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Mis diez momentos de esta década

Es curioso como cuando se puso sobre el tapete la idea de este post coral comenzaron a brotar recuerdos sin cesar y cómo, ha medida que iba "seleccionando" qué diez momentos debían ser los seleccionados, comenzaba a recordar de manera exhaustiva la situación en la que se vivieron esos momentos. Especialmente con qué personas fueron vividos y qué emociones despertaron.

Como pueden suponerse,  la mayoría están impregnados de alegría. Seguro que alguno de los lectores más fieles del Café, si es que siguen por ahí, pueden incluso recordar de quien hablo y de que momento pues muchos de ellos quedaron reflejados en este rincón de internet. Muchos otros no, pero creo que llega la hora de dejarnos de adornos e introducciones. Les invito a acompañarme por diez de los momentos claves del fútbol a mis ojos durante la última década. Seguro que con alguno se sienten identificados o representados. Quién sabe si hasta emocionados.

 1.- La tanda de penaltis España vs. Italia en la Eurocopa 2008 

Creo que cualquier aficionado/a al fútbol de nuestro país mayor de los diez/doce años pondría este momento en su top diez de momentos futboleros, independientemente de su credo futbolístico y/o de lo intensidad y frecuencia con que este se manifieste. El sueño de una tarde noche de verano con un grupo de doce amigos en casa de otro porque no estaban sus padres, porque ninguno estábamos aún independizados. Los nervios de los más futboleros en la sala. Aquel día descubrí que prefería vivir los partidos concentrado analizando lo que pasaba. Como paladeando actuaciones como la que había vivido del inolvidable Marcos Senna. El convencimiento de que Iker, entonces nuestro Iker, pararía al menos uno a los italianos. Ver como eso pasaba. Y ver a Cesc enfilar hacia Buffon. Y el gol. El grito de un país. Los abrazos. Mis gafas rotas entre la efusividad. El fin de los sudores.

España ya había llegado.

 2.- Mi retirada del "fútbol activo" 

Sí, tuvieron agallas de mantearme el día de mi retirada.
 En alguna ocasión ya había anunciado muy discretamente que el final de mi carrera estaba cada vez más cercano, pronunciando frases como que "ya había jugado mis diez mejores partidos". Incluso aquí en el Café en algún post perdido que dediqué a un gol con dedicatoria especial. Pero a principio de temporada se lo comuniqué a mis compañeros, a mis amigos. Porque yo siempre fui de esos que son o el peor jugador o el segundo peor jugador de esos equipos en los que ha jugado. Nunca tuve técnica. Ni resistencia física. Y conceptos tácticos los justos. Solo pundonor. Y al pundonor se le acabó sumando una lesión crónica en los dos tendones de Aquiles. Y Aquiles, junto a una cojera incipiente tras cada partido, trajo consigo la llave de la puerta de la retirada. Curiosamente, caprichos del destino, pude retirarme marcando un gol. Lo cual era noticiable siempre que ocurría porque nunca pase de siete u ocho goles en una temporada pese a tratarse de fútbol sala. El partido enfilaba su recta final y entre otro compañero, Jaime y yo, lanzamos un contraataque conmigo abierto a la derecha, Jaime en la sala de máquinas y el compañero, creo que Paco, en la izquierda.

Jaime (que es un tipo que siempre está presente en las cosas importantes de mi vida y al que quiero como a un hermano) me habilitó y pese a amagar con centrar al tercer hombre abrí el pie para buscar el engaño al portero golpeando con el interior al palo corto. Y resultó, que fue gol. Y con perdón.por la chulería, pero fue la ostia de emocionante saber que sería ese y no otro. 




3.- Una victoria por 1-0 en el descuento en un partido de juveniles.. 

 La expresión "abrazo de gol" siempre me resultó una cursilada solo al alcance de los líricos más extremos de este deporte. Evidentemente yo había dado y recibido muchos abrazos de gol a lo largo de mi carrera. Pero el 21 de Diciembre de 2014 me saltaron todos prejuicios respecto a esa expresión. Yo apenas llevaba una temporada y media ejerciendo como psicólogo, y aquel partido tenía un aroma especial, pues nos jugábamos finalizar en posiciones de ascenso antes del parón navideño.

El encuentro se jugó de poder a poder, y se mantuvo sin goles hasta el minuto 89. Hasta que un gran delantero llamado Carlos Forcano recibió un balón a la espalda del central en el pico izquierdo del área, y pese a ser su pierna menos buena, decidió rematar a bote pronto, incrustando el balón en las mallas tras pasar justo entre la escuadra y los guantes del portero. La siguiente carrera al córner, el abrazo, los empujones, los "vamos!" de un grupo de jugadores juveniles bañados en sueños de fútbol. El primer abrazo de gol con ese escudo.

 4.- El "Three Sided Football" en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas (Madrid) 

 Una de las cosas que trajo Cafe Fútbol a mi vida fue conocer a un puñado de gente increible en el mejor de los sentidos, tanto por sus vastos conocimientos de balompie como por su gran calidad humana. Otra, abrir puertas que de otra manera creo no hubiera podido traspasar de no ser por mi "fichaje". Tradiciones como "Las tagliatelladas", o presentaciones de libros con sus consiguientes corrillos futboleros, entrevistas a profesionales con un pedacito de la historia del fútbol en sus bolsillos, incluso actos publicitarios con mínimas dosis de famoseo y photocall que con un balón de telón de fondo nos garantizan buenos momentos futboleros pese a ir en vaqueros. Y este día, se juntaron un poco de todas ellas, de ahi su elección.

 No recuerdo bien como recibí la invitación. Supongo que partió del imprescindible Galder Reguera de la Fundación Athletic Club, un tipo de esos que menciono que Café Fútbol puso en mi vida. La cuestión fue que sin comerlo ni beberlo me encontré jugando un partido de fútbol "Three sided", una maravillosa locura en la que coincidi tanto con profesionales de la comunicación más o menos populares como con una serie de personas, en su mayoría también procedentes del mundo de los blogs de fútbol. Toda una experiencia que, para colmo, trajo consigo una de las entradas más visitadas de la historia de Café Fútbol, en gran parte sin duda gracias a ser enlazada por el imprescindible Sid Lowe desde un artículo publicado en la web de Sports Illustrated.

 5.- El gol de Hugo que valió un ascenso.

Uno de los grandes hitos de la historia reciente del club en el que ejerzo como psicólogo deportivo tuvo lugar hace un par de primaveras. Eran los inicios del mes de Junio de 2015 y el segundo equipo del club, el Aficionado B, tenía su particular cita con la historia del club al jugarse en la última jornada el ascenso a Preferente por primera vez en su historia. Y no, no es una de esas historias en las que uno es parte, porque mi participación en aquel equipo fue poco más que de refilón, con algún tipo de asesoramiento muy puntual y poco más. Mi participación fue inversamente proporcional a la alegría, al cansancio con el que llegué a presenciar el partido (la noche anterior había estado en la boda de un buen amigo en Extremadura, y apenas había dormido una hora y media) ... y a la intensidad del grito con el que celebré el gol de Hugo en el minuto 93. Una de las mejores generaciones que ha parido nuestro club comenzaba a hacerse un nombre. Y el resto de la historia se sigue escribiendo a día de hoy.

 6.- La Final de Copa del Rey RM vs FCB del año 2011 

 Precisamente estos días se cumplen seis años de la celebración de esta final. Primer enfrentamiento directo por un título entre el Madrid de Mourinho y el Barcelona de Guardiola. Habrá quien diga que mi siguiente oración es una machada de las grandes, pero para mi son dos de los mejores equipos que han visto estos ojos. Sin dolerme prendas en señalar que en este caso, evidentemente al menos para mí, son incomparables entre ambos tanto a nivel histórico como futbolístico tanto por títulos como por el nivel de ejecución del juego alcanzado por unos y por otros, cayendo la balanza del lado de los de Guardiola.


 Pero aquella final resultó en algo mucho mayor que un choque de estilos, de escuelas, de jugadores. Aquella final resultó en un espectáculo futbolístico al alcance de muy pocos encuentros deportivos. Personalmente situo este partido a la altura de la mejor Super Bowl que se pueda disputar, o del Ali vs. Foreman del "Rumble in the Jungle", o del Nadal vs. Federer sobre la hierba de Wimbledon. Dos equipos que salieron convencidos no solo de su argumentario sino de su credo, en un estado de forma difícilmente mejorable tanto a nivel individual como colectivo, y dos entrenadores, para mi, en el apogeo de su carrera. Una joya que me encanta revisar cada x tiempo, lo confieso.

 7.- La tanda de penaltis (junto a Ramón Flores) en el Bernabéu. Real Madrid vs. Bayern Munich del año 2012. 

 Hay ocasiones en que el fútbol parece mirarte a los ojos. Recuerdo que el día anterior había publlicado una entrada titulada "El miedo" respecto a la emoción que había brotado en mí al ver unas imágenes de televisión en que dos hinchadas se enfrentaban violentamente. Ese miércoles amanecía con la vuelta del enfrentamiento Bayern Munich - Real Madrid de semifinales de Copa de Europa que yo planeaba ver tranquilo en casa cuando un mensaje sacudió mi teléfono. De golpe y porrazo me vi hablando en inglés por teléfono respecto a las estadísticas de nuestro blog. Y lo siguiente fue recibir una invitación de una marca de cervezas para "cenar" (a las siete de la tarde, pero cenar) en una mítica cerveceria de Madrid junto a Ramón Flores de Diarios de Fútbol y posteriormente asistir a ese partido en el Bernabéu.

Recuerdo la amena charla con el resto de invitados (en inglés, tan solo Ramón y yo eramos hispanoparlantes) y el estupor en nuestras caras al ver la ubicación -y el precio para qué negarlo- de las entradas. Entradas que mi sentido común me hubiera impedido comprar. Recuerdo el arreón inicial de un Madrid que con dos goles parecía estár más cerca de esa ansiada décima que nunca. Recuerdo un estadio enfervorecido con su equipo. Recuerdo ver a Cristiano Ronaldo galopando a escasos metros de mi, y pensar que viniendo de asaltar el Camp Nou el sábado anterior, empezabamos a estar ante un jugador clave para comprender la historia del Madrid.



Recuerdo especialmente la tanda de penaltis, la incredulidad al ver a Neuer parar sendos penaltis a Cristiano y Kaká. La ilusión con la parada de Casillas y el acierto de Alonso. O observar a mi alrededor tanta gente no queriendo mirar cuando Ramos se acercaba al punto de lanzamiento.

 Y de vuelta a casa, casi suplicando al autobús de una peña que me acercara a mi ciudad de residencia pese a no ser socio -porque ya no había autobuses de línea- volver con una sonrisa inmensa pese a la derrota. Por sentir que había presenciado un trozo de la historia de este deporte en primera línea.

 8.- El "no gol" de Sergio Ramos al Atlético (Final de UCL 2014) 

 El alcanzar el estatus de padre en la vida trae consigo un buen puñado de cambios a todos los niveles. Y uno de los más curiosos que he vivido en primera persona es el de aprender a celebrar los goles en silencio. Donde antes uno gritaba ese grito tan seco como breve y sentido, un día (precisamente en un partido descrito más arriba) comprobé como era capaz de celebrar los goles sin elevar la voz, por motivos obvios. Pero este momento no va de eso. Este momento va de cómo uno a veces puede perderse uno de los momentos claves desde la perspectiva histórica y que lo sepa incluso antes de que ocurra.

Ocurrió que la mañana de la Final de la Champions League de 2014 entre Real Madrid y Atlético, mi hija Julia amaneció con la boca plagada de llaguitas que le provocaban un malestar importante, especialmente a la hora de comer. Cuando llegó el descanso del partido, ella (que entonces contaba con cuatro añitos) enfilaba la cama para dormir, con su padre meditando sobre cuanto había acaecido sobre el césped del Estadio Da Luz, que si el gol de Godín, que si dónde va ese portero porelamordeDiosquedesastre , que si el error de alinear a Diego Costa no le podría acabar costando carísimo al equipo colchonero.

La pequeña se durmió pronto. Pero la segunda mitad del partido la vi alterna con breves visitas a su cama, donde la pobre se despertaba a cada movimiento que le provocaba que la lengua le rozara con alguna de las heridas. Ocurrió que el partido iba descontando minutos, y que se cumplió el noventa. Y empezó el descuento. Y un córner a favor del Madrid coincidió con la enésima llamada de llanto por el dolor con las heridas. Recuerdo ver al genio Luka Modric encaminarse hacia el córner (no el célebre, sino uno que hubo en la jugada inmediatamente anterior) mientras yo me levantaba del sofá. Y pensar que, fijo, seguro, absolutamente seguro, el Madrid empataría ese partido.



Al volver del cuarto vi el marcador de empate a uno. Y era tal la seguridad que tenía previa al gol que ni me inmuté más allá de la mera sonrisa complice con el futbol.

 Ella no volvió a quejarse ni despertarse en toda la noche.
 El gol de Bale también lo celebré en silencio.

 9.- España es campeón del mundo. 

 No voy al gol de Iniesta. No voy a cómo viví el desarrollo del mundial convencidísimo de nuestra cita con el destino porque eso ya lo escribí en este mismo blog. No voy a otro instante más que cuando el árbitro pitó el final. Los tres toques de silbato. Voy a ese momento en que enmudecí al saber que mi país era campeón del mundo.
Y qué menudo campeón del mundo tan grande un equipo lleno de tantos bajitos que no regateaban, yo que de pequeño siempre tuve complejo de bajito y de no saber regatear.

 En silencio. Llorar de alegría, con las manos sobre el rostro y pensar "Joder. Que somos campeones del mundo. Que es de verdad".

 10.- Lo mejor es lo que queda por venir. 

 Como les dije unas lineas más arriba, la historia sigue escribiéndose. Y hasta aquí puedo leer.

 Gracias por su compañía en estos diez años de Café Fútbol, aunque tenga mi taburete abandonado por falta de tiempo. Y gracias a Domingo, Martín, Chimo y todos los compañeros por "traerme" hasta aquí a conocerles, sobre todo a ellos.

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