.

.

Euro 2012: nostalgia por los ausentes

A medida que aparecen por el horizonte los grandes torneos de selecciones florecen en mi interior una serie de sensaciones inenarrables, sobre todo porque sé que va a suceder algo muy especial, nos esperan momentos inolvidables, nuevos jugadores que salen de la nada, algún que otro batacazo y la espectacular sorpresa de turno. El guión ocurre en todos las competencias importantes, pero se ciñe más a los continentales que a los Mundiales, y si bien la expectación crece por momentos según se acerca la hora del inicio del Polonia-Grecia inaugural, no por ello puedo dejar de acordarme de los que no estarán y seguro que hubieran añadido colorido, pasión y competitividad al evento. 

Si durante años se calificó a la selección portuguesa campeona del mundo juvenil de 1991 como “la generación perdida” el paralelismo no escapa a lo que se puede aplicar a Bélgica. Kompany, Hazard, Fellaini, Witsel, De Bruyne, Vertonghen… un combinado talentoso y cada día más experimentado, siendo muchos de sus jugadores referencia en grandes clubes europeos que cuando se enfundan la zamarra nacional desentonan dramáticamente. A principios de siglo los Wilmots, Mpenza y compañía encabezaron su última participación internacional en un plantel en el que ya estaba Van Buyten, hoy veterano y único hilo conductor entre ambas generaciones. Para el próximo Mundial no tendrán una papeleta fácil, ya que comparten grupo con Serbia, Croacia y Escocia, además de Macedonia y Gales, ésta última siempre incómoda. 

Precisamente a la ‘Tartan Army’ no la vemos en un torneo de selecciones desde Francia’98. Por entonces yo era un adolescente, y lo más que recuerdo de ellos fue la derrota ante Brasil en el partido inaugural. Ah, y en la Euro anterior la caída ante Inglaterra con un mágico gol de Gascoigne. Su retroceso desde entonces es alucinante, e incluso su otrora fútbol destacado en Europa con Rangers y Celtic queda cada vez más lejos, con problemas gordos para los Gers que comprometen su futuro próximo. 

Si bien a Serbia la extraño, al menos acudieron a los últimos mundiales. Son el último resquicio de lo que alguna vez fue Yugoslavia, una nación temible y poderosa deportivamente hablando. Desde que los Milosevic, Kovacevic y demás se fueron retirando, ya no enamoran igual. Su testigo en ese aspecto lo han tomado las fulgurantes apariciones de Bosnia y sobre todo Montenegro, que desprenden romanticismo con Vucinic y Jovetic intentando gestas inesperadas como las de Eslovenia no hace tanto. 

En el grupo de históricos cuyas edades de oro quedan lejísimos en el tiempo destacan Austria y Hungría. Hay que remontarse demasiado para encontrar una selección digna de los centroeuropeos, concretamente a finales de los 70 y primeros 80, destacando en los austríacos la maravillosa tropa de Prohaska y Krankl. Ahora el gran dominador de la zona es Suiza, aunque se la han pegado esta vez no accediendo ni a la repesca. Admitámoslo, son un coñazo cuando se enfrentan a ti, pero cuando machacan al contrario (como el 5-3 que endosaron a Alemania el otro día) si que nos mola. Derdiyok, Shaquiri, Xhaka, Streller o Inler hablan del potencial de una selección con base en el Basel (?) cuyo éxito en las categorías inferiores augura grandes momentos los años venideros. 

También siento añoranza por Bulgaria y Rumanía. No sé si será por los Stoichkov, Balakov, Letchkov o Hagi, Popescu y Raducioiu que tantísimo carisma desprendían, pero me encantaba verlos competir. Lo que lograron ambas selecciones en el Mundial’94 fue memorable, y posiblemente para ellos inigualable. Los Berbatov o Mutu de hoy son unos pechofríos, y punto. 

¿A quién no le gusta Turquía? Solo pensar en las locuras de Hasan Sas, los goles de Hakan Sukur, los piscinazos de Hamit Altintop (?) o el fútbol de verdad que pone Nuri Sahin más la pasión desbocada de sus jugadores e hinchada, y se me viene el alma abajo. Esta vez no habrá remontada heroica a los checos. Les echaré mucho de menos. 

Por último un deseo. Kosovo crece poco a poco como nuevo país independiente aunque en el escenario futbolístico sus apariciones podrían considerarse “underground”. El requisito fundamental para formar parte de la familia FIFA (menuda palabrota) es que el estado sea reconocido por la ONU, pudiendo solicitar a partir de entonces su afiliación. Al respecto es muy recomendable el reportaje que hicieron en la Revista Panenka en se sexto número a cargo de Toni Padilla. Mientras llega la liberación definitiva, al menos la Federación Internacional ya les permite disputar amistosos. Ojalá pronto veamos a los Shaqiri, Xhaka, Behrami y compañía defender en las clasificatorias a su país originario. A ser posible antes de que se retiren.

3 comentarios:

soyfutbolito dijo...

De hecho igual sentí nostalgia al recordar selecciones históricas, creo que como nadie por el ambiente que generan en la grada están los escoceses. Pensaba también en búlgaros y rumanos una lástima que su nivel decayera tanto.

cityground dijo...

Los belgas tienen gran potencial pero no acaba de explotar y las oportunidades van pasando. Suiza con su generación de jóvenes va a dar que hablar los próximos años, al menos estarán en Londres 2012.

Para selecciones como Escocia, Hungría o Austria cualquier tiempo pasado fue mejor.

Serbia hizo una fase de clasificación penosa quedando por detrás de Estonia, lo suyo si fue fracaso porque jugadores tienen.

Anónimo dijo...

Miguel:
Es que la Eurocopa no deberia limitarse a tener 16 equipos. En Europa hay paises a punta pala y podemos apuntar 32 de calite en un plis plas. O incluso hacer que los grupso fueran de seis.