Mundial 2026: la mala dirección elimina a Francia e Inglaterra.

Maignan y Koné, tras la derrota de Francia ante España.

Ya tenemos final del la Copa del Mundo 2026: un choque de estilos entre las dos mejores selecciones del mundo, la campeona de Europa contra la de América, además de Mundial. En boxeo vendría a ser como unificar los títulos más importantes, así que el vencedor lo será con todas las de la ley. Ya habrá tiempo para hablar de ese encuentro, porque antes me gustaría hablar de los descalabros de Francia e Inglaterra. Sin duda, alcanzar las semifinales es un resultado notable, incluso aunque se te considere durante el torneo la máxima favorita o hayas rozado la gloria varias veces, algo de lo que nuestros protagonistas saben un rato.

En fútbol una alineación concreta no implica que se vaya a jugar tal como los aficionados imaginamos. Hay consignas tácticas, permutas durante el partido, marcajes, etcétera. Viendo que Francia salía con su once de gala ante España, cabía esperar que sus cuatro atacantes se implicasen en recuperación, defensa y salida del balón. Sin embargo, las eternas posesiones de los de Luis de la Fuente desarmaron al conjunto galo, donde Tchouaméni y Rabiot se vieron tan solos como desbordados. En clara inferioridad frente al eje Rodri-Fabián Ruiz, con el Dani Olmo en el vértice superior, el 3 vs 2 se volvía aún más abrumador para Les Bleus cuando Oyarzabal retrasaba su posición y Baena la centraba, creando una red que permitió a España sacar el balón con calma, dominando a un rival con una potencia de fuego espectacular. Tan solo Olise se implicaba en las labores antes mencionadas para dar oxígeno al mediocampo de Les Bleus, insuficiente frente al toque, la colocación y el cierre de vías de su rival.

Con Dembélé, Barcola y Mbappé desconectados entre sí y del encuentro, sorprendió que Deschamps no reforzase el centro del campo (N'Golo Kanté quedó inédito), o al menos intentase alguna otra variante para tratar de revertir la dinámica del encuentro. La entrada de Doué por Barcola no significó nada, como tampoco la de Koné por el amonestado Rabiot, ni la de Theo Hernández en la izquierda por Digne, que había cometido penalti sobre Lamine Yamal. Sin duda el cómputo global de la era Deschamps en los Mundiales es fenomenal, con un título (2018), el subcampeonato por penaltis (2022) y ahora una semifinal, si bien aunque la Francia actual parecía una gran máquina casi imbatible, su equipo se quedó sin respuesta ante la propuesta de un contrario que les dominó a placer en todo momento.

Tan dramática como la debacle gala fue la de Inglaterra. Tras un primer tiempo muy aguerrido e igualado, los británicos se adelantaron en un fugaz contraataque culminado por Gordon. Se encontraban a 40 minutos de su primera final en 60 años, casi nada. Inexplicablemente, Tuchel metió el autobús. No es que fuera cauto buscando cerrarle espacios a Argentina, es que directamente les regaló los espacios y el balón, quitando a Declan Rice (con problemas físicos) y a Gordon, dando entrada a varios jugadores de perfil defensivo que ni cumplieron con su cometido ni les permitieron retener el balón en ningún momento. ¿Agarrar a la Albiceleste a contrapié? Tampoco, pues sus jugadores se quedaron sin herramientas para salir del agujero en que Tuchel les había metido. Tal fue la cosa que se veía a Harry Kane cerca de su área para intentar darle aire a su equipo. Aunque si él es la referencia ofensiva, ¿a quién iba a pasarle el balón?

Messi alivia a Kane tras el triunfo de Argentina sobre Inglaterra.

Esta misma acción por parte del maravilloso delantero del Bayern la vimos en el debut de su selección ante Croacia, un choque en el que por momentos arrollaron a los balcánicos. Nos engañaron. Aquel fue el mejor momento de una Inglaterra que fue sobreviviendo apoyada en las paradas de Pickford, las llegadas de Bellingham y el despliegue de Kane, pero que rozó la eliminación ante RD Congo, sufrió de lo lindo ante México y se valió del nulo peso específico de Noruega ante la FIFA para llevarse el choque gracias a tres errores flagrantes que condenaron a los nórdicos. Con ello no queremos hacer de menos a una generación que ha jugado la final de las dos últimas Eurocopas y alcanzado semifinales tanto en 2022 como en 2026. El talento inglés es innegable y está ahí, pero primero Southgate no supo dar con la tecla para alcanzar un éxito que rozó, y ahora Tuchel ha cometido un suicidio flagrante ante Messi y sus amigos. 

Habrá que ver si el alemán aprende de sus errores de cara a la Eurocopa en la que Inglaterra ejercerá de local. El que no estará en su puesto es Didier Deschamps, que se despedirá el sábado en el envite por el tercer puesto precisamente ante el técnico alemán.

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