonces la fama que daban al Wolverhampton Wanderers contribuyó a la creación de la Copa de Europa. Los Wolves, que acababan de ganar su primera liga, aún estaban lejos de los 7 títulos del Arsenal, los 6 de Sunderland y Aston Villa o los 5 de Everton y Liverpool. Los clubes de Manchester, teniendo bastante historia y algunos entorchados, estaban a años luz de su dimensión actual.

El Athletic Club campeón de Copa de 1955, con Gaínza, Cedrún y Garay en sus filas

Recapitulando, si el año en que comenzó a disputarse la Copa de Europa se hubiera creado una Superliga al estilo de lo que se propone ahora, estos habrían sido los probables participantes:

SEGUROS
Athletic Club Bilbao
FC Barcelona
Juventus Turín
Genoa
Nürnberg
Schalke 04
Arsenal
Aston Villa
Sunderland
Lille OSC
Stade Reims

El resto de cupos hasta completar los 16 habrían estado entre Real Madrid (bastante probable), Inter, Pro Vercelli, Everton, Liverpool, Atlético de Madrid o OGC Nice. Clubes que los años previos habían sido auténticas potencias europeas como Honved Budapest, Rapid Viena, Sporting Portugal, Sparta Praga o Dynamo Moscú no habrían sido considerados, con lo que el Benfica no habría disputado tantas finales (2 títulos) ni el Ajax tendría 4 Copas de Europa, por destacar dos de los ejemplos más clamorosos de lo que no debería suceder jamás.

Si hipotéticamente leyera esto un chico de Angers seguidor del PSG, o un bielorruso aunque hincha del Manchester City, probablemente le dé por pensar que quizá en unas décadas el club de su localidad podría convertirse en un grande si hiciera las cosas tan bien como por ejemplo el Olympique Lyon, que tan solo a comienzos de la pasada década ganó la primera de sus siete ligas, razón por la cual es considerado para la Superliga (eso y que están cada año arriba en Francia). Esos dos equipos mencionados a comienzos del párrafo, así como AC Milan, AS Roma o Manchester United no habrían sido tomados en cuenta.

¿Y si el proyecto hubiera nacido por ejemplo en 1975?

Apenas dos décadas más tarde el panorama habría cambiado de nuevo. A nadie se le habría pasado por la cabeza prescindir de Celtic, Ajax, Benfica, Milan, Feyenoord, Inter o Manchester United. Para entonces el Bayern Múnich estaría festejando su segunda Copa de Europa, de la que el Madrid era por entonces máximo vencedor con 6 trofeos.

Blokhin, leyenda del magnífico Dynamo campeón de la Recopa
Seguramente el Liverpool habría sido incluido, ya campeón de la UEFA recientemente y con alguna que otra buena campaña en Copa de Europa. Puede que también el Dynamo Kiev, dominador en la URSS que con Blokhin y Lobanovskiy obtuvo la Recopa de ese 1975. El Barcelona lo habría tenido más difícil pues tan  solo habría sumado una liga en los últimos 15 años, permitiendo que el Atlético se le acercase mucho (además los colchoneros fueron subcampeones de Europa en 1974 y campeones intercontinentales), aunque ambos jugarían mientras el Athletic Club quedaría excluido. En Alemania el Nürnberg habría mantenido su estatus, quedando relegado un Schalke 04 cuyo último grito de campeón nacional se dio en 1958. En cuanto a Francia seguiríamos sin noticias del invento de Canal Plus (a.k.a. PSG) ni del mediocre OL, que verían a Saint Étienne impornerse a Olympique Marsella y Nantes por la supremacía gala.

Como se puede apreciar, el panorama nacional e internacional cambia bastante en pocos años, no digamos si tenemos en cuenta varias décadas, que demuestra que muchos antaño poderosos no son hoy más que clubes de bella historia aunque presente más modesto, y viceversa. Quizá entonces una Superliga en la que sus integrantes renunciasen a disputar los torneos domésticos no sería tan divertida cuando alguno de sus 16 participantes pasase décadas sin ganar nada. ¿Dónde quedaría su grandeza? ¿Quién querría jugar en un Barcelona sin Messi que no gana nada tras 15 años sin el astro argentino? ¿O en una Juventus que siempre se queda a las puertas pero siempre ve festejar a otros? Porque los aficionados de estos clubes entre otras cosas tendrían que acostumbrarse a perder, pues ganar solo puede uno,  y en un campeonato con tantos partidos de nivel no sería sencillo vencer habitualmente ni aspirar a ser campeón, cosa que sí viven en sus ligas nacionales cada semana.

Una Superliga clasista de poderosos no solo sería injusta y estúpida, también acabaría con historias maravillosas de clubes que hoy están en mitad de tabla de sus ligas (como el Sevilla hace 15 años) o en segundas divisiones (como el Manchester City a principios de siglo) que ya nunca podrían aspirar a realizar gestas por el sistema cerrado que unos pocos quieren imponer al resto.

¿Es este el fútbol que queremos? Dudo que ningún aficionado que reflexione acerca de ello se convenza de un sistema tan mezquino, antidemocrático y que poco o nada tiene que ver con el deporte.

Humillación a la escocesa

Vogorotskiy festeja el 2-0 con Suat y Pertsukh ante un Armstrong estupefacto

Unos días después de enorgullecerse por la gran remontada del equipo nacional de rugby ante Inglaterra en Twickenham que sirvió para mantener la Calcuta Cup, hoy Escocia ha vuelto a sentir la profunda tristeza que le produce su selección de fútbol. Para colmo, encajando una goleada inexplicable ante los representantes de un país que no tiene ni 30 años de vida. En aquella época la Tartan Army disputaba aún con cierta frecuencia Eurocopas y Mundiales, competiciones de las que han desaparecido este siglo.

Antaño innovadores en los albores del fútbol, mirados con recelo por los ingleses debido a su juego en base al pase para superar a los rivales, los que un día eran seguramente los mejores del mundo hoy no son más que la caricatura de un equipo que solo puede consolarse mirando su precioso pasado. En tan solo 10 minutos el Astaná Arena ya había celebrado dos tantos locales. Los de Alex McLeish se mostraban impotentes, anonadados. El 3-0 supuso un golpe lapidario que les dejó sin reacción.

Sin duda, dista mucho del inicio deseado por una selección que ocupa el lugar 40 en el ranking FIFA y no disputa una fase final de una competición importante desde 1998, cuando se clasificó al Mundial de Francia. El drama para un fútbol cada vez más debilitado se refleja en el presente de sus grandes: tras la refundación del Rangers el Celtic ha ganado todas las ligas nacionales casi por defecto, sin poderle hacer frente real clásicos como Aberdeen, Hearts o Hibernian (que también descendió en este periodo). Sin competencia interna destacar internacionalmente es realmente complicado, ya sea a nivel de clubes o de selecciones nacionales. Ello, unido a la falta de talento incipiente ha condenado a Escocia las dos últimas décadas a la mediocridad.



¿Volveremos a ver a jugadores como Dalglish o Law representando una Escocia respetable? Por lo pronto el domingo visitan San Marino, buen lugar para empezar a reconstruir un camino que ha comenzado mucho peor de lo esperado.

Lo que ojalá fuera el VAR

La sala del VAR durante un encuentro del Mundial de Rusia 2018

Las cifras están ahí: 98% de acierto en los penaltis, 97% en las amonestaciones y 94% en los fueras de juego gracias al VAR desde su implantación esta temporada en la Liga Española. Puntualizo: el amplísimo porcentaje lo es aplicado a las acciones en que se ha requerido su empleo, o en las que desde la sala se ha pedido al árbitro que consulte la pantalla a pie de campo. Hemos mejorado, y sin embargo la frustración entre muchos hinchas es mayor que anteriormente.

Para mi la respuesta es más sencilla de lo que aparenta, ya que creo que el sistema es ampliamente mejorable. ¿De qué modo? Eliminando toda subjetividad, permitiendo que los equipos lo soliciten (una vez por tiempo, con penalización*) y avisando desde la sala de VAR en todo penalti y agresión o falta muy evidente que el árbitro no sancione por la razón que sea. ¿Se busca que este deporte sea todo lo justo posible, no? Pues aún socavando la autoridad arbitral creo que será mejor contentar a miles de aficionados que indignarles, más aún cuando desde casa vemos cosas a veces tan evidentes que cuesta mucho creer que no se sancionen (o sí, representando un error flagrante). En cuanto al trencilla, no creo que nadie en su sano juicio se enoje por recibir una ayuda exterior, más aún en un ámbito tan complicado como el arbitraje del fútbol.

¿Cómo hubiera cambiado la historia de este deporte con el VAR siendo empleado como durante el pasado Mundial? Mismamente en España nunca habríamos tenido que sufrir frustraciones como la provocada por Sandor Puhl en USA'94 o Al Ghandour en Korea'02. La expulsión de Tasotti o los goles no-anulados a la selección española quizá ni si quiera hubieran significado el triunfo, pero al menos sabríamos que de haber perdido habría sido por nuestra incapacidad, nunca porque un árbitro cometió gruesos errores decisivos para el devenir de un equipo en un partido eliminatorio de Mundial.

Esas son tan solo dos muestras, pero todo aficionado al fútbol alrededor del globo recuerda sin duda momentos frustrantes del pasado en los que ha tenido la sensación de sentirse agraviado. Todo lo acaecido anteriormente no podemos cambiarlo, aunque sí debe servirnos para aprender, para recapacitar, para mejorar. Por ello mismo creo que el VAR debería por un lado unificar criterios, al menos a nivel continental, y por otro intervenir mucho más en jugadas que como mencioné anteriormente sean decisivas. No olvidemos que se trata de un deporte en que la mayoría de encuentros se deciden por un único tanto, y en el que no es lo mismo si un jugador es expulsado en el minuto 15 que si sigue disputando el partido. Esos pequeños detalles tienen un peso gigantesco, por ello para dotar de credibilidad al sistema, eliminando toda suspicacia por parte de aquellos que se centran en la polémica en vez de en el juego, deberían aplicarse mejores que lo conviertan en incuestionable.

Así quizá no haya que echarse más las manos a la cabeza por las atrocidades que puedan cometer de vez en cuando los Luis Suárez, Raúl García, Sergio Ramos, etcétera.


* Podría hacerse de esta manera: si se solicita en el primer periodo pero resulta que ha resultado una perdida de tiempo (por ejemplo pedir un penalti sobre Luis Suárez cuando se ha tirado), el equipo pierde su otra petición durante el partido. Si sucede en el segundo tiempo, pierde una petición para el siguiente encuentro.