Joe Gaetjens: de Belo Horizonte a Duvalier
La historia es conocida: hace 60 años, en el Mundial de Brasil, también se disputó un Inglaterra-Estados Unidos. Las circunstancias que rodeaban a aquel partido, también lo son: Inglaterra, orgullosa inventora del fútbol y celosa de su identidad (como en tantas otras cosas), se había negado a participar en los anteriores Mundiales, en una decisión en la que mezclaba desconfianza, suficiencia y un toque de arrogancia. En el campeonato del Maracanazo y las 13 selecciones (la II Guerra Mundial había hecho estragos), Inglaterra y Estados Unidos debían jugarse una plaza para el cuadrangular final con España y Chile. El partido entre anglosajones se disputaba en la segunda jornada y era a vida o muerte para unos estadounidenses que habían perdido en el debut contra España. Los ingleses, en cambio, aparecían confiados tras ganar 23 de los 30 partidos que disputaron tras la guerra, tras vencer a Chile y para lo que parecía un partido tranquilo. De hecho, la mayoría de los jugadores americanos ...