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Decepción en el Merseyside


Varias son las ciudades o regiones que en el curso europeo que toca a su fin se han llevado una decepción grande, de las inesperadas dada la magnitud y la promesa de sus equipos. Mucha gente pensará en Schalke 04 y BVB, en los dos gigantes de Milán, en un curso de luces y sombras en Manchester para United y City. Tampoco deben andar muy felices en Madrid, donde han pasado de festejar Ligas y Champions a torneos (oficiales pero menores) de un par de partidos. Aún así ninguna decepción ha sido tan grande como la que se ha vivido a orillas del Merseyside, donde dos entidades tan prestigiosas, tan históricas, con las vitrinas tan trufadas de títulos y la promesa de un gran curso como Liverpool y Everton han decepcionado sin paliativos.

Tristísima ha sido la despedida del legendario Steven Gerrard, que se marcha de un club al que llegó como el más grande del país con la Champions de 2006 como gran éxito, pero sin haber alzado jamás el título de la Premier pese a haber debutado con los reds en 1998. Actualmente el Manchester United le ha superado en número de títulos de campeón nacional, aunque mantienen la hegemonía histórica en Europa respecto a los clubes ingleses. Empero, su último curso ha acabado sin pelear por ningún título, lejos de las plazas Champions, fuera de las copas, encajando goleadas dolorosas como el 0-3 del Real Madrid en octubre (constatación de que no podían pelear por grandes cotas) o el 6-1 encajado con el que han cerrado la campaña ante el Stoke City. Una paliza en la que marcó Gerrard, que deja huérfano a un club que rara vez ha estado a la altura de su gran emblema en estos diecisiete años, el cual no ha sabido suplir la ausencia del magnífico Luis Suárez mas que con mediocridades como Lovren, Lallana o Balotelli.

Por su parte, cuando el Everton ganó su última liga, allá por 1987, tan solo el Liverpool les superaba en número de títulos. Casi 30 años después tanto Arsenal como Manchester United les han adelantado claramente, e incluso el 'Pool' ganó dos campeonatos más desde entonces. Tras presentarse como un equipo refrescante el año pasado, en que llegaron a pelear por los puestos Champions, en la recién finalizada 2014-15 cabía esperar que dieran el necesario paso adelante para asaltar el top4 camino de recuperar un lugar más acorde a su historia. Cerraban el fichaje de Lukaku, se quedaba la perla Barkley así como Mirallas, Baines y compañía. El bloque parecía hacerse más fuerte en torno a la figura de Roberto Martínez, cuya atractiva propuesta caló hace tiempo entre el hincha Toffee. Pero ya desde el principio el Everton se dejó ir demasiado en la Premier, quedando lejos desde el principio de la zona noble. Tampoco en las copas nacionales dieron el callo, quedando la Europa League como única baza digna. El camino parecía bueno y seguro, pero una mala tarde en Kiev terminó en "masacre" tras un humillante 5-2 para el Dinamo.

Sin Europa para el Everton y con la menor exigencia de la segunda competición continental para el Liverpool, el verano invita a una reflexión profunda a orillas del Merseyside. Todo sea por no decepcionar a propios y extraños como en este curso para el olvido.

2 comentarios:

Álvaro (Memorias de una cinta VHS) dijo...

El Liverpool-Everton me encanta por el tono familiar que tiene. Es un derbi mucho más amigable que otros. Saludos.

Sargón de Akkad dijo...

El gafe del Liverpool roza lo esperpéntico