.

.

Hungría, la bestia negra de Brasil

La Seleçao de 1954
Decir Brasil es como hablar de la propia madre: es lo más grande que hay. Nadie tiene sus títulos ni su magia. Nadie tiene una camiseta tan simple pero a la vez tan atrayente, bella y carismática. Y nadie fue jamás tan alegre, llevando el juego hasta el extremo de ganar con una sonrisa o morir (literalmente) en el intento. En pleno Mundial de España, cuando Italia les derrotó en Sarriá con un hat-trick de Rossi, el genial Sócrates respondió a un periodista “¿Perdimos? Peor para el fútbol”. Tan mal parece que se lo tomaron los brasileños que desde ese momento parecen haber cerrado el tarro de las esencias para siempre, regando desde entonces con suavidad el césped con un fútbol que todos sabemos que puede llegar a ser increíblemente maravilloso pero solo aparece con cuentagotas. Pasó aquella generación, pasaron Romario, Bebeto, Viola, Ronaldo, Rivaldo y Roberto Carlos. Están Neymar, Ganso y la promesa de un 2014 memorable. 

Pero antes de llegar a todo ello Brasil tuvo que batirse el cobre durante décadas para obtener el respeto que tanto merecía y tan poco se veía reflejado en sus vitrinas. Tras el varapalo que supuso el Maracanazo, la verdeamarelha aterrizó en Suiza en 1954 con ansias de resarcirse. El sistema de competición era cuanto menos curioso. 16 equipos divididos en cuatro grupos de 3 selecciones cada uno. Hasta ahí todo normal, pero es que en vez de jugar todos contra todos, se jugararían dos jornadas, clasificándose los dos que ocupasen los primeros lugares en ese momento. 

LA BATALLA DE BERNA 
Encuadrados en el Grupo 1 con la Francia de Kopa (contra la que no jugaron), Yugoslavia y México, debutaron goleando por 5-0 a éstos últimos con gran actuación del bigoleador Pinga y Didí. Senhor Futebol volvió a marcar en el empate ante los balcánicos que les dio la primera plaza, obteniendo también su rival el pase. Uruguay, Austria, Inglaterra, Suiza, Hungría y Alemania hicieron lo propio en sus grupos, aunque he aquí otra curiosidad de aquella Copa, los líderes de cada grupo se enfrentarían entre ellos en cuartos, todos en el mismo lado del cuadro. 

Es por ello que el 27 de Junio en Berna se iban a enfrentar Brasil y Hungría, un equipo que había anotado la friolera de 17 goles entre sus dos anteriores encuentros y que no había perdido un partido en lo que se llevaba de década. Los centroeuropeos, por entonces vigentes campeones olímpicos que apenas un año antes masacraron a Inglaterra por partida doble (3-6 en Wembley y 7-1 en Budapest) perseguían el mismo objetivo que los brasileños. A las 17 horas de aquel día, 60.000 espectadores presenciaron en el Wankdorf Stadium la que se conocería posteriormente como “La batalla de Berna”, disputada sobre un césped complicado debido a la copiosa lluvia caída antes del envite. 

Aquella tarde los maravillosos jugadores de ambos equipos dejaron grandes goles y jugadas para el recuerdo pero también una dureza inusitada para la época. Transcurridos 7 minutos Hungría se imponía 2-0 gracias al acierto de Hidegkuti y Kocsis, todo ello sin la participación de un Puskás lesionado. Pronto Nilton Santos recortó distancias desde el punto de penalti. El choque se endureció vilmente, aunque ambas escuadras seguían realizando fútbol de alta escuela. 

Lantos aumentó la ventaja húngara a la hora de juego desde los once metros, aunque poco después Julinho volvió a acercar a los brasileños. A esas alturas el encuentro se le escapaba de las manos al árbitro inglés Arthur Ellis, que tuvo que expulsar a Nilton Santos y Bozsik por juego violento, una línea que se había superado hacía mucho. Minutos más tarde Humberto Tozzi también se marcharía expulsado, quedando el combinado sudamericano con 9 hombres. En el tramo final Kocsis puso el 4-2 definitivo que clasificaba a los europeos y enervaba los ánimos brasileños. A la conclusión los jugadores y técnicos de ambas selecciones saldaron cuentas en los vestuarios, e incluso el técnico carioca Zezé Moreira golpeó al Ministro de Deportes húngaro. El árbitro inglés, acostumbrado a la nobleza del balompié en su país, dijo que “se comportaron como animales”. Sorprendentemente la FIFA no sancionó a ninguna de las dos delegaciones, cediendo el testigo a las propias federaciones afectadas para que resolvieran el asunto de modo interno. He aquí la prueba de todo ello:



En otra eliminatoria para la historia, Hungría derrotó por el mismo resultado a Uruguay, perdiendo posteriormente la final ante la Alemania Federal de Fritz Walter, Helmut Rahn y compañía. Suecia 1958 vio el bautizo internacional del imberbe Pelé, que a sus 17 años se coronaba con el incorregible Garrincha y los fantásticos Didí, Vavá, Zagallo o Djalma Santos como campeones por primera vez. Muchos de aquellos hombres repitieron gesta en Chile 1962 sin un Pelé lesionado en el primer partido, cargándose Garrincha el equipo a las espaldas en una exhibición individual solo comparable a la de Maradona un cuarto de siglo más tarde. Por supuesto, retuvieron la corona, una vez más invictos. 

OTRA VEZ AMARGURA 
Bicampeones mundiales con un equipo al que se integraban genios de la categoría de Tostão, Jairzinho o Gerson, todo apuntaba que Brasil volvería a ser el equipo a batir. Encuadrados en el Grupo 3, debutaron con un triunfo 2-0 sobre la Bulgaria del mítico Georgi Asparuhov. Sin embargo, la segunda jornada les depararía un reencuentro con unos viejos rivales de los que no guardaban buen recuerdo. 

El 15 de Julio de 1966 serían 55.000 espectadores los que presenciarían en el Goodison Park de Liverpool doce años después la revancha entre brasileños y húngaros, ahora con los papeles del favoritismo invertidos. Pese a ello, antes del pitido inicial ya comenzaron a torcerse las cosas para los sudamericanos, ya que Vicente Feola dejó en el banquillo a un Pelé tocado tras el choque ante los búlgaros. Aún así, lo que había dispuesto sobre el césped debía bastar para cobrarse la venganza tanto tiempo anhelada. 

Tan solo se habían consumido dos minutos cuando Ferenc Bene, fino delantero del Ujpest Dozsa, puso en franquía a los suyos. No tardó en empatar Tostão, aunque los constantes intentos brasileños nunca llegaron a alcanzar la remontada. Al regreso de vestuarios, una vertiginosa contra por la derecha acabó en un centro de Ferenc Bene sobre Janos Farkas, que fusiló brillantemente de volea a Gilmar. Poco después, Kalman Meszöly ponía más tierra de por medio con el 3-1 definitivo al transformar un penalti. 

Una vez más Hungría se había cruzado en el camino de Brasil, que perdía su primer partido en una Copa del Mundo desde la Batalla de Berna, de infausto recuerdo en el país del futebol y la samba. Cuatro días más tarde, esta vez con Pelé pero sin Garrincha (jamás perdieron un partido con Brasil cuando fueron alineados juntos) caerían por el mismo resultado ante la Portugal de Eusebio, que realizó un partido magnífico mientras sus compañeros machacaban a palos a sus rivales.



Era el triste adiós a una Inglaterra gris y áspera, embrión de aquel bloque que maravillaría para siempre al mundo cuatro años más tarde en México, donde Pelé alcanzaría la categoría de mito con una victoria redentora para siempre inolvidable. 

Bonus extra: para aquellos amantes del fútbol clásico, aquí podéis ver el partido integro entre Brasil y Hungría en 1966.

2 comentarios:

Juampex dijo...

Joder, brutal post Domin. Mi enhorabuena.

Es increible lo que era Hungría para el fútbol unas décadas atrás, y lo poco que se reconoce en cualquier ambiente no futbolístico. Mientras que Brasil, por ejemplo, cualquier persona del mundo sabe que ha sido uno de los grandes dominadores.

Garrincha dijo...

Gracias Juampex, adoro el fútbol histórico aunque me encantaría tener más facilidad de palabra para expresarme mejor.

Lo de Hungría es tan increíble como inexplicable, me niego a creer que es solo un tema de generaciones. En el equipo del 66, bueno pero más modesto que el del 54, estaba también Florián Albert, Balón de Oro del año siguiente.

Ojalá algún día vuelvan a tener una selección decente. Prrecisamente una de las cosas positivas del próximo formato de la #Euro es que ellos tendrán más posibilidades de entrar, y espero que por fin lo hagan :)