Las caras amargas del deporte
Ayer como cada noche antes de acostarme eché un vistazo rápido a la prensa. La sensación no pudo ser más desoladora, llevándome tres noticias de distinto calado que me afectaron, y de las cuales sin pretender ser frívolo voy a dejar plasmadas mis sensaciones en las siguientes líneas. Lo primero que advertí es la baja definitiva de David Villa para la Eurocopa. Para que el amigo lector se dé cuenta del aprecio que tengo por el delantero culé, solo diré que tengo su camiseta de la selección española con el número 7 a la espalda. Lo dice un raulista de toda la vida, aunque por más que se empeñe alguna gente no veo la contradicción por ningún lado: pasó la etapa de uno, pasará la del otro y yo seguiré apreciándolos como los genios que son. La ausencia de Villa, máximo goleador de la pasada Eurocopa, del pasado Mundial y de la historia de La Roja, es más que significativa. Aplaudo su decisión, sacando del apuro a un Del Bosque que quiso esperarlo hasta el último momen...