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La fortuna del Galo

Un tipo mágico que no es más grande porque no quiso.
Atlético Mineiro es finalista de la Copa Libertadores. Hace medio año esa afirmación no hubiera resultado del todo sorprendente al encontrarse en la terna de máximos favoritos para alzar el preciado trofeo sudamericano, todo ello pese a la historia de fatalismo que lo persigue desde hace décadas cada vez que encara la cumbre, un relato que volvió a hacerse familiar a finales del año pasado cuando dejaron escapar el Brasileirão a manos de un Fluminense menos talentoso pero más certero y experimentado.

Pero toda la mala fortuna, las pésimas decisiones y las temerosas actuaciones del pasado parecen haber quedado en el olvido tras una trayectoria que pese a las dudas les ha llevado a las puertas de la gloria, si bien aunque sea injusto reducirlo todo a ello no cabe duda que la fortuna ha jugado de su lado en el pedregoso camino que han debido superar hasta citarse con Olimpia.

Una primera fase primorosa acabó con un mal presagio. Al no haber sorteo de eliminatorias en la Copa Libertadores se calcula el rival de los octavos de final (así como el cuadro restante del torneo) en función a los puntos obtenidos en la fase de grupos, siendo esencial clasificar entre los dos primeros lugares. El presumible duelo por el primer puesto con São Paulo no fue tan, logrando el Galo un pleno en las cinco primeras jornadas.

La sexta fecha que finiquitaría el grupo viajaban a Morumbí, donde el Tricolor paulista necesitaba una victoria y que The Strongest no puntuase ante Arsenal para acceder a octavos. El empate al descanso enalteció a los locales, picados en su orgullo tras unas declaraciones de Ronaldinho en las que apuntaba que estaba siendo "un buen entrenamiento". São Paulo no solo venció 2-0, sino que se citó de nuevo con su rival en octavos de final.

Favoritos ambos por derecho propio (pese al decepcionante paso hasta el momento de los paulistas) el doble duelo prometía mucho más de lo que acabó ofreciendo. Un gol de Jádson ponía pronto en ventaja a los hombres de Ney Franco, pero la expulsión de Lúcio antes del descanso cambió un panorama que apuntaba mal para el Galo para acabar en 'virada' con goles de Ronaldinho y Diego Tardelli. La vuelta registró momentos de tensión, pero un fulminante en la segunda mitad permitió a At.Mineiro golear 4-1 a sus adversarios.

Los cuartos de final no resultaron demasiado alentadores. Esperaba Tijuana, nuevamente jugando la ida fuera de casa. Los mexicanos estaban completando una gran Copa, habiendo dejado por el camino a Millonarios, San José y Palmeiras, con el añadido de haber derrotado recientemente al campeón Corinthians, un bagaje a tener muy en cuenta. Cuando al poco del segundo tiempo los de Baja California se colocaron 2-0 en el Galo se temieron lo peor, pero una reacción a tiempo culminada con el gol del empate en el último minuto salvó los muebles.

El choque de vuelta fue un quiero y no puedo por parte visitante. Mejores en grandes tramos del envite, Riascos les adelantó a los 26 de juego, si bien un cuarto de hora más tarde Réver igualaba la contienda. El valor doble de los goles le valía al Galo, que veía como Tijuana apretaba consistentemente hasta que ya en el descuento del partido un penalty de Réver (que conllevó expulsión) dio a Riascos la ocasión de llevar al cuadro mexicano a semifinales. Víctor salvó al At.Mineiro con el pie para algarabía de público y compañeros, que daban un paso más.


Las semifinales se antojaron como una final anticipada. Newell's Old Boys dejaba tras de sí un inmaculado camino en el que se había cobrado víctimas tan ilustres como Vélez Sarsfield (remontando en Liniers) y Boca después de una larguísima tanda de penaltis. El 2-0 cosechado en Rosario no hacía presagiar nada bueno para el Galo, pero los mineiros igualaron el cruce con tantos de Bernard y Guilherme, éste último en los instantes finales, llevando el choque a los penaltis, donde se mascó el drama para propios y extraños. Tras convertir sus primeros dos lanzamientos ambos equipos, Jô erró su tiró. Casco, Richarlyson y Cruzado hicieron lo propio, llegando al último disparo con igualdad en el tanteador. Ronaldinho convirtió con tranquilidad, pero Maxi Rodríguez, autor de un gol en la ida y quizá el mejor de los suyos en la vuelta, falló desde los once metros.

Hasta aquí el recorrido del plantel que dirige Cuca, en el que Ronaldinho aporta la magia, Bernard desequilibra y Jô lleva el balón a las redes. Ha sido complicado, en líneas generales los brasileños han decepcionado en términos de juego y competitividad, pero han sabido sobrevivir en situaciones extremas, lo que es también una cualidad a tener en cuenta. El factor suerte ha estado de su lado, pero les espera una final ante el único club que ha llegado a la instancia definitiva al menos una vez en cada década desde que la Libertadores se disputa. Atlético Mineiro es virgen en este sentido, pero quiere romper su maldición con el trofeo más preciado en Sudamérica, ése con el que han soñado desde hace décadas sus hinchas. Por una vez, la fortuna parece estar con el Galo.