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El último paso hacia al alivio


River Plate deberá vencer a Almirante Brown para regresar a la Primera División del fútbol argentino.

Sudan las manos, la ansiedad es tan insoportable que corroe la piel y el frío que corre por la espalda grafica la angustia del contexto. Ha pasado un año en el infierno y 37 fines de semana donde la vergüenza se mezcló con el orgullo, y el demoledor presente tuvo que ser dejado de lado a la hora de pisar el césped del histórico Monumental, el mismo que vio al ‘Beto’ Alonso y al Enzo Francescoli regar su magia por el campo y dar incontables vueltas olímpicas; el mismo que fue el escenario de la Argentina campeón del mundo, hoy marco de, tal vez, la última jornada en el purgatorio. El rival es indiferente, como lo ha sido durante todo el campeonato. No hay camiseta enfrente que pese tanto como la presión y la humillación de vestir la banda roja en la segunda categoría del fútbol argentino.

Ni un arquero ni una defensa que jamás generó seguridad, ni las dificultades para hilvanar dos pases seguidos, ni el egoísmo y la vista nublada en muchos casos a la hora de la definición para los delanteros. River trasciende a las circunstancias, River jamás ha negociado su grandeza aunque sus últimos y nefastos dirigentes hayan hecho añicos y llevado a cenizas a uno de los clubes con más historia del planeta. Una olla a presión, no se puede esperar menos del ambiente. Fue una década de malas decisiones, de regalar el prestigio tan gloriosamente ganado, de tirar por la borda años de trabajo con las prolíficas categorías inferiores hasta culminar en el mismísimo fondo, caer tras coquetear tanto con el abismo y el desastre. Será cuestión de focalizar el pensamiento en el triunfo, ese que le permita regresar a los primeros planos y abandonar una categoría que jamás debió conocer.

Tal vez sea pedir mucho, no será  nada sencillo aliviar esa carga sobre los hombros. Los hinchas lo saben, los jugadores también. El último esfuerzo es necesario para dejar atrás tanta oscuridad, iluminar un nefasto presente y volver a empezar. Tropezar, luego cae; ahora toca levantarse. Porque cuanto más alto se está más dura es la caída, pero también mayor es el camino para nuevamente a recorrer. Del otro lado espera la recuperación, del otro lado espera la gloria. Llegó la hora de cruzar esa línea.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre. un articulo genial.
quiero aprovechar para daros las gracias por mantener lo poco que queda del espiritu de este deporte...espiritu q otros intentan acabar con el.
Por cierto ya mismo empieza la previa de la previa de la previa de la champions...no digo mas.

Garrincha dijo...

Mi enhorabuena doble a Devo por River así como a Ariel por Quilmes.

@Anónimo
Gracias! Ojalá ese espíritu nunca nos abandone, haremos lo posible por que sea así. Por otro lado, ya hemos visto el sorteo, queremos ver al Lusitanos contra el Partizán!!!

Un abrazo