.

.

La bella aventura romana de Luis Enrique

¿No os da un aire a Mourinho
Donde la palabra del César era ley; donde Paulo Roberto Falcão era el rey de Roma; donde Francesco Totti es una deidad aún presente no solo en el imaginario colectivo romanista, sino en la cancha. Es en la capital de la región del Lazio, es donde Luis Enrique Martínez ha aceptado capitanear durante las dos próximas temporadas un proyecto de reconstrucción en la AS Roma con el objetivo de reflotar el equipo para lograr su doctorado en uno de los campeonatos más complicados del mundo.

Un día de verano de hace 17 años todos lloramos con Luis Enrique. Pasó de ser aquel lateral voluntarioso al que Tassotti partió alevosamente la cara para indignación de propios y extraños a un volante con llegada, mucha hambre y una furia incontenible, habitual dolor de cabeza para un Madrid que no supo aprovechar adecuadamente sus cualidades para tener que sufrir sus rencores hacia la Casa Blanca en el eterno rival durante años.

Ya finalizada su carrera de jugador inició el curso nacional de entrenadores destacando tanto como lo hacía sobre el tapete. Tres años en el Barça ‘B’, siendo el último de ellos especialmente brillante, atestiguan su progresión. Por ello apenas llegado a Trigoria ya lo estaban bautizando como ‘el Guardiola de la Roma’, algo nada descabellado por las ideas de juego que comparten, aunque está por ver lo que el asturiano sea capaz de lograr en la Roma.

Por ahora sus intenciones están más que claras, ya que ha declarado que “será innegociable para la nueva Roma: querer el balón, poseerlo, moverlo con criterio, jugar al ataque y agradar". En el Olímpico se frotan las manos, y yo sinceramente tengo mucha curiosidad por ver cómo se desarrolla el proyecto, ya que Luis Enrique si bien siempre fue un tipo que en lo personal no me gustó demasiado no tengo problema en reconocer que me parece un gran entrenador al que le auguro una brillante carrera, ojalá colmada de éxitos en la capital italiana.

Le acompañará en el staff técnico Iván De la Peña, buen conocedor de la Ciudad Eterna al haber sido jugador de la Lazio. Pero no será el único de habla hispana en incorporarse ya que Jose Ángel (Real Sporting), Erik Lamela (River Plate) y Bojan Krkic (Barcelona) se encuentran a punto de estampar su firma, así como el arquero ajaccied Stekelenburg.

Buenos refuerzos ahora que se marchan Philippe Mexès al Milan y J.A.Riise al Fulham. Con una base en la que destacan Totti, De Rossi, Borriello, Pizarro, Juan o Vucinic, Luis Enrique goza de un plantel al que debe hacer rendir mejor la campaña venidera, con el objetivo mínimo de pelear por plaza de Champions League (más cara desde la 2011-2012 al haber perdido Italia una plaza en detrimento de Alemania).

Su nuevo director general, Walter Sabatini, ha manifestado que quieren romper con lo anterior (zas Montella Ranieri) y que desde la institución se valora mucho la idea que tiene el técnico asturiano de ir siempre al ataque, un poco como cuando Spalletti nos enamoró a todos no hace tanto dirigiendo a los Gialorrossi.

Hay mimbres, hay confianza de la directiva y los tifosi, y hay promesa en firme de mucho trabajo. Estoy seguro que la Roma volverá a ofrecer espectáculo, y quién sabe si martilleará de nuevo a los grandes. Buona fortuna, Luis Enrique.

2 comentarios:

Julio dijo...

Sólo una acotación. Aunque Luis Enrique jugó bastantes veces de lateral en el Madrid y alguna vez en el Barça ya unos años después, en la selección jugaban de laterales, al menos en ese mundial Belsue, Otero, Ferrer y Sergi. Luis Enrique jugó, que yo recuerde, en ese partido de delantero centro. Línea de cinco atrás con Ferrer y Otero de carrileros, Nadal de libre y ayudando al centro del campo, Abelardo y Alkorta de centrales. Centro del campo con Bakero, Caminero, Sergi y Goico, y Lucho arriba. España empezó a dominar cuando salió Hierro "de cinco", a falta de media hora, por Bakero y Julito Salinas por Sergi, lo que hizo que Luis Enrique pasara a la banda.

Onopko dijo...

Pues que decir que ahora la aventura de Luis Enrique se vislumbra bastante opaca.