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Desvaríos: La Final de la Copa de Plata


Los muchachos aguardaban impacientes la llegada de la hora del partido repartidos entre las habitaciones del hotel y algunos de los salones. Quién más quien menos tenía en mente el desafío que les aguardaba a la noche siguiente. La zurda prodigiosa de Keisuke Honda, ese japones "finoestilista" que había vuelto de la lesión con el talento intacto en su bota izquierda, la potencia de la delantera formada por Vagner Love y, sobre todo, un Doumbia del que hasta pocos meses antes nunca habían oido mencionar ni su nombre, o el saber estar de los más veteranos de la escuadra enemiga, el guardameta Akinfeev o el rudo central Ignashevich. Y por supuesto, Dzagoev. Que ya les había amargado los dos partidos de liga.

Pero trataban de emplear su cerebro durante esas horas previas en el hotel en cuestiones alejadas del trofeo que se jugarían esa noche. Los clásicos del equipo, como Ettori o Jaric, charlaban distendidamente con el delegado del equipo -su antiguo compañero de vestuario Castolo- sobre épocas pasadas, como aquella ocasión en la que, vestidos con la zamarra del Cádiz lograron dar la sorpresa y vencer a aquel Barcelona de Ronaldinho con un gol de falta del propio Jaric. En otra zona del salón del hotel, se juntaba el clan de los españoles, y su estado de ánimo bien servía para representar la evolución de la temporada. El ovetense Michu había llegado al equipo con la vitola de futura estrella que avalaba su progresión, pero algunas actuaciones más que discretas le habían llevado al banquillo. Eso y, más bien, la pujanza del ex-Espayolista Alvaro Vázquez, consolidado como segundo delantero tras haber demostrado su buen entendimiento con el delantero titular, DJ Campbell. El grupo español lo completaban el cedido Dani Pacheco, con una temporada que había ido de menos a mas, el portero procedente del Granada, Roberto, y el más veterano de los cinco, Gutierrez, el único español del club antes de la llegada de sus cuatro compatriotas esta temporada. Este último era consciente que su concurso en la final era cosa poco más que imposible, y se preguntaba si quizá no fuera buena opción tomar otro rumbo al finalizar la temporada, ya que, paradojas del destino, los tres con los que más empatizaba de su equipo precisamente le cerraban las puertas de la titularidad (Michu, Pacheco y Álvaro).

En las habitaciones, cada cual se entretenía como podía hasta que llegara la hora de la charla táctica. En su habitación, DJ Campbell dormía plácidamente sabedor de cómo las esperanzas de su afición reposaban en gran medida en sus botas. No en vano, de ellas (y de su cabeza) habían nacido ya once goles en liga y otros cinco precisamente en la copa, pero la presión no le afectaba lo más mínimo.

Mientras, su compañero Cinalton, el rápido extremo, devoraba "De ratones y hombres" de manera casi compulsiva, como si encarara cada página con ánimo de regatearla y plantarse ante el final de la obra, tanto por ansia de conocer el final como modo de evadirse ante las risas que venían de la habitación contigua. En la 707, Adnane, el extremo derecho de origen marroquí que otrora militara en el Vitesse, estaba dando buena cuenta de Zalecki, el portero suplente en un minitorneo de fútbol consolero que se habían montado ellos dos,  los centrales Jerome Martial y Caulkner y el veterano Macco, al que dichas partidas le traían nostalgia de tiempos pasados compartidos con Robinho y Joe Cole, con el británico tratando de hablar en portugués y el brasileño en inglés.

- Zale- espetó Adnane, refiriéndose a Zalecki- yo pensaba que eras mejor a la consola que bajo los palos, pero veo que no!

Y provocó las risas del resto de la clá, incluido el propio guardameta, al que la llegada del ya mencionado Roberto había mandado a la suplencia casi por decreto. Adnane era uno de los grandes bromistas del equipo, pero la palma se la llevaba sin lugar a dudas el mediocentro titular,Jakob Poulsen, quien estaba tratando de convecer al conductor del bus para que le dejara conducir un tramo el autobus en caso de conseguir la copa...sin mucho éxito. Era el polo opuesto de su compañero en la medular, Irjescu, el chico rumano que había vuelto de su cesión al Norwich con una capacidad para el robo de balón inconmensurable; De hecho ya habían llegado cantos de sirena desde la Premier League, procedentes de Swansea y nada menos, Arsenal. Pero Irjescu tenía dos objetivos en mente actualmente,y en ambos vestía con su actual elástica negra con detalles azul cielo. Y el primero de ellos se disputaba esa noche. La final de la Copa de Plata frente al CSKA de Moscú.

A medida que se iba acercando la hora de partir hacia el estadio el hall del hotel iba aumentando el nivel de bullicio. Mucho más de lo que el entrenador hubiera deseado. Se dejaron caer por allí incluso antiguos miembros del equipo como el meta Ivarov, o Huylens, visiblemente pasado de peso, excompañero de delantera de Castolo, con quien se fundió en un caluroso y sincero abrazo. Cinco minutos antes de la hora convenida apareció el entrenador en la sala de reuniones para dar la alineación y una breve charla antes del partido. En ella se encontraban ya algunos de los veteranos, con el capitán Drost a la cabeza, y poco a poco fue incorporándose la plantilla. Cuando ya estaba toda la expedición, paulatinamente comenzó a hacerse el silencio.

Y habló el mister.

 - No pienso hacer un discurso de épica. No pienso hacer un discurso en el que os hable de lo que nos ha costado llegar hasta aquí, ni del sudor y sangre, ni de lo afortunados que sois porque vayais a saltar a un estadio ante más de treinta mil personas. Ni siquiera os voy a decir que el resultado de este partido puede que nos cambie la vida a todos, porque vosotros seguireis jugando ganemos o perdamos y yo seguiré entrenando. Sí o sí.

Pero sí os voy a decir dos cosas. Y quiero que os quedeis solo con eso. La primera, es que estoy orgulloso del equipo que hemos construido, de cómo hemos dado la vuelta al calcetín tras el mal comienzo y hoy nos hemos plantado aqui. Todos hemos conseguido esto, remado en la misma dirección y nos hemos sabido tragar los sapos de las derrotas, de las suplencias  o de las decepciones porque todo ha funcionado bien. Y por tanto vamos a jugar con el once que venimos haciendo.
Roberto-Cotsload-Caulkner-Martial-Drost-Irjescu-Poulsen-Adnane-Cinalton-Alvaro-DJ Campbell

Y la segunda. es que hoy tenemos un gran rival. Pero nosotros también lo vamos a ser. Quizá no seamos más que ellos, pero tampoco somos menos y vamos a competir contra ellos. COMPETIR. Como hemos hecho cada vez que hemos sido exigidos esta temporada, como haceis cada vez que surge un escollo en la vida. Y si competimos todos juntos, estaremos mucho más cerca del éxito. Da igual si ellos se adelantan. COMPETIREMOS. Da igual si el partido se alarga con el empate a cero. COMPETIREMOS. Da igual todo. COMPETIREMOS. (...)

Finalizó la charla, y pusieron rumbo al estadio. El destino, y el CSKA, les esperaban.,

2 comentarios:

Carlos Pérez dijo...

Grandes recuerdos del PES. Muy grande. Nombres míticos. Yo también me montaba mis historias particulares, y es que, a falta de licencias en el PES, tocaba tirar de imaginación. De pequeño siempre me rechinaba el hecho de que sólo hubiera 4 ligas (hablo de Pes 5 o 6) y, en el caso del Pes 6, ningún equipo alemán, así que ''imaginaba'' que los alemanes habían sido sancionados por incidentes o cosas así.

Lo único malo de la Liga Máster es que no se podía cambiar de equipo durante la partida.

Por otro lado, he visto los modos de juego de los Pes modernos y no sé, el único 'pero' es que son mejores, y eso para los nostálgicos como yo es hasta cierto punto peor, ya no existe la Copa WEFA ni nada de eso.

Qué recuerdos. Y qué fácil es desvariar con los videojuegos.

Gran artículo. Saludos!!

Juampex dijo...

Gracias por el comentario Carlos, yo creo que el principal fallo del PES desde que lo conozco sigue manteníendose, que es la falta de equipos.

Lo de los equipos alemanes clama al cielo (aunque en esta edición salen el Bayer Leverkussen y el Bayern Munich) pero también creo que todos los que compramos el juego sabemos esa circunstancia con el tema de las licencias ( y eso que este año viene con licencia tb la española y la portuguesa en la versión de PS3).

Ahora también te digo que a mi me encanta "tener" que ir haciendo las equipaciones de los equipos sin licencia aunque me tome bastantes ratos. Andar buscando no solo los diseños sino tener que ir haciéndolos artesanalmente. ;-)

Los modos de juego actuales son cojonudos, por cierto. La liga Master (en su nivel dificil) y el Ser una Leyenda sobre todo.

Por cierto, conste que los de Konami no patrocinan este comentario ni el post. Que menudo publirreportaje.

Por cierto también, la final de la que se habla en el post se jugó anoche...