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El goleador de los mil viajes

Ya pasaron casi 14 años, pero su nombre aún es un mal recuerdo para los oídos argentinos. El escenario era el Estadio Atilio Paiva Olivera, situado en Rivera, Uruguay. El motivo, los cuartos de final de la Copa América de 1995. En media hora, Argentina ganaba por 2-1, con tantos de Abel Balbo y Gabriel Batistuta. Brasil, que había descontado por intermedio de Edmundo, no encontraba el camino y veía como el reloj lo alejaba del trofeo en un partido sumamente cerrado. Faltaban menos de diez minutos cuando nuestro personaje de turno entró en escena. Un centro desde la derecha llegó hasta el corazón del área y Túlio —ese mismo— bajó displicentemente la pelota con su mano izquierda, para rematar a la red ante la estéril salida de Cristante y la atónita mirada de los defensores rivales. De nada sirvieron los reclamos, ya que la ceguera del peruano Alberto Tejada y sus asistentes los convirtió en las únicas tres personas que no percibieron el hecho.



El resto de la historia es igualmente conocido: Brasil se impuso en los penales pero el sueño del título se terminó en la mismísima final, otra vez en la tanda de penales, cuando las manos del experimentado Fernando Alvez detuvieron un penal de Túlio —si, el mismo—. Justicia divina que le dicen.

Desde sus quince minutos de fama, durante los cuales llegó a afirmar que todo el estadio lo vio bajar la pelota con el pecho, la desconocida carrera de este delantero alcanzó límites insospechados.

Nacido el 2 de junio de 1969 en la ciudad de Goiânia, en el corazón de Brasil, Túlio Humberto Pereira da Costa comenzó a patear la pelota en el Goiás, club más representativo de la zona. Antes de cumplir los 19 años, fue promovido al plantel profesional por un tal Luiz Felipe Scolari, en ese entonces entrenador del Esmeraldino. En este equipo jugó cuatro años, ganó tres títulos estaduales, se consagró goleador del Brasileirão en 1989 y llegó a marcar la imponente cifra de 187 tantos.

Con sed de aventuras partió rumbo al Sion, en donde en apenas un semestre ya había levantado el trofeo de la liga local. Se quedó en la marginal liga suiza por dos años, llegando a la red en 67 oportunidades. Pese a su buen rendimiento en tierras europeas, lo suyo era ser grande en Brasil, por eso volvió a su tierra natal para entrar en el período más prolífico de su extensa carrera.

Firmó con el Botafogo, y pronto fue apodado Túlio Maravilha por sus torcedores. Compartió el botín de oro en 1994 con Márcio Amoroso, y fue el máximo artillero en soledad un año más tarde, cuando alcanzaría el que sería su único título personal en el codiciado Brasileirão. Se fue del club de la Estrela Solitária a comienzos de 1997, con exactamente un centenar de goles en su haber.

Todo era grandioso para Túlio: rompía redes, ganaba títulos y hasta se daba el lujo de vestir la camiseta de Brasil, que dicho sea de paso nunca volvería a ponerse luego de su poco feliz encuentro con Fernando Alvez. Pero algo le faltaba a su carrera, un poco de emoción, por eso es que decidió convertirse en el hombre de los mil clubes.

Arrancó 1997 en el Corinthians, pero no le fue demasiado bien y pasó al Vitória a mitad de ese mismo año. Volvió a su amado Botafogo durante 1998, para ganar el Torneio Rio-São Paulo y seguir marcando goles. Ya en 1999, Túlio decidió que era momento de superarse, y durante ese año vistió tres camisetas diferentes. Arrancó pasando del club donde era ídolo a otro popular equipo carioca, el Fluminense, luego llegó el turno del Cruzeiro, donde apenas disputó cinco encuentros pero se llevó cuatro conquistas. Para la época donde se acerca el cambio de almanaque arribó al modesto Vila Nova, que en ese entonces jugaba en segunda división.

Indeciso como lo sería a lo largo de toda su trayectoria, pasó al São Caetano, con el que ganó la Série A2 del Campeonato Paulista. Poco tiempo más tarde, inició su nueva etapa en el Botafogo. Ésta duró apenas 14 encuentros antes de otra estadía en el Vila Nova, de nuevo en la segunda categoría. Fiel a su costumbre, terminó el 2001 en otros aires distintos y por eso fichó por el modesto Santa Cruz de Recife, equipo con el que descendió de la elite.

Llegado el 2002, Túlio sintió ganas de volver a probar suerte en el viejo continente. Claro que su currículum no era el mismo de unos años atrás, por lo que debió conformarse con pasar al ignoto y antiquísimo Újpest FC de la liga húngara. Apenas estuvo en tierra magiar durante unos meses, pero eso le alcanzó para anotar 40 goles más a su lista y alzarse con la copa nacional, venciendo en la final al Vác FC.

Sin ánimos de seguir lejos de casa, se calzó la camiseta del Brasiliense justo después de que la Verdeamarelha obtuviera su quinta estrella en tierras niponas. En poco tiempo contributó a lograr el campeonato de la tercera división y extrañamente comenzó el nuevo año con el mismo club. No obstante, esto no duraría por mucho tiempo, ya que en 2003 también defendió los colores del Atlético Goianiense, humilde rival de su club de origen, y Tupy, un club tan desconocido que ni siquiera participaba de la primera división del pobre Campeonato Capixaba.

Partió al exterior para jugar en el Jorge Wilstermann, donde apenas duró unos meses antes de recalar en otro equipo desconocido: el Anapolina. Los primeros meses del 2005 los pasó en el Juventude, antes de que una jugosa oferta del Al-Shabab lo llevara bien lejos de su país. Curiosamente, ni siquiera llegó a disputar un partido oficial en Arabia Saudita antes de aterrizar en el Volta Redonda.

Siguió sumando líneas a su currículum y se subió a la aventura al firmar por el Nacional Fast Clube, un equipo de la ciudad amazónica de Manaus, con el que sólo disputó el exótico torneo estadual. Pasó al Itauçuense, club que recién iniciaba sus actividades en el Campeonato Goiano de tercera división. Allí se consagró campeón y goleador de este certamen absolutamente amateur y de bajísimo nivel, logrando el que sería su último título hasta el momento.

Pese a estar militando en equipos de nivel bajísimo y a participar de torneos extraños en lo más recóndito del fútbol brasilero, Túlio siempre quiso batir récords y superarse. Así fue que en 2006 llegó a vestir cuatro camisetas diferentes. A los ya mencionados Volta Redonda, Fast e Itaiçuense se le sumó el Canedense, también del estado de Goiás.

A fines de 2007, volvió al Vila Nova para subir un poco de nivel. Formando la dupla de ataque con un histórico del club, Wando, consiguió llevar al equipo a un tercer puesto en la Série C del Brasileirão, lo que le permitió ascender a la segunda categoría. Aunque parezca mentira, Túlio pasó todo el 2008 en este mismo club, pero finalizó sexto, a sólo cinco puntos de la zona de ascenso, y no pudo conseguir el pasaje a la elite.

En este 2009, como no podía ser de otra forma, comenzó el año cambiando de aires. Fue contratado por el Itumbiara, último ganador del Campeonato Goiano, que se hizo con sus servicios para celebrar el centésimo aniversario de la ciudad. Por lo pronto disputará el torneo local con esta institución, para después decidir si volverá a la Série C del Brasileirão o esperará una oferta mejor.

Con 27 pasos por 22 clubes diferentes, Túlio es un auténtico trotamundos y visitó estadios que ni el más acérrimo fanático del fútbol brasilero podría nombrar. Según la particular, y controvertida, forma de contar goles de los brasileros, lleva marcados 862. Alguna vez dijo que le gustaría volver al Botafogo para marcar su supuesto gol número mil, que lo sumaría al club de Romario y el mismísimo Pelé. Hoy pasea su fútbol por los estadios goianos, ostentando el título de facto de máximo goleador en actividad de todo el mundo.

En una de sus tantas ocurrencias se comparó con una sandía, verde por fuera y rojo por dentro, haciendo alusión a sus inicios en el Goiás a pesar de su fanatismo por el Vila Nova. Hará su debut con la camiseta del Itumbiara el 25 de este mes. ¿Quién será el rival de turno? Por supuesto, su olvidado Goiás.

9 comentarios:

cityground dijo...

Vaya historia, este Tulio si que es un trotamundos, vaya cantidad de equipos.

Lo recuerdo de la Copa America del 96, pero no sabia que no había vuelto a jugar desde su penalti fallado.

Martín dijo...

Uf...menudo carrerón...extraña muchisimo por un lado que no probara en una de las ligas grandes de Europa (o al menos, en una de las medio altas, la suiza parece queda algo baja para un internacional brasileiro), y luego esa locura de cambios de equipos.

Eso si, es algo raro ver que son casi siempre brasileños los que se acercan a los mil goles...vale que si, que tienen muy bueno delanteros(tambien los hay en otros paises), pero es que uno al final termina creyendo que cuentan hasta las pachangas...

Ariel dijo...

Estuve chequeando y Túlio cuenta como goles hasta las caipirinhas que se toma en sus excrusiones nocturnas jaja.

Fuera de broma, hacer goles en una segunda división del Campeonato Capixaba no creo que sea una tarea demasiado difícil, porque de por sí es un estado pobre futbolísticamente. Ni que hablar de un segundo nivel. Lo mismo corre para el campeonato del estado de Amazonas, del que voy a hablar más adelante en otro artículo geográfico.

Dentro de los goles de Túlio aparecen 63 que corresponden a "Futebol Amador" (léase: fútbol aficionado) y otros 7 de "Jogo festivo".

Aún así, son sólo 70 goles sobre 864. El tema es que son muchísimos los marcados en campeonatos de los estados, que no hace falta ver que tienen un nivel pobrísimo.

ACTUALIZACION: ya le figuran 2 goles anotados en 2 encuentros con el Itumbiara, a pesar de que su debut oficial es recién el domingo. Así cualquiera es goleador!!!

CapiCamarazza dijo...

Jodo, este "killer" si que debe tener una buena colección de camisetas de fútbol.
Menudo vividor, que envidia.

Anónimo dijo...

Pekenioh ariel seguro q no te han timado en la whiskypedia me parece damsiado xD yo una vez vi una entrado de fab y ano eller poniendo q jugo en el cacereño ey no sse cuantas paridas más EQUISDEE

omar dijo...

la verdad es un jugador fuera de serie si el se lo propone puede meter goles de donde quiera y como quiera desearia que volviera a wilstermann

omar dijo...

pobre de los que no lo vieron jugar que la dirigencia se ponga las pilas y contrate a este jgador

Estoja dijo...

Pues parece que ha vuelto a Botafogo con la idea de conseguir su gol 1000. A ver si los consigue. Mientras tanto tiene ya 43 años.

Garrincha dijo...

Con lo mucho que se está jugando actualmente Botafogo dudo que llegue a tener un solo minuto de juego en el Brasileirao. Quizás con suerte si algún partido está decidido tenga unos minutos al final del mismo, aunque eso es complicado, cuando gana el Fogao suele hacerlo con apuros.