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Brasil, un fútbol de contrastes

Elkeson y Andrezinho, goleadores de Botafogo (Foto:  Wagner Meier/AGIF) 

A menudo el fútbol europeo tiende a dar la espalda al continente más talentoso que ha conocido jamás el fútbol, quizá por estar demasiado preocupados en sus propios asuntos, por la clásica desorganización latina o simplemente por una mezcla de menosprecio a unos campeonatos que vislumbran como inferiores pero de los que pescan constantemente. Bah, ellos se pierden unos torneos maravillosos rebosantes de pasión en los que nacen muchas de las estrellas del futuro, esas que cuando se enfundan la camiseta del Chelsea o del Inter algunos ya llevamos años disfrutando. 

Y eso es lo que hemos vuelto a hacer estos días con el Brasileirão, divertirnos a lo grande con el mejor campeonato del Cono Sur en una jornada que ha distanciado un poco más a Flu y Galo de Grêmio (y del resto), que evidencia el bajonazo terrible de Vasco y los miedos de dos grandes como Palmeiras y Flamengo, que a diferentes distancias pero con idénticos miedos observan el abismo con el mismo pánico. Vamos por partes. 

Pasan las jornadas y cada día se ve a Fluminense más sólido. Ha sido recuperar las piezas que les faltaron por lesión en las etapas decisivas de la Copa Libertadores (y que le privaron de eliminar a un Boca netamente inferior) y dispararse en la clasificación, donde aparecía tercero hace un par de meses, ligeramente rezagado respecto a Vasco y el Galo. Especialmente destacable es el momento de Wellington Nem, autor de un interesante doblete ante Santos el pasado jueves y generador de la jugada que finalizó en el tanto de la victoria en Porto Alegre ante Internacional, aglutinando defensores a su camino para que Fred finalizase a placer. 

Para Atlético Mineiro las dos últimas semanas no han sido nada sencillas. Parecía que saldrían del derbi mineiro ante Cruzeiro con una victoria épica, que acabó quedándose en empate tras verse igualados en el undécimo minuto de descuento. Para colmo perdieron a Bernard por expulsión. Tontearon en casa ante Ponte Preta (otro empate), cayeron en su visita a Corinthians y volvieron a igualar ante Bahía. En total, 3 puntos de 12 posibles que les privaron del liderato. Ayer, al comenzar su encuentro ante Palmeiras se situaban a cinco puntos del puntero (eso sí, con un partido pendiente ante Flamengo). Si bien no ofrecieron su mejor versión, si parece que el Galo está en vías de lograrlo. Dos goles de su mejor perla en el tramo final, Bernard, solucionaron un encuentro que vencían por la mínima disfrazándolo de goleada balsámica. Pero como no todo son buenas noticias, a Jô Alves le quedan unos días para estar recuperado plenamente de su lesión. La punta del ataque le espera. 

Tras ellos aparece un Grêmio al que la derrota ante Corinthians supone un frenazo en seco, dejando al conjunto tricolor a seis puntos de Fluminense. Un fulgurante comienzo del Timão fue demasiado para el veterano pero batallador Grêmio, que peleó hasta el final pero acabó cayendo 3-1, recibiendo la puntilla en el descuento por medio de una genialidad de Giovanni. Sus dos próximos envites son teóricamente sencillos, pero la visita posterior al Galo podría marcar el devenir de sus verdaderas aspiraciones. A pesar de ello, su magnífico campeonato, mejor de lo que cabía esperar, merece el reconocimiento así como el beneficio de la duda que se ha ganado su presencia entre los mejores más que merecidamente. 

El póker de conjuntos en ascenso lo completa Botafogo, quinto a tan solo dos puntos de puestos de Libertadores tras tres victorias consecutivas, algo que no disfrutaba la hinchada del Alvinegro desde hacía bastante tiempo. Dos genialidades de Elkeson permitieron al Fogao relajarse, aunque tanto asueto casi le sale caro ante un descarado Naútico, que cedió definitivamente cuando Andrezinho pudo sentenciarlos en los momentos finales. Salvo un milagro que los botafoguenses no nos esperamos, no hay opciones de pelear por el título, pero un centro del campo compuesto por Seedorf, Lodeiro, Andrezinho y Renato con Elkeson arriba tiene que lograr colarse inexcusablemente entre los cuatro primeros. O eso, o que Jefferson nos acoja. 

La otra cara de la moneda 
Cuarto en la clasificación (o sea, cerrando las plazas de Libertadores) y hasta el mes pasado peleando por el liderato, cuesta asimilar la humillante derrota de Vasco en casa ante Bahía. El 0-4 habla por sí solo, pero no explica como el conjunto más rocoso con una de las defensas más duras (si no la que más) del país ha recibido en su propio hogar semejante baño. No estaba Dedé, anteriormente hubieron traspasos que trastocaron el plantel (algo de lo que por otro lado no se libra ningún equipo brasileño), pero cinco derrotas en los últimos ocho encuentros son impropios de una escuadra que parece haber bajado los brazos definitivamente. Si no lo creen, revisen un resumen con los goles del partido. La tristeza de Juninho Pernambucano a la conclusión del choque lo dice todo, aunque el capitán del barco cree que la situación aún puede reconducirse, por lo que ha pedido la continuidad del técnico Cristóvão Borges.

Vagner Love, solo ante el peligro
Otro grande de Río en problemas, aunque aún más serios que los de su vecino, es Flamengo. Decir que van a la deriva es quedarse corto. El 3-0 encajado ante Coritiba dejó entrever un equipo sin alma ni ilusión al que le pesa la responsabilidad de la camisa que viste. Leo Moura, Ibson o Botinelli están muy lejos de su nivel, apenas Vagner Love sostiene a un equipo deshecho en el que Dorival Júnior da palos de ciego, alineando unas veces a algunas de sus jóvenes perlas (Adryan, Matheus…) y otras tirando de veteranos desganados que se hunden con el barco hacia un precipicio que ya está a cinco puntos. Eso sí, Flamengo es tan grande y puñetero que es capaz de fastidiar las ilusiones del Galo por el título y del Fogão por la Libertadores. Al tiempo. 

Más hundido en la miseria si cabe se encuentra Palmeiras. Como muchos otros antes que ellos, pensaron que asegurar el boleto a la Libertadores (vía Copa de Brasil) y dejar pasar el campeonato hasta que llegase 2013 sería placentero. Pero, ay Scolari, ¡qué negro se ha puesto el panorama! Muchos de los puntales no responden como deberían, arriba cuando no está Hernán Barcos se apaga la luz y los días pasan mientras el Verdão ve cada vez más cerca la posibilidad de descender, ante lo que Felipao dice que se quedaría para reconducir la situación

Santos se dejó llevar así en 2011, haciendo el ridículo en más de una ocasión. Ahora andan con los mismos puntos que Flamengo, aunque su situación merece un asterisco grande. Por un lado el affaire Ganso, por otro la Libertadores más los Juegos Olímpicos les han privado de Neymar durante muchas jornadas, habiendo participado en tan solo 7 de los 23 partidos de su equipo. A ello sumémosle una cantidad ingente de lesiones que no hablan del nivel real de una plantilla que debería estar mucho más arriba pero mira preocupantemente hacia abajo. 

De São Paulo, Inter y Cruzeiro, en la zona noble pero en plena pugna por encaramarse a la ansiada cuarta plaza, hablaremos otro día. No fue el mejor fin de semana para ellos, pero hoy eran otros los que por unas u otras razones merecían diagnóstico.

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