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Arsenal se lleva la Supercopa de Argentina

4º título este lustro para Arsenal
Muchas cosas han cambiado en la AFA en el último año. Se recuperó la Copa Argentina –cuya edición de esta campaña ya ha comenzado-, se instauró que los campeones de Apertura y Clausura –ahora Inicial y Final- luchasen entre sí por saber quién sería el campeón nacional absoluto, y finalmente se creó la Supercopa, que enfrentó anoche a los campeones del Clausura 2012 (Arsenal de Sarandí) contra el campeón de la Copa 2011/12 (Boca). ¿Por qué unos meses después de iniciada la competición? Pregúntenle a Grondona y sus secuaces. 

Lo que no cambió fue seguir desplazando a sus equipos de su entorno natural. Es buena idea el querer sacar el fútbol de primer nivel de Buenos Aires, pero creo que hay otras fórmulas. Las hinchadas de los dos clubes en disputa tuvieron que desplazarse al noroeste del país, concretamente a la provincia de Catamarca, ya que el encuentro se disputó en el estadio Bicentenario. Boca debió quedarse por el camino (?) ya que de no ser por sus inconfundibles camisetas podría decirse que no acudió. Arsenal de Sarandí, que está realizando una pésima defensa de su corona liguera, fue tan superior durante todo el encuentro que tan solo su desacierto y los postes evitaron un triunfo antes de los penaltis. 

Boca empeoró aún más su imagen este semestre. Ganan y aún conservan opciones matemáticas en el Inicial, pero las sensaciones que desprenden son bastante malas, todo ello pese a tener jugadores en el plantel de la calidad de Erviti, Paredes –ya lo etiquetaron como el heredero de Riquelme- o Lautaro Acosta. Su único remate fue un flojo chut del ‘Tanque’ Silva bien avanzada la segunda parte. Arsenal fue todo lo contrario, reconociéndose en ese equipo que meses atrás dominase el campeonato liguero con una solvencia insospechada. Carbonero fue el mejor de los suyos, desbordando siempre por la derecha pero desafortunado en el remate, ya que los dos tiros al palo de ‘Los del Viaducto’ los protagonizó él. 

De todas formas, ayer no fue el día de Boca. Habituado a tener suerte en los penaltis, ni si quiera cuando Ustari detuvo los lanzamientos de Caffa y Carbonero se vieron con la confianza que debe tener un equipo grande en esos momentos. El arquero Campestrini fue el héroe de Arsenal, atajando tres penas máximas, la última a Nicolás Colazo para hacer campeón de nuevo a los suyos, un cuadro pequeño que ha vivido más alegrías últimamente que cualquiera de los grandes de su patria. Da para reflexionar.