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¿Dónde quedó la exigencia, Athletic?

Se lamentaba anoche Borja Barba en Twitter (@BorjaBarba) de la mentalidad anquilosada de 'su' Athletic Club en los tiempos que corren. Siendo mi generador de opinión favorito (junto a @GalderReguera) de la entidad vasca no podía estar en desacuerdo con él. Creo que desde fuera somos muchos los que compartimos su opinión, si bien vemos con cierta envidia no solo su palmarés sino su presencia los últimos años en varias finales (Copa en 2009 y Copa y Europa League en 2012), estando en la antesala de otra. Una maravilla que rarísima vez puede llegar a permitirse un club que no sea grande.

Porque sí, el Athletic Club es un grande. Desde fuera mucha gente les ve únicamente como clásicos (como pueda ser el Real Unión de Irún o el Real Oviedo), pero poseen un palmarés, afición e historial como ya quisieran para sí el 99% de clubes españoles y otro amplísimo porcentaje a nivel mundial. No obstante, al hablar con muchos aficionados athleticzales a uno le da cierta sensación de conformismo, de resignación, un poco de "es lo que hay". No me malinterpreten, ya que tengo presente la tradición del club (que respeto pero no comparto del todo) y las autoimpuestas limitaciones además de desventajas respecto a otros grandes. 

Ok, partamos de la premisa que será altamente complicado ver al Athletic pelear por una liga en el futuro salvo que cambien las cosas en la institución bilbaína. En lo que llevamos de siglo lo han hecho incluso Real Sociedad, Sevilla o Deportivo, si bien ellos no limitan su mercado. Pero que teóricamente no puedan no significan que no deban hacerlo. ¿Dónde se han perdido? En ningún lugar. Repito: el Athletic Club es un grande, y como tal debe haber exigencia. Sí, ellos no gozarán de los recursos de sus competidores, pero ello no les exime de dejarse la piel en cada partido de cada competición. Porque, ¿si no son ellos los que se obligan a sí mismos, quién lo hará?

El respeto, admiración y cariño que poseen allende Bilbao no debe confundirse. El Athletic no se ha ganado eso en base a su tradición (que también), si no a las legendarias figuras que vertebraron durante décadas a la selección española, al orgullo patrio por sus campañas europeas y a la mezcla de envidia (sana) y fascinación por sus notables logros que traducidos en Ligas y Copas los hacían tan venerados como temidos. Entonces sus adversarios no movían las cantidades económicas de la actualidad, pero ellos ya se batieron y vencieron a los Di Stéfano, Kubala, Amancio, Cruyff, Luiz Pereira, Krankl, Maradona, Gento o Kempes de otras épocas. ¿Qué lo evita ahora cuando son 11 hombres contra 11? ¿Por qué no ponen el mismo compromiso sus cómodos futbolistas ni exige una afición conformista?


Anoche otro equipo de gran arraigo romántico en el imaginario futbolero les venció en La Catedral en 16avos de la Europa League. Hasta entonces ningún italiano había ganado en partido oficial en suelo bilbaíno. Ese pedacito de tradición se perdió ayer, al igual que el amor propio de gran parte de una institución, su gente y sus futbolistas lo hicieron hace tiempo.

1 comentario:

Pedro dijo...

Yo creo que "la mentalidad anquilosada" del Athletic es seguir manteniendo esa política absurda de "sólo vascos". Ya, tendrá todo el romanticismo y la historia que quieras, pero si quieres competir de verdad hoy en día no te puedes encerrar en filosofías arcaicas que no te permitan progresar.

Un saludo.