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Noche épica en la Copa do Brasil

Lo vivido anoche en dos de los estadios más representativos e importantes de Brasil además de histórico fue una auténtica gozada. Cuatro de los clubes más grandes del país se enfrentaban por un puesto en la final de la Copa nacional, renacida los últimos años, cada vez más bonita e ilusionante. De un lado, Santos x Cruzeiro. Del otro Atlético Mineiro x Flamengo, todos clubes de gran dimensión social, todos con capacidad de presumir de unas vitrinas en las que brillan una o varias Copa Libertadores. Grandes de verdad, como grande fue el espectáculo en cada uno de los encuentros, a los que quitar la etiqueta de la épica sería faltar a la verdad.

A la misma hora comenzaron ambos duelos, y prácticamente en los mismos instantes se decidieron, los dos con remontada, los dos para grabar en el recuerdo del aficionado algunas de las imágenes más bellas que este deporte nos ha regalado los últimos tiempos. Cruzeiro, que lleva todo el año liderando un Brasileirão que ya ganó en 2013, sueña no solo con repetir sino con mejorar lo anterior con la Copa. Si bien estuvieron a punto de dar la sorpresa negativa ante ABC en cuartos, anoche redimieron sus pecados en un tramo de final de partido espectacular en Vila Belmiro, la casa del Santos.

El 1-0 de la Raposa en la ida quedó neutralizado cuando Robinho culminó el fulgurante inicio santista. Aunque Marcelo Moreno no tardaría el empatar, Santos siguió remando hasta colocarse 3-1 a la hora de partido, gracias especialmente a un Gabriel sensacional, autor de un tanto y dos asistencias. Con todo en contra, Cruzeiro se volcó en busca del gol que les diera el pase. Fue ahí cuando emergió la figura de William, salvando el pellejo de los suyos a los 85' con una buena definición ante el arquero del Peixe. Nuevamente él igualaría a tres en el descuento, con Santos en pleno intentando una gesta que no llegaría a culminar.

                    

Pero si bueno fue lo vivido en São Paulo mejor fue lo de Belo Horizonte. Atlético Mineiro, que ha renacido desde 2012 hasta nuestros días sigue viviendo un cuento de hadas. Habitualmente perdedor en los momentos culminantes, en los últimos tiempos ha cambiado la dinámica, acostumbrándose a derribar barreras antes inexpugnables. Pese al sinsabor que supuso dejar escapar el Brasileirão hace un par de años, romper la maldición en la Libertadores meses después acabó con todos los fantasmas del club.

Si el acceso a semifinales ya fue difícil (Corinthians les había ganado 2-0 la ida e iba ganando 0-1 en la vuelta), el pase a la final no iba a ser menos complicado. Enfrente estaba Flamengo, vigente campeón del torneo con una ventaja de dos goles obtenida la semana anterior en Maracaná. Para más inri, un golazo de Éverton sobrepasada la media hora de juego ponía muy cuesta arriba la eliminatoria para los locales. Sin embargo el Galo despertó, como si hubiera necesitado saber que era imposible para proponérselo. Primero fue el canterano Carlos quien igualó la contienda antes del descanso. Al regreso de vestuarios los alvinegros empujaron constantemente hasta que Maicosuel enchufó un balón suelto en el área. Su festejo hacía presagiar que no sería el último, y que Atlético Mineiro había olido la sangre.

Aún así el empuje no surtió efecto hasta el tramo final del envite. Un disparo ajustado de Dátolo desde fuera del área supuso el tercer tanto que acercaba a los locales a la final, siendo Luan, otro hombre de la casa, el que llevase el éxtasis al graderío del Estádio Governador Magalhães al culminar otra épica remontada que les lleva a la final de un torneo que no solo nunca han obtenido, sino que tendrán ocasión de lograr nada menos que ante su rival histórico en un doble duelo que, como siempre que se enfrentan los dos grandes de Belo Horizonte, pinta espectacular.

                        

1 comentario:

GOL Y PUNTO dijo...

Disfrutar de fútbol de calidad siempre alegra la vida a cualquiera que ame este deporte. Una liga que con las nuevas normas de la FIFA se va a ver muy perjudicada pero que por el bien de este deporte esperemos que siga creciendo.

Un saludo