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La vida sin fútbol

La vida y su duración es en ocasiones más asunto de sensaciones que de relojes. Hace una semana le comentaba a un amigo que sentía que se estaba acabando el verano. Y si, aun era Julio, pero en mi interior la estación se había deslizado a tal velocidad que sin apenas darme cuenta estábamos a las puertas de agosto. Y no se si eso es bueno o malo, si el pensar que la vida se escapa como un torrente, dejándote el regusto a que apenas la disfrutas no implica en realidad lo contrario, que la estas degustando con tal intensidad que cualquier momento te parece corto.

Uno de los motivos de esa sensación de brevedad estival fué , sin duda, el mundial. Realmente no tuve la impresión de que había empezado el verano hasta que Casillas alzó al cielo la copa. Un verano mundialista es un verano extraño, donde agua y arena se mezclan con balones y césped, sin solución de continuidad.

Pero una vez acabado el campeonato, apagados los últimos rescoldos de las celebraciones, no pude evitar tener una especie de hartazgo de fútbol. Una necesidad de desconectar, de olvidar ese deporte que cada día lo es menos, de no pensar en fichajes, de no calentarme la cabeza con portadas estupidas, continuos rumores y vulgar relleno.

Y quitando las eliminatorias iniciales de las competiciones europeas, que me hacen revivir el fútbol de verdad, donde las estrellas no están en el campo, sino en el cielo, donde aun habitan los últimos vestigios de un fútbol que se nos va irremediablemente, no puedo decir que haya seguido con demasiado interés el resto de las noticias que a diario salpican el mundo del deporte.

No se, supongo que es algo que se me pasara con el tiempo pero, hoy por hoy, no tengo prisa alguna por ver comenzar a moverse el balón en la liga española, ni por escuchar en demasía a Mourinho, ni volver a ver al estratosférico Barcelona. No, ahora mismo, creo que la vida es maravillosa, sin que el blanco y el azulgrana salpiquen continuamente mis pupilas. No se si sentirme como un santo o un hereje, tal vez, simplemente, sea un Ateo que es consciente que existen dioses, pero que se niega a adorarlos.

6 comentarios:

Estoja dijo...

Yo tampoco tengo prisa Martín. A mí me pasa lo mismo. ¡¡Ya llegará la liga cuando le toque!! ¡¡Disfrutemos ahora de lo que tenemos ahora!! En mi caso lluvia....

guardian dijo...

Hola, lo primero felicidades por el blog, me gustaría intercambiar enlaces contigo y si quieres ambos podíamos hacernos seguidores de nuestros respectivos blogs.

El mío va sobre jóvenes promesas del futbol internacional, y por si te interesa decirte que formo parte de la comunidad Futbólogos, que reconoce a los mejores blogueros del país, si aceptas dejame un comentario en mi blog y hazte fan y haré lo mismo.

Un enorme saludo y desde: http://guardiandelfutbol.blogspot.com/

JMHulme dijo...

Es verdad que el Mundial hace corto el verano. Puede que tanto fútbol acabe por crear hartazgo, pero míralo por el lado bueno; mientras ha habido futbol mundialista las "culebras de verano" han estado tranquilitas. Eso que nos hemos ahorrado de noticias chorras, rumores sin fundamento y especulaciones de fichajes.

Ariel dijo...

Brillante descripción de las sensaciones que despierta esta siesta futbolera ;-) de la cual particularmente me siento cada vez más negado a despertar.

Estoy algo escaso de tiempo, y siento ansias de poder sentir algo de fútbol, pero no del que se ve hoy.

Quiero volver al fútbol, no a lo que el diccionario del marketing llama así. No me interesan Mourinho y su banda tanto como una pequeña e ignota liga de un país cuyas épocas de gloria quedaron atrás.

No me desvivo por ver las noticias sobre las millonarias contrataciones de River y Boca, sino que preferiría saber cómo está la Liga de Aruba.

Trato de no leer ni informarme de casi nada, pues todo me parece basura.

Hoy me llegó de rebote —en el trabajo— el comentario de que las entradas suben de 30 a 50 pesos en Argentina, cuando mi jefe no me ha dado indicios de que mi sueldo fuera a crecer un 66%.

Siempre pensé que me retiraría algún día de los estadios, al menos frecuentemente. Ahora lo veo más claro jeje

kipzy dijo...

el futbol se ha puesto mas feo, por eso no lo extrañas

igualmente, es dificil extrañarlo estando en el lugar del campeon y habiendo sufrido hasta el ultimo minuto del ultimo torneo por ello

que nos aumenten las entradas es un bajon

Elpaseatras dijo...

Realmente es verdad,que dificil es vivir sin futbol,y es la unica alegria cuando se va acabando el verano,que empieza la liga.Un saludo.Buen blog y te invito al mio : http://elpaseatras.blogspot.com