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El campeonato de fútbol de San Pepe de Apatia

Este relato, a pesar de que lo haya colocado dentro de la sección de cuentos de fútbol es, en más de un 90% de su contenido, verídico. E incluso la parte “novelada”, es más que nada un leve toque a hechos absolutamente reales. Debo decir que esta escrito a cuatro manos(que no pies), al alimón entre mi amigo Aldo, testigo y a la vez protagonista de los hechos, y un servidor, mero escribiente de sus comentarios. Los fallos que pueda contener, son por supuesto, culpa del escribidor (siempre es necesario un cabeza de turco en estas aventuras mixtas).

Que lo disfrutéis.

Mediados del 88, en un pueblo de la cordillera de un país sudamericano de cuyo nombre no debo acordarme (aunque el Pisco es de allí y de ningún otro sitio, que conste en acta).

Pongamos que se llama San Pepe de Apatia, por darle un nombre cualquiera.

Allí empezaba a ejercer de maestro por entonces un joven casi recién salido de la facultad, lleno de ideales y buenos propósitos. Abraham (así se llamaba nuestro protagonista), deseoso de mejorar las deficientes instalaciones escolares, decidió intentar recaudar fondos de alguna manera.

Tras darle vueltas a la cabeza, se le ocurrió organizar un campeonato de fútbol. Como era hombre de acción, nada mas decidirse, comenzó a moverse. Busco patrocinadores (le donaron una oveja raquítica y una llama vieja: los premios), y logro movilizar a la población, consiguiendo que se inscribieran seis conjuntos.

Finalmente, hasta consiguió un terreno de juego…Aunque, ni siendo tan generosos como nuestro abnegado amigo, podríamos calificarlo de campo de fútbol.

La cancha era de hierba, pero tan desnivelada que podía ser utilizada para correr un cross. Si a esto le añadimos cierta pendiente, los ataques cuesta arriba se convertían en un ejercicio de heroicidad, como una de esas cargas a la bayoneta hacia las trincheras enemigas, con las ametralladoras esperando, como guadañas deseosas de cortar espigas humanas…

A pesar de todo, Abraham no cejó. A falta de medico, al menos se contó con asistencia sanitaria, en la persona de Don Aldo, el veterinario (y a la vez, Dentista, y si se terciaba, hasta chef), que viajó desde su pueblecito de Casacancha de San Lorenzo (ojo con el orden, que sí es importante: tanto San Pepe como Casacancha son pedanías de Apatia y San Lorenzo respectivamente) para ayudar… y como todo guiso en el que se meten muchas manos sale morado, el bueno de Don Aldo consiguió una donación de camisetas pero… la porción toráxica de los andinos futbolistas era un tanto voluminosa, y las casacas, de talla infantil, por lo que finalmente quedaron para los niños de la escuela de San Pepe.

Desde todos los rincones de Apatia fueron llegando los equipos, 6 en total. En uno de ellos la mitad de los jugadores se apellidaba Anchiraico y la otra mitad Ausquiano, así que algo de nepotismo se olía en ese conjunto; el equipo de Ricrán llegó con una nutrida barra, aunque el del más lejano Tambillo apenas logró reunir el equipo justo para no ser descalificado por walk-over. Por supuesto, las matronas del pueblo aprovecharon el jolgorio para poner un puesto de comidas y bebidas.

El campeonato consistiría en 2 triangulares y luego la final para definir campeón y subcampeón, los partidos serían de 20 minutos con un medio tiempo y cambio de campo. Y aunque el estado de la pared de rappel, este, perdón… cancha de fútbol era un tanto irregular, se determinó que el cambio de posiciones a mitad del macth igualaba un tanto las cosas.

A falta de árbitros, Don Aldo ejercería de colegiado… y como no había alumbrado eléctrico, los juegos comenzaron muy temprano, el pitazo inicial fue a las 9:30 de la mañana. Por supuesto, en la primera fase quedaron Tambillo y Ricrán, más pelea dieron los equipos de la Cooperativa y del caserío de Santa Rosa, pero como era previsible la gran final quedó para los equipos líderes: los de la Escuela y la Comunidad

Hasta entonces, todo había transcurrido sin novedad ni contratiempos. Pero antes del clásico, se decidió hacer el alto para tomar la sopa de maíz y carnero y por supuesto, honrar a Osiris con las birras respectivas.

En el Almuerzo la ingesta alcohólica fue algo excesiva (24 cajones, que son docenas, y de botellas de 750 cc), aunque no alcanzó para alegrarlos, así que hicieron calientitos (azúcar quemada, ralladura de naranja, te y aguardiente), y con eso si que cogieron calor…

Y si, si que se acaloraron, puesto que entre los componentes de los dos conjuntos más fuertes comenzó un subido intercambio de impresiones:

-¡tu me robaste una oveja¡
-tu me debes un saco de papasemillas
-tu te robaste una pala

…Y antes de empezar el juego se agarraron a golpes .

Una vez finalizado el “debate”(Ya eran como las cuatro de la tarde), y con la gente aun achispada (empezando por el promotor y el colegiado), dio comienzo el choque estelar.

El colegiado, apenas un par de carreras después, se vio obligado a ser reemplazado, tras expulsar de forma involuntaria y no reglamentaria parte del contenido de su estomago (sopa incluida). Eso pasa por ir provisto de una bota llena de vino de misa en lugar de sana agua.

Por supuesto, los de la cuesta arriba tenían que defenderse todo el periodo que les tocaba, mientras los otros acosaban en busca del tanto.

La escuela metió un gol (y eso que eran gente joven, de 15 a 18 años, mientras los de la comunidad eran mozos en torno a los 20) durante su periodo de dominio.

Al cambio de campo, la comunidad consiguió dos goles, que les sirvieron para terminar llevándose el match y con el el campeonato.

La oveja trofeo no la sacrificaron hasta el siguiente año (para engordarla algo, a poco hubieran tocado cada uno si no), y solamente dios sabe si la Llama siguió cargando papas en su lomo, o al poco tiempo termino convertida en charqui (carne seca de llama).

Sea cual fuera su destino, guardemos un respetuoso minuto de silencio por su alma…no sea que la llama nos llame.

Posdata: En la fotografía, Abraham y Aldo(con la bota al cuello). También podéis ver la carretera entre Ricrán y Tambillo (y su curioso tráfico), una exodoncia callejera,y una consulta típica...

1 comentario:

Mauricio dijo...

jaja, muy bueno.