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Hasta que la muerte nos una


El ser humano es, sin duda, la criatura más extraordinaria de la creación. Ningún otro ser vivo posee en tal alto grado (y existiendo los Koalas eso tiene aún más mérito…tal vez por eso extinguimos a los Dodos, no admitimos competencia) esa capacidad natural de hacer el ridículo. Y sobre todo, ninguna otra especie puede lograr perpetuar su estupidez incluso después de muerto (y no me refiero en este caso, aunque también, al legado futuro que nos dejaran tantos arquitectos estrellas).

Con nuestras acciones somos capaces, sin esfuerzo aparente, de demostrar lo patéticamente tristes que son tantas vidas humanas, y que ni siquiera nuestra partida de este valle de lagrimas logra acabar con ese drama.
Un ejemplo lo tenemos en la fotografía que preside estas líneas. Corresponde a una tumba del cementerio de Santa Lucia, en Cartagena.
Uno, literariamente podría escribir que ansia descubrir que mágica historia se oculta tras esos escudos hermanados en la eternidad, quienes comparten el sepulcro(al menos que se trate de un caso galopante de doble personalidad), como decidieron, entre tantas opciones, mostrar sus colores por los siglos de los siglos…
Pero no es cierto. Ni en un millón de años. No solo no me interesa, sino que no querría saberlo ni por todo el oro del mundo. No, ni siquiera es por los escudos. Todo el mundo tiene derecho a hacer el idiota. Tengo mis dudas cuando esas idioteces afectan a los demás, pero al menos en este caso el culpable lo pago con su vida (o pago con su vida el derecho a ejercer su idiotez militante).

 No, el problema son los pájaros. Hay niveles de cutrismo, y poner esos espantosos “adornos” en lo que va a convertirse en tu lugar de reposo mas permanente desde que te sacaron del vientre materno, a la vista de todos, da mucho que pensar. Sobre cuanto aire y cuanta comida se malgastó en el desarrollo de lo que claramente fue un experimento fallido. Si después de toda una vida lo que decides plasmar en esa especie de fotografía final de tu existencia que es tu sepulcro es un par de escudos de fútbol y unas estrafalarias estatuillas solo cabe decir que, como en muchas películas, lo mejor de todo fue que llegaran los títulos de crédito…

Posdata: Y sin embargo en ese cementerio os podéis encontrar algún ejemplo de que quien tiene buen gusto lo tiene siempre, en el más aca o en el más alla..

1 comentario:

Garrincha dijo...

Me quedé en shock cuando vi la foto el otro día. Si ya es hortera (aunque lo respeto) colocar el escudo de un club de fútbol en tu lápida, poner los de dos de los mayores antagonistas del mundo supera con creces el ridículo.