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Independiente, otro grande en problemas


El rojo de Avellaneda vive un presente muy complicado desde todo punto de vista, pero particularmente en lo futbolístico tiene la soga atada al cuello y con un nudo que lo apreta cada vez más fecha a fecha por culpa de erróneas decisiones propias. La reciente contratación de Américo Ruben Gallego (que asumirá el cargo el próximo domingo), el último técnico campeón con Independiente hace unos lejanos 10 años, responde a dar un golpe de timón y enderezar el rumbo que el saliente Cristian Diaz había perdido y cuya soberbia le impidió cambiar.

La paciencia de los hinchas se terminó tras la derrota en el clásico con Racing, y la derrota del sábado configuró el partido 11 sin victorias, demasiado para un equipo que se sabe complicado con los promedios del descenso, tabla en donde se encuentra último y con un panorama solo aplacado por las constantes derrotas de San Martin, Unión y Rafaela, equipos que dividen distinto y caen más aceleradamente en sus números. El torneo pasado el equipo del inexperto Díaz parecía tener un futuro mas prometedor ya que se había apostado por jugadores de las divisiones inferiores, a quienes había dirigido en la reserva, que entraron con buen pie en el primer equipo. Pero en el receso invernal se apostó por una idea completamente diferente trayendo jugadores de más de 30 años de edad como Morel Rodriguez, Tula, Vargas, Zapata, Battión, Russo, Leguizamón y Rosales. Ninguno hasta el momento estuvo a la altura de lo esperado.

El problema mas grande al que deberá enfrentar el Tolo es un mal funcionamiento en la mitad de la cancha, lugar donde se deciden el 85% de los partidos del futbol argentino. El equipo se armó en base a jugadores experimentados para dar combate en ese sector de la cancha, pero está mal diseñado desde el vamos: con tres mediocentros sin características para hacerse cargo de la pelota, todo está preparado para el ataque de los defensores laterales que rara vez suben. El equipo padece entonces la falta de generación por parte de los mediocampistas híbridos y todo termina siempre en un centro desde 40 metros para un solitario 'tecla' Farías. El último partido con Arsenal fue prueba de esto, donde generaron solo una jugada de riesgo en un contragolpe. A esto se le suman rendimientos muy bajos en la defensa, y actuaciones fantasmagóricas de Rosales y Leguizamón en ataque, que lejos estan del rendimiento que tuvieron en Unión y Arsenal en el torneo pasado respectivamente.

Veremos si Gallego, que llega con la banca de la gente a diferencia de la dirigencia que apostó en un principio por mantener a Díaz, puede generar un cambio en el juego en las próximas fechas y el difícil partido de vuelta de la copa Sudamericana contra Boca Juniors. Me reservo la opinión del último técnico que sacó campeón a mi Newell's debido a su último paso deficitario por Colo Colo. Habrá que esperar.