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Los 'reds' se levantan

A trompicones, pero lo logran. Su curso está siendo decepcionante, qué duda cabe, con un batacazo muy difícil de asumir hace tan solo unas pocas semanas que fue tan duro como inesperado. Pero tras muchos errores tanto por parte de los protagonistas sobre el césped como de Brendan Rodgers parece que el Liverpool comienza a enderezarse, con un juego irregular, a tirones, con un sistema un tanto extraño (3-4-2-1) que ni el propio técnico ha empleado hasta hace poco pero que, al menos en cuanto respecto a resultados, está dando frutos positivos.

Es curioso a veces el fútbol. Es obvio que la marcha de Luis Suárez afectó tanto deportiva como anímicamente al equipo, pero los refuerzos parecían aumentar ligeramente el valor de la plantilla además de dotarles del fondo de armario necesario para afrontar con garantías Premier y Liga de Campeones (copas inglesas aparte). Nada de ello ha salido tal como esperaban. Muy lejos del liderato desde el principio, alcanzan el ecuador de la competición a 18 puntos del Chelsea...pero a tan solo cinco del cuarto puesto.

El horizonte no es tan negativo como apuntaba a principios de diciembre. La pugna está más abierta que nunca, con outsiders como Southampton (4º) o West Ham (6º) en la pomada por derecho propio, si bien lo natural sería que perdieran fuelle a medida que siga avanzando la competición (ojalá que no) y que Arsenal Tottenham y los propios reds fueran los que se batieran por una plaza para la que los gunners parecen haber sacado abono los últimos años.

Así pues pese a perder el clásico en Old Trafford dejando mejor imagen que lo que indica el exagerado resultado final, el empate 'in extremis' ante el Arsenal en el siguiente duelo en Anfield les insufló de ánimos. No se escapaba un rival directo mientras ellos rescataban un punto con el que ya casi no contaban. Tras vencer apuradamente al Burnley la pasada jornada han logrado cerrar el año con un triunfo más convincente ante el Swansea, arropados por los suyos ahora que la marea parece amainar. Y todo con un Everton que prometía muchísimo 7 puntos por debajo viviendo una crisis de resultados que no ayuda al L'pool pero en cierto modo alivia.


Aún pueden mejorar bastante en la mitad de la temporada en la que entrarán en juego todos los títulos importantes. El lado rojo de la ciudad comienza a dar señales positivas de vida. Quizá el juego aún no satisfaga a su hinchada como en el curso anterior, pero parece que al menos, ahora sí, el Liverpool se levanta.