.

.

La última Cenicienta no conocerá la Champions

No sé si ustedes lo habrán hecho alguna vez, pero yo hace muchos años creé mi propia lista de deseos futbolísticos que tengo que realizar en mi vida. Obviamente como los goles y los títulos no dependen de mí, sí que lo hace la posibilidad de viajar a esos estadios rodeados de misticismo por las leyendas que construyeron los clubes a los que admiro a lo largo y ancho del globo. Entre mis aspiraciones se encuentra acudir algún día a un Old Firm entre Celtic y Rangers en Parkhead, desgañitarme con la afición local en pleno 'You'll never walk alone' y festejar un triunfo católico. Sería extasiante, por lo que sueño con poder realizarlo un día.

Ayer, aunque el viejo enemigo no estaba presente, hubiera sido un momento fabuloso para dejar atrás las viejas fábricas de Glasgow hasta llegar al coliseo verdiblanco, donde el fútbol es religión (nunca mejor dicho). Enfrente estaba el Shakter Karagandy, del que ya habíamos hablado aquí anteriormente. Los kazajos llevaban dos meses sorprendiendo a propios y extraños merced a sus gestas en las rondas previas de la máxima competición continental.

Primero apearon al BATE Borisov bielorruso, presente habitualmente en el último lustro en Champions que incluso derrotó hace un año al Bayern Múnich. A esos niveles, son palabras mayores. Pero el Shakhter venció ambos partidos, avanzando hasta encontrarse con el Skënderbeu Korçë albano, un conjunto algo irregular que también venía de dar otra sorpresa ante el Neftçi azerí. Aún así los kazajos les superaron, alcanzando el penúltimo escalón previo a la fase de grupos, donde ya no habría rival menor. El sorteo les deparó el Celtic, teóricamente muy superior. El campeón escocés, octavofinalista en la pasada edición con la solera de superar al Barça en Parkhead, suponía un reto enorme, casi inalcanzable. Pero el Shakhter obró otra gesta impensable al vencerles por 2-0. A una semana del partido de vuelta podían permitirse soñar.

Ayer, un golazo de Commons desde la frontal en el descuento del primer tiempo recortó las distancias en el global. Un afortunado balón llegado a Samaras nada más regresar de vestuarios permitió al griego igualar la eliminatoria. El portero Aleksandr Mokin los había mantenido a flote hasta el momento, pero los kazajos no se rindieron. Sobre la hora de juego un disparo del Celtic al larguero casi acaba por darle la vuelta, pero en la siguiente jugada al Shakhter le sacaron un balón bajo palos y luego chutó al larguero. Ese tanto que la fortuna les negó seguramente les hubiera dado el pase. Ya sin gasolina en los últimos minutos, una gran jugada de Stokes permitió a Forrest anotar el definitivo 3-0 para el Celtic que situaba a los escoceses en el bombo que se sorteará en unas horas.

                    

El único consuelo para el Shakhter Karagandy es que disputarán la fase de grupos de la Europa League, si bien no ingresarán tanto ni se llevarán los focos que hubieran obtenido disputando la Champions. Así de bello y cruel es el fútbol, como la despedida de la última cenicienta que aspiraba a jugar entre los titanes continentales. Al menos en Kazajistán estarán más que orgullosos.

2 comentarios:

Sargón de Akkad dijo...

Creo que pocas veces he tenido esa sensación de devastación, de esa tristeza que te entra cuando sabes que podrías haber visto y disfrutado algo único, roto en el último suspiro (el atraco a España en 2002 en Corea es otra de esas ocasiones). En fin, así de grande es el fútbol, que es tanto increíblemente maravilloso como dolorosamente cruel.

Camisetas de futbol dijo...

En fin, así de grande es el fútbol, que es tanto increíblemente maravilloso como dolorosamente cruel.---Totalmente de acuerdo