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Danubio, un campeón imposible

Los jugadores de Danubio saltando sobre las copas conquistadas
Casi un mes sin tomar café era demasiado. Por desgracia como ya comenté no hace mucho la vida de adultos no nos permite pasar por acá todo lo que querríamos, pero a pocos días del Mundial una historia nos ha conmovido: la final del campeonato uruguayo.

El que siga más o menos el fútbol charrúa sabrá del pésimo momento que pasan sus gigantes Peñarol y Nacional. Ambos hicieron una Copa Libertadores para el olvido, cayendo en primera ronda sin presentar oposición. Por contra Defensor Sporting sigue vivo en el máximo torneo continental, esperando para jugar las semifinales a la conclusión del Mundial. ¿Y el torneo local? Esta vez ha sido cosa de Danubio... y Montevideo Wanderers.

Mientras Danubio ha jugado Libertadores varias veces los últimos años e incluso ha festejado dos títulos en la última década, en Wanderers no saben lo que es ser campeón desde la época amateur, datando su último festejo del lejano 1931. Pero el Bohemio ganó los últimos 7 encuentros del Torneo Clausura 2014, llevándose además la tabla anual. Danubio, campeón del Apertura, les esperaba en semifinales con la esperanza de ganar para tener otra ocasión para optar por el título.

La semifinal tuvo claro color danubiano, ya que se impusieron por 3-0. Ello llevó a una final a doble partido, cuyo partido de ida finalizó con empate sin goles. Hasta ahí todo normal, pero el último encuentro tendría absolutamente de todo, y lejos de ser un tópico esto se cumplió a rajatabla. Pueden leer o pueden ver las imágenes, pero después de ver cientos (probablemente miles) de partidos en mi vida puedo asegurar que esta fue una de las definiciones más increíbles que he podido disfrutar.

Comenzó ganando Danubio con un gol de Sosa promediando el primer tiempo, si bien la expulsión de Velázquez en La Franja dio alas a su rival tras el descanso. Pese a sus ganas, Wanderers no encontraba el tanto del empate. Habían transcurrido más de dos encuentros y medio ante el mismo rival sin que sus delanteros acertasen a batir al portero danubiano. Para colmo de males una mala apreciación del árbitro dio con la expulsión de Bueno en el minuto 69, por lo que se igualaban las fuerzas sobre el terreno de juego.

El fatalismo invadía a la escasa pero animosa hinchada bohemia. Sin embargo una buena combinación en la frontal del área permitió a Riolfo (que llevaba pocos minutos sobre el terreno de juego) igualar la contienda. De ahí al final del encuentro llegó otra expulsión en cada conjunto, por lo que la prórroga que decidiría al campeón tendría a 9 hombres contra 9 con media hora por delante para dejarse el alma.

Las piernas pesaban. Hubieron algunos calambres pero todos seguían en pie pareciendo que en cada jugada se dejaban el aliento. Ya cada ataque parecía una contra pues había quien no recuperaba la posición. Así, una galopada de Riolfo sirvió el balón a Albarracín para que éste la colocase dentro del arco a punto de concluir la primera parte del tiempo reglamentario. En ése momento Wanderers era campeón por primera vez desde la inclusión del profesionalismo en Uruguay. El primer título desde hace más de 80 años, algo que quizá no recuerde ni el más viejo de sus hinchas (si es que alguno sigue vivo desde entonces).

Aún así faltaban 15 minutos por disputarse. La segunda parte del tiempo extra fue un correcalles. Danubio se volcó con más alma que cabeza, lo que permitió a Wanderers gozar de varias contras cada vez más claras. Los últimos cinco minutos de juego ya son parte de la historia feliz de unos y de lamentos eternos para otros. Wanderers gozó de 3 ocasiones clarísimas, alguna incluso con más de un jugador contra el portero rival, pero las desperdiciaron por puro egoísmo. Y ello normalmente se paga.

Tanto fue así que en una jugada a la desesperada un balón llovido del cielo permitió a Camilo Mayada anotar un gol de tijereta en el 119' que dio alas a los suyos. Una vez más la justicia del fútbol se hizo presente: si perdonas lo pagas. Sin tiempo para más llegó el momento más dramático. Esperaban los 11 metros para decidir qué club uruguayo había sido el mejor del año. De poco valía todo lo anterior, ahora era una cuestión psicológica. E incluso la tanda fue mágica por su singularidad.

Danubio anotó los 2 primeros mientras Wanderers falló sus 2 primeros tiros. Luego Danubio falló y Wanderers volvió a errar. Parecía que el Bohemio desperdiciaba su última ocasión, pero nuevamente falló Danubio. El portero de Wanderers convirtió el primer penalti de su equipo para luego detenerle el 5º lanzamiento al rival. Y Riolfo empató la serie para llevarla a la muerte súbita. Danubio lo había acariciado mientras Wanderers se había repuesto de una muerte segura. Tocaba volver a empezar desde la muerte súbita, ésa que no da más oportunidades a nadie. Cotugno marcó para La Franja pero Albarracín erró el lanzamiento del Bohemio, proclamándose Danubio monarca por cuarta vez en una de las definiciones más locas e increíbles que se recuerden en los últimos años. Salud, campeón.

                      

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya partido más loco, al final ganó quien menos falló.

Por cierto, eso es un resumen de un partido y no lo que echan aquí por la tele, que están más pendientes de las estrellitas de turno de los dos grandes que del juego en sí mismo. Y eso por no hablar de los demás equipos, de los cuales no enseñan ni todos los goles.

cityground dijo...

Vaya final de liga más dramático, hasta hace poco ni sabía que existía el Wanderers, el Danubio si es mucho más conocido.







Nueva Camiseta del Barcelona dijo...

Creo que el fútbol es el deporte más grande en el mundo, soy un fan loco de inicio de la Copa del Mundo de 2014, yo estaba tan emocionado ah, ja, ja.

futbol dijo...

excelente blog, la verdad es que me gusta mucho la manera como redacta, es muy buena y siempre te sigo, espero que sigas escribiendo.

Al fondo de la red dijo...

desdeelvoladizo.blogspot.com