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Doble jornada histórica

Petru Racu (Milsami) festeja el gol más importante de su vida.
No podía calificarse de otra manera. Lo que vivimos las últimas 48 horas los amantes del fútbol internacional, aquellos que seguimos apasionadamente cualquier competición independientemente de ámbito, equipos u horario, fue una (doble) jornada absolutamente histórica. No todos los días suceden hechos tan importantes (a diferente escala, todo sea dicho) en tres confederaciones diferentes. Las sorpresas que comenzaron aún al calor de las veraniegas tardes europeas dieron a su fin en la madrugada norteamericana, por lo que comenzaremos por orden cronológico.

Como no podía ser de otra manera, la 2ª ronda previa de la Champions 2015/16 deparó varios resultados, clasificaciones y eliminatorias inesperadas. Ludogorets y Maribor dieron los dos grandes patinazos de la ronda. Ambos presentes en la pasada edición de la máxima competición continental (Maribor llegó a empatar ante Chelsea, y Ludogorets igual ante Liverpool), ninguno fue capaz de superar un turno que se presuponía sencillo para ellos. Los eslovenos cayeron ante el Astana, que remontó la desventaja de la ida para dejar en la cuneta a un cuadro más experimentado. También fascinante fue el doble duelo en que prevaleció el Milsami ante los búlgaros del Ludogorets. No contentos con romper todos los pronósticos venciendo en Razgrad, los moldavos repitieron gesta ante su escaso público, ya que su cancha se compara con la de cualquier equipo de pueblo (sin ánimo de menospreciar), algo que seguro que su millonario dueño ya estará planeando solucionar.

Otros que pasaron un mal trago aunque llegaron a salvar los muebles fueron tanto el Steaua como el Videoton. A los rumanos comenzó pasándoles el rodillo el Trencin, colocándose 0-2 en el primer tiempo (e igualando el global) merced a un comienzo fulminante. Los de Bucarest consiguieron equilibrar el marcador, pero un nuevo tanto de los visitantes en la recta final les hizo contener el aliento hasta el silbatazo del árbitro. Por los pelos, pero el que fuera campeón en 1986 continúa vivo. Por su parte los húngaros del Videoton sufrieron ante la resistencia del The New Saints, que les llevó a la prórroga. Los galeses se sobrepusieron al 0-1 de la ida con un resultado similar en casa de los azulgrana, pero cedieron en los últimos compases para caer con tanta pena como honor. Eso sí, viendo el resumen se aprecia la gran superioridad local, que pese a las muchas ocasiones que creó no fue capaz de anotar hasta el tiempo suplementario.

El resto de favoritos dio el paso esperado con más o menos complicaciones según el caso, pero estarán en una 3ª ronda en la que disfrutaremos de envites tan atractivos como Red Bull Salzburg-Malmö, Steaua-Partizan o Fenerbahçe-Shakhtar Donestk.

CRUZANDO EL CHARCO

Del otro lado del Atlántico solo se disputaron tres encuentros, ¡pero qué tres encuentros! Todos tuvieron algo especial e importante, todos pasarán a la memoria colectiva no solo por su significado si no también por la coincidencia en la misma noche. Siempre recordaremos lo que dos pequeñas selecciones caribeño-centroamericanas (?) dejaron sobre el césped, así como el hito de Tigres en la Libertadores. 

Sí, el cuadro mexicano esta vez cumplió las expectativas para superar a un grande como Internacional de Porto Alegre. Además, dándole la vuelta a la eliminatoria. Los brasileños habían ganado por la mínima el choque de ida, pero anoche desaparecieron en Nuevo León ante el potente conjunto local. La fiesta comenzó pronto, cuando Gignac anotó su primer tanto con la zamarra felina. Luego un autogol inverosímil de Gefferson puso más tierra de por medio, hasta alcanzar el éxtasis el público que colmaba el Estadio Universitario con el testarazo de Arévalo Ríos para convertir un 3-0 que ya sería inalcanzable pese al tanto de Lisandro López para reducir distancias en la recta final. 

De rebote, ya que los clubes aztecas no pueden disputar el Mundial de Clubes vía CONMEBOL se ha clasificado River Plate para la edición 2015, donde coincidirá con el FC Barcelona. Eso sí, para ambos queda el reto de lograr la Libertadores, algo que sucedería por tercera vez en el caso de los Millonarios y por primera no solo para Tigres, si no para cualquier equipo no sudamericano, con el aliciente de levantar el trofeo que ni Cruz Azul ni Chivas consiguieron cuando disputaron la final.

Por otro lado en la Copa de Oro unas inolvidables semifinales depararon la caída del local EEUU ante ¡Jamaica! así como la polémica resolución del Panamá-México, donde los aztecas lograron el pase a la instancia definitiva luego de remontar la ventaja panameña con dos polémicos penaltis, uno de ellos en el descuento y el otro en la prórroga (ambos magistralmente ejecutados por Andrés Guardado).

Os dejamos con la memorable victoria jamaicana ante Estados Unidos, que no perdía de local ante una selección caribeña desde que Haití les venciera en el lejano 1969. Las imágenes, ya históricas, no tienen desperdicio.

Dominio paulista

Este fin de semana se ha disputado la 13ª jornada del Brasileirão, una fecha que completa el primer tercio de competición, suficiente para hacernos una idea de lo que puede trazar la liga hasta su finalización en diciembre. Pistas que siempre quedan pendientes de las ventas que se produzcan aún desde el continente sudamericano hacia Europa y Asia, pero también entre ellos como el reciente traspaso doble entre los dos clubes con las hinchadas más grandes de Brasil: Emerson Sheik y Paolo Guerrero, dos fabulosos jugadores que son historia viva de Corinthians, pasaron del Timão a Flamengo. Quizá el ejemplo más representativo.

Una gran racha ha llevado al Galo a liderar en solitario tras su sexto triunfo consecutivo, esta vez ante Ponte Preta por cero a dos. Curiosamente el líder Atlético Mineiro no ha podido por ahora ni contra su eterno rival (que le venció 1-3) ni contra los clubes paulistas contra los que se ha enfrentado. No explica nada, podría ser anecdótico, pero más bien parece ser algo sintomático. Están siendo los más consistentes, pero deberán mejorar en los duelos de máxima exigencia para mantenerse en lo más alto.

Por atrás llega Fluminense, lanzado por un doble motivo anímico: la difícil victoria 'in-extremis' en su visita al At.Paranaense con un tanto del eterno Fred, y el anuncio del fichaje de Ronaldinho, un impulso que bien combinado con su gran plantel puede suponer grandes alegrías en el futuro cercano para la institución carioca. Eso sí, deberán jugar mejor que ayer ya que el Furação fue tan superior que llegó a disparar el triple que ellos, si bien su desacierto unido a la gran actuación de Diego Cavalieri acabaron siendo decisivos.

Grêmio arregló su último traspiés (ante Chapecoense) con un convincente 2-0 contra Vasco da Gama que les mantiene cuartos en la tabla tras obtener 18 de los últimos 21 puntos en juego, una línea ascendente que les hace olvidar su mal comienzo para asentarse en la zona noble. Precisamente aquí debemos hacer un inciso, ya que São Paulo (que venció 3-1 a Coritiba) es quinto, siendo tres de los cinco primeros clasificados de origen paulista. El restante, Santos, ocupa puestos de descenso pese a ser vigente campeón del torneo estadual, aunque al menos se llevaron una alegría ante Figueirense, manteniéndoles a flote el incansable Ricardo Oliveira. En contraste el primer carioca es Fluminense (segundo), quedando muy lejos tanto Flamengo como Vasco da Gama, más habituados los últimos tiempos a la zona baja. Al menos Botafogo lidera la Serie B, pero recientemente se les ha complicado el panorama con dos derrotas en sus tres últimos partidos.

Y si con Flamengo y Corinthians comenzábamos, con ellos finalizamos. Ayer se enfrentaron entre sí en un Maracaná desencantado con su Mengo, un equipo que ha vencido tan solo uno de sus seis encuentros en casa, que no pudo contar con su gran incorporación reciente (debido a un acuerdo entre directivas) pero que sí tuvo frente a ellos a Vagner Love, antaño símbolo de los cariocas. Los locales pusieron ímpetu desde el comienzo, pero su nerviosismo acabó pasándoles factura ante un rival mucho más sereno y confiado. Los goles de Corinthians cayeron poco a poco, como una losa insalvable, certificando la gran diferencia actual entre ambos cuadros. Por eso unos pelean por no caer en el descenso mientras las miras de los otros enfocan el cetro nacional.

Chile venció a la maldición; Argentina continúa la suya

Fiesta roja
El Estadio Nacional de Santiago reunía a los dos flamantes finalistas, los induscutidos mejores conjuntos del torneo (con permiso de Perú) dispuestos a romper sendas rachas de esas que carcomen por dentro con el paso de los años. Hace algunas semanas dijo el mítico Elías Figueroa, toda una institución en el país andino, que el mejor combinado chileno de siempre fue aquel que alcanzó las semifinales en la edición celebrada en 1962 en la que La Roja ejercía de anfitrión. En la siguiente década alcanzaron el subcampeonato de la Copa América en una definición a tres encuentros ante Paraguay, resistiéndose la proeza para ellos una vez más, algo que sucedía sistemáticamente desde que en 1916 se disputase la primera competencia que englobaba a las selecciones del cono sur. Siete de sus diez compañeras de viaje ya habían saboreado la gloria, lográndolo incluso Bolivia hace medio siglo. Caszely, Figueroa, Livingstone, Zamorano, Salas... pasaban los ídolos, las mejores generaciones, se completaban buenas actuaciones, pero no se tocaba metal.

Hasta anoche.

Desde el 4 de Julio de 2015 Chile tiene motivos para enorgullecerse de los Alexis Sánchez, Valdivia, Vargas, Claudio Bravo, Aránguiz, Arturo Vidal, Isla, Medel y compañía. Ya pueden gritar al mundo que son campeones, en casa, ante la Argentina de Messi, Di María y Mascherano, un fantástico equipo que pierde su segunda final en apenas un año. Pero, ¿cómo sucedió?

Chile alcanzó la última instancia superando varias polémicas ya desde el primer día. Desde el accidente con su Ferrari de Arturo Vidal hasta la batalla contra Uruguay en cuartos y los piques ante Perú en semifinales. Muchos decían que era injusto su avance, y no deja de ser cierto que les echaron una mano (por desgracia, como sucede con todos los anfitriones), pero su progresión mostraba un plantel convencido, certero, con hambre. Del otro lado Argentina avasallaba a Colombia pero apenas pudo batirles desde los once metros. La Albiceleste había acusado hasta entonces la capacidad para cerrar los partidos, resolviendo por la mínima, ganando con sufrimiento pese a su evidente superioridad. Ante Paraguay en semifinales se desquitaron a lo grande, con un 6-1 en el que incluso marcó Higuaín (el sexto, eh).

La final fue tan intensa como cabe esperar de dos potencias sudamericanas en busca de un título que acabase con sus respectivas agonías, pues si bien La Roja nunca había festejado nada, para un gigante como La Albiceleste no levantar un trofeo desde 1993 era una losa demasiado pesada. Empero, Chile jugó mejor, más convencida en un plan que apenas ha variado desde el choque inaugural. Argentina en cambio, jugó distinto tras un 'ataque de entrenador' de Martino, que retrasó a Messi para hacerle intervenir como base de la jugada mientras su equipo daba pelotazos que evitaban la intervención del genial 10. Uno de los tres grandes sinsentidos del Tata en la final, que siguió confiando ciegamente en un Higuaín empeñado en decepcionar en cada gran cita y que dejó a Tévez en el banco toda la noche. Difícil de entender, pero ello ayuda a asumir los porqués de la caída argentina.

Con todo, se llegó a la conclusión tanto de los 90' reglamentarios como de la prórroga (en la final sí había), alcanzándose unos penaltis que debían decidirlo todo. Chile cumplió su cometido, anotando sus cuatro lanzamientos. Messi fue el único que marcó por Argentina, en la que todo el mundo sabía que Higuaín fallaría el suyo, como así fue. Por ello a veces para explicar las victorias de unos hay que analizar las derrotas de otros, sin ánimo de demeritar pues Chile es justo campeón y hoy festeja sin paliativos una copa que persiguieron durante un siglo. 


Se acabó la maldición andina, siguiendo su curso aquella que dice que Argentina no gana nada desde el siglo pasado pese a haber contado desde su último triunfo con Maradona, Caniggia, Verón, Zanetti, Ortega, Batistuta, Ayala, Milito, Riquelme, Messi o Tévez. Y sin embargo tan inmensa cantidad de talento debe acabar desembocando en algo glorioso. Quizá el año que viene en USA 2016 (si es que se celebra).

Lo que nos dejó la 1ª fase de la Copa América. Y lo que nos deparará.

Chile ante su gran reválida.
Anoche tocó a su fin una fase de grupos de la Copa América bonita, realmente igualada y con más sorpresas de las que cabía esperar. Quizá la única 'decepción' fue la caída de Venezuela así como de Ecuador, de cuya participación se esperaba más toda vez que se ha convertido en habitual en los Mundiales con el cambio de siglo. 

El Grupo A cumplió el guión esperado respecto a su gran favorito. Chile no decepcionó, logrando 7 de los 9 puntos en juego, costándole de inicio superar a Ecuador (aunque acabaron lográndolo bien), igualando en un encuentro loco ante México en lo que supone una advertencia, para finalizar goleando a Bolivia en una victoria tan balsámica como necesaria para acabar de despegar. ¿Se les puede considerar los grandes favoritos? Por lo pronto, son los que están más en forma, y jugar en casa supone un gran aliciente para romper esa maldición histórica que dice que jamás han ganado nada. Alexis Sánchez, Arturo Vidal, el Mago Valdivia, Charles Aránguiz, Claudio Bravo, Gary Medel... son argumentos de peso para pensar que pueden lograrlo.

El segundo puesto fue sorprendentemente para Bolivia, que pese a encajar una manita el último día ya estaba clasificada y deja una grata impresión hasta el momento. Repartieron puntos ante México para desnudar posteriormente las carencias de Ecuador en un primer tiempo glorioso. Ello les ha valido el pase a los Chumacero, Marcelo Moreno, Raldes y compañía, un grupo ilusionado que no tiene presión ni nada que perder, pero sí la frescura y mentalidad para seguir dando sustos. 

En el Grupo B se ubica la otra selección capaz de sumar 7 unidades, una Argentina que domina pero no acaba de explotar ya que les cuesta una barbaridad matar los partidos. Todo ello pese al enorme potencial ofensivo del que gozan (así como infinidad de recursos en el banquillo). Se adelantaron 2-0 ante Paraguay pero los guaranís les igualaron en un gran final; aprendieron de ello, derrotando por la mínima tanto a Uruguay como a Jamaica, sin encajar más goles, si bien ante los caribeños se esperaba que por fin llegasen más gritos de gol. 

Segunda e igualmente invicta ha sido Paraguay, que con Ramón Díaz en el banco ha mostrado una evidente recuperación respecto a las eliminatorias para Brasil 2014. Vuelven a ser un grupo rocoso, competitivo, capaz de embarrarle el partido a su rival y de aprovechar con inteligencia sus llegadas. Por lo pronto ni la actual subcampeona mundial ni los vigentes campeones continentales han podido con ellos, un trago amargo para todo el que lo encuentre de ahora en adelante.

Tercera ha sido una Uruguay que ha bajado el tono respecto a sus gloriosos 2010-2011, lógico ante el cambio generacional. Pero ojo, siguen siendo altamente competitivos, pudiendo comerse a cualquiera los Cavani, Giménez o Arévalo Ríos, columna vertebral de un conjunto que quiere seguir dando guerra pese a su perfil más bajo respecto a otras ocasiones.

Finalmente el Grupo C ha sido el más igualado hasta el final, contando todos con posibilidades de avanzar no solo en base a su calidad, si no también dado el estado inestable de sus adversarios. Perú y Colombia firmaron un empate sin goles con la esperanza de que a ambos les sirviera, como finalmente acabó sucediendo. Los Incas frenaron con oficio a una selección cafetera más necesitada, ya que su escaso bagaje goleador podía eliminarles en función de lo que ocurriera en el choque entre brasileños y venezolanos. Luego, la verdeamarelha ganó 2-1 (Thiago Silva y Roberto Firmino), aguando el proyecto vinotinto, que semifinalista en la anterior edición, ha desaprovechado una buena oportunidad de reafirmarse en su crecimiento. Igualmente, los tres clasificados dejan muchas dudas, si bien todos ellos tienen potencial para llegar lejos, siendo incluso muy probable que más de uno acceda a semifinales.

Los cuartos de final serán los siguientes (los horarios son locales de Chile):



Todos los duelos tienen grandes alicientes. Por un lado, el local con el camino abierto para regresar a una final continental tras casi tres décadas, siendo su asignatura pendiente lograr por fin un título. Su espectacular generación augura que puede ser el momento, aunque enfrente estará una Uruguay batida en mil batallas, que llega silenciosa pero es capaz de romper los pronósticos como tantas veces ha hecho. No por nada son los vigentes campeones, apearon el año pasado del Mundial a Italia e Inglaterra y jugaron semifinales en Sudáfrica 2010. Quizá el peor enemigo que podía tener La Roja (la auténtica). El que pase se batirá en semifinales con el vencedor del Bolivia-Perú, una excelente oportunidad para ambos de completar un buen torneo, y quien sabe si de plantarse en la final. Los peruanos se han mostrado como un bloque más conservador de lo habitual, muy difícil de batir y seguros atrás, aunque arriba, que es donde poseen mayor potencial, aún no lo explotaron. 40 años después de su último título (y presencia en una final) ya les toca reverdecer laureles. Les hará oposición La Verde boliviana, un conjunto alegre y sin presión que no supera esta ronda desde 1997, cuando fueron subcampeones ante Brasil.

Teóricamente el duelo de mayor tronío será el que choque a Colombia con Argentina. Los cafeteros están dejando una impresión más pobre de la esperada, con muchos fogonazos, demostrando que son capaces de lo mejor pero también mostrando bastante indefinición en su juego. Pueden ser campeones perfectamente, pero su torneo indica lo contrario. Eso sí, hasta ahora su único triunfo llegó ante Brasil, un serio aviso para Argentina, en la que aún se espera lo mejor de su amplia gama de atacantes. Messi está jugando a un nivel correcto, pero no al superlativo que ha mostrado recientemente con su club. Agüero tampoco está en su mejor forma, viniendo Di María de un año irregular. Pero bien asociados, los tres pueden destrozar a cualquiera, con el excelente comodín que representa un Tévez que inexplicablemente ha jugado muy poco. El vencedor esperará lo que suceda con el Brasil-Paraguay, toda vez que los hombres de Dunga carecerán de su mejor arma, estando por ver cómo responden ante el (de nuevo) exigente combinado guaraní de Ramón Díaz.

Lo bueno es que desde el miércoles gozaremos de unas eliminatorias apasionantes en busca del cetro sudamericano. Lo único malo es la espera, pero dado el cartel merecerá la pena.

Fiyi busca la gesta

195º en el Ranking FIFA, sin participación alguna en la historia de las Copas del Mundo ni ninguna participación destacada en los torneos de su confederación más allá de algún tercer puesto en la Copa de Oceanía. La base de su combinado nacional reside en la propia república de Fiyi, con apenas algún jugador en algún equipo de Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea o Vanuatu. Sí, el fútbol así de humilde existe, puede ser maravilloso no solo por la inigualable calidad de vida oceánica, si no también por gestas como la de Tahití disputando la última Copa Confederaciones o el gran Mundial que realizó Nueva Zelanda en 2010.

Para una selección así, haberse clasificado para el Mundial sub20 supone ya un gran logro. Chocar ante muchos de los futuros cracks que dominarán el fútbol es una oportunidad para aprender, para crecer, una experiencia tan inolvidable como emocionante. Su debut conllevó una lógica derrota por goleada ante Alemania, a la que consiguieron anotar un gol (8-1). Ante Honduras cabía esperar otra caída, no tan dura pero sí irrebatible dada la diferencia de nivel entre sus jugadores, sus ligas y el currículum de ambas confederaciones. Por ello lo sucedido en Christchurch (Nueva Zelanda) no deja de ser llamativo, además de obviamente histórico: Honduras 0 Fiyi 3.


El triunfo supone la primera victoria de Fiyi en cualquier competición FIFA independientemente de la categoría. Grandioso mérito de Frank Farina y los suyos, sobre todo del guardameta Nairube, uno de los principales bastiones del éxito, que manifestó a FIFA.com sentirse "tremendamente orgullosos. Ha sido un sueño hecho realidad". 

El sueño puede continuar en caso de no perder ante Uzbekistán en el último encuentro de la fase de grupos para así optar a ser segundo (si pincha Honduras ante Alemania) o uno de los mejores terceros, lo que les abriría las puertas de los octavos de final. Una gesta sin parangón, una ilusión por la que seguramente Fiyi pasará las próximas horas pegada a la televisión en busca de un paso decisivo para la historia de su fútbol. 

Épica desigual

La mayoría de los campeonatos internacionales más importantes (a excepción de los de Argentina y Brasil) están tocando a su fin o acaban de hacerlo estos días tanto en Europa como en Latinoamérica. Las clasificaciones para la Copa del Mundo 2018, para la Eurocopa 2016 o el inicio de la Copa América 2015 están a la vuelta de la esquina, por lo que el mes de mayo se ha caracterizado por multiplicar los campeones por doquier, ya fuera de ligas o copas. De lo muchísimo acaecido durante un divertido e intenso fin de semana nos quedamos con dos momentos, uno a cada lado del charco.

Ayer en el Estadio Nacional de Jamor (en las inmediaciones de Lisboa) se decidía la Taça de Portugal entre dos clubes destinados a cerrar con una alegría su buena temporada. De un lado estaba el Sporting lisboeta de Marco Silva, bajo cuyo mando finalizaron terceros en liga y disputaron una muy buena Champions, competición en la que si superan la previa volverán a disfrutar la próxima campaña. Frente a ellos el Sporting de Braga, un clásico contemporáneo entre la nobleza lusa al que se le resistía el torneo desde 1966. Entrenados por Sergio Conceiçao, tanto él como Marco Silva buscaban su primer título importante en sus incipientes carreras.

El duelo comenzó muy de cara para los Bracarenses, puesto que Cédric cometió un penalti que le costó la expulsión y supuso el 1-0 (Éder). Pocos minutos más tarde, Rafa Silva lograba el segundo tanto para los de Braga, dejando muy cuesta arriba la final para los capitalinos. A contracorriente desde entonces, a los Leões no les quedaba otra que volcarse, ya sin nada que perder. De hecho no bajar los brazos pese al transcurso del tiempo les dio su recompensa cuando en el minuto 84 Slimani aprovechó un desbarajuste en la zaga rival para recudir distancias. Ya en el descuento, Fredy Montero igualaba al castigar un terrible error de la zaga rival. Así se fueron a la prórroga, donde Rui Patricio sufrió calambres pero aguantó el tipo para salvar a los suyos y llegar a los penaltis. Ahí, el cancerbero acalambrado de los lisboetas fue el gran artífice del triunfo del Sporting Clube Portugal, que conquista su 16ª Taça de Portugal, primer trofeo de la entidad desde 2007.


Horas más tarde, en México, se disputaría el segundo partido de la final nacional. Todo parecía bastante definido tras el contundente 5-0 que encajó Santos Laguna a Querétaro. Pero la vuelta tuvo mucho sabor. Heridos en su orgullo, los hombres de Vucetich salieron a por todas en busca del imposible. Así, un penalti transformado por Osuna abría la lata pronto, a los 10 de juego. Diez minutos más tarde Corona cabeceaba un tiro de esquina para dar alas a los suyos, que empezaron a creérselo de verdad cuando un jugadón de Sepúlveda significó el 3-0 pocos minutos antes del descanso. 

Cinco goles eran demasiados para un equipo dañado, pero dos goles en medio tiempo, en casa, con el orgullo restablecido ante un rival lleno de dudas, era posible. Más aún cuando bajo la manga hay un as como Ronaldinho, que entró a la hora de juego para llevar en volandas a los suyos. Anímicamente lo logró, e incluso convirtió un tanto anulado con polémica.



Querétaro siguió apretando, pero parece que ni la fortuna estuvo de su lado ni la épica, agotada en el primer tiempo (y también en Jamor) se agotó en el peor momento. Los Gallos Blancos tendrán que esperar otra oportunidad para ganar su primer título. En cambio, Santos festejó su 5ª corona, aliviados y felices pese a la goleada encajada.