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Un Atleti voraz

Eufóricos e imparables
Como todos aquellos que rondamos la treintena, crecí con un Atleti ‘comandado’ por el singular Jesús Gil, un equipo capaz de darle un meneo histórico al rival más pintado para caer de forma sonrojante la semana siguiente ante el contrincante más modesto. Pero después de los Futre, Schuster y Manolo, tras los ‘Tren’ Valencia, Kosecki y compañía, vino un Atlético de Madrid majestuoso, perfectamente reconocible desde el banco con Radomir Antic y una flota de jugadores en el cénit de su carrera como Pantic, Caminero, Penev, Molina, Kiko, Simeone o Vizcaíno. Aquella formación era una delicia que se llevó el doblete en 1996 tumbando al Barça en ambos frentes para caer de forma trágica en la siguiente Champions. Muy del Atleti

Entonces comenzaba mi adolescencia, admirando aquel equipo del que no soy precisamente seguidor pero al que respeto a más no poder gracias al cariño que le tengo a mi abuelo, colchonero de toda la vida que en paz descanse. Su ausencia no ha variado ni un ápice mi extraño apego por la institución del Manzanares, esa que vive días tan felices ante la notable distancia adquirida respecto al conjunto de mis amores. 

Desde entonces, y no solo (pero también) por la situación liguera, no veía a un Atlético de Madrid jugar, vivir y morder así. No se trata de victorias puntuales en un momento determinado, las cuales nunca le han faltado a los colchoneros. No. Es un sentimiento que ha arraigado Simeone en el equipo cuando menos se esperaba. Sinceramente, al llegar el Cholo no pensaba que lograría una metamorfosis de tal calibre, ni si quiera algo menor a esto. 

Pero lo que el argentino ha insuflado en el club va más allá de la ilusión del pujante técnico que mamó esos colores durante sus años de juventud. Falcao ES a día de hoy el mejor ‘9’ del mundo, algo para mí a día de hoy irrebatible vista su pasada temporada y especialmente los dos meses que van desde el comienzo brutal que está teniendo en la actual. Diego Costa se ha centrado para poner su calidad al servicio del plantel, Adrián tiene pinta de crack a punto de romper, la reconversión de Juanfran ha hecho de él un carrilero imponente, Arda Turan ha crecido tras la marcha de Diego (¿de quién?) e incluso los suplentes se dejan la piel sobre el campo, como Raúl García o el ‘Cebolla’ Rodríguez, titulares seguros en muchísimos otros equipos de nivel pero con dificultades para entrar en este Atleti tan vigoroso y potente. No me cabe duda que más allá de la calidad indiscutible de cada uno de estos futbolistas, el grado de implicación y motivación que les ha insuflado Simeone tiene mucho que ver con su estado de forma actual

Viendo el choque contra el Málaga, que permanecía invicto hasta el momento, volví a sentir esa admiración ante la brega de unos jugadores a los que solo les faltaba darles bocados (literales) a sus adversarios. El cuadro malacitano, habitual dominador de sus partidos a través de la posesión y fluidez del balón en el centro del campo, vivió el choque más incómodo con diferencia de los que llevaba disputados esta campaña, hasta el punto de verse disminuida la figura de Isco, desaparecer los espacios para Eliseu y verse acorralado Joaquín. Todo ello mérito de los hombres de Simeone, el tipo en quién su fiel afición creyó desde el primer momento, compensándole él desde el trabajo a destajo cada día, logrando resultados más que palpables y un fútbol por momentos arrollador que devuelven al Atlético a su lugar histórico de pugna por los títulos. En menos de un año ya han caído dos en el zurrón. ¿Volverá Simeone a teñir la Liga de rojiblanco?

1 comentario:

Espolonista dijo...

El Atleti ha sabido sobreponerse a muchas cosas.
Por un lado, el salto de calidad de algunos jugadores con Simeone es evidente, como Mario, Miranda o Juanfran.

Por otro, el nivel de compromiso de otros ha subido.