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Y solo puede quedar uno (elogio del empate)

Blanco o negro, Cara o cruz, bien o mal, triunfo o fracaso.

La vida, según ciertas mentes, parece tener que definirse en los extremos, no hay lugar en su concepción de nuestro destino para el punto medio, para ese espacio lleno de claroscuros, de matices, de duda, que compone, en mi opinión, la parte mas vasta de nuestra experiencia. Y a medida que avanzo en mí caminar, cada vez que voy conociendo más y ampliando la visión del mundo que me rodea, en lugar de reducirse mi incertidumbre, aumenta mi desconcierto. Y eso me alegra, uno es realmente sabio no cuando cree saberlo todo, sino cuando se da cuenta de la grandeza de su ignorancia.

El deporte no es precisamente el marco ideal para quien no sea demasiado amigos de las certezas. En la mayoría de las competiciones, tan solo uno es el ganador. Proliferan los Duelos a muertes, la victoria como única meta, el conocimiento de que tan solo puede quedar uno…

Y sin embargo…

Desde siempre, me gustaron los empates en el futbol. La posibilidad de que ninguno de los dos contendientes cayera derrotado o saliera victorioso me fascinaba, el que el resultado final permitiera premiar por igual a ambas equipos, me parecía una de las mas bellas cualidades del futbol, que lo apartaba por un momento de la crueldad intrínseca (con toda seguridad necesaria, pero no por ello menos cruel) en cualquier competición. Era algo que permitía al fútbol ser diferente, distinto.

Por eso, cuando veía como en los primeros tiempos de la MLS inventaban lo que para mi eran ridículos métodos para evitar la posibilidad de las tablas me sentía herido, me daba a entender que o bien en los Estados Unidos no entendían lo que significaba nuestro deporte, o bien si lo entendían, pretendían destruir lo que yo creía que era una de sus esencias. Entiéndase bien mi postura, en ningún momento pretendo decir que nuestro juego no trate fundamentalmente de ganar o perder, esta claro que es así, lo que si creo es que el que exista la posibilidad de que no suceda ni una cosa ni la otra es algo tremendamente positivo, es, como casi todo lo que el futbol toca y produce, un reflejo de la vida, donde no siempre todo sale bien o sale mal, donde existe la posibilidad de que simplemente, nada suceda.

Por eso, cuando el otro día leí a mi (con todos los respetos) detestado Blatter, hablar de la posibilidad de eliminar los empates en la Copa del mundo (y no solo ellos, sino también las prorrogas, haciendo decidir todo con los malditos penaltis), no puedo negar que mi sentimiento principal fue la indignación. Indignación al ver que el máximo dirigente del futbol mundial no entiende su deporte, que no respeta sus valores. Solo espero que esto, como otras tantas palabras que se dicen e ideas que se proponen, se pierda en el viento, sin que nunca quede reflejado en la realidad.

2 comentarios:

xtaoth dijo...

Estoy contigo, en todo... hasta en tu apreciación sobre Blatter, mister "no-a-la-tecnología, bueno-ya-veremos, uy-se-me-ha-pasado-proponerlo, sí-un-dia-de-estos-lo-hablaremos"...

Nicolas D. Scardetta Lacassagne dijo...

Las propuestas del presidente de la FIFA son absurdas, inutiles. La cuestion no es eliminar los empates, sino quizas cambiar el sistema de competicion en los Mundiales. Por otra parte, podria premiarse el hecho de convertir goles, asi los equipos se preocuparian tambien por el ataque mas alla de ganar, empatar o perder. Por ejemplo, usando un sistema de puntuacion similar al del torneo de Amsterdam que organiza el Ajax. (Lo ultimo es simplemente una idea para ejemplificar)