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¿Os gusta el fútbol?


Cada día me cuesta más encontrar a gente capaz de responder del modo que espero a la pregunta que da nombre a este artículo, ya que todos dicen que sí, escondiendo muchos una realidad que no sé porqué les averguenza si luego se pasan todo el día bramando. Y no porque pretendan decir que no, sino porque utilizan el deporte como arma arrojadiza, como lugar común sobre el que volcar y exponer sus frustraciones. Les encanta un gol de su equipo, sobre todo si es de su estrella, pero no dudarán en exponer sus fobias ante todo aquello que haga el rival, aunque lo repliquen los que visten sus colores. Se llama cinismo, y vale para una celebración, un gesto, un error arbitral o cualquier porquería que se les pase por su enferma cabeza.

¿Por qué ven los partidos? Más importante aún, ¿por qué jugaban de pequeños? No creo que fuera para pelearse con los compañeros de clase o los amigos del barrio. Pues ahora parece todo lo contrario: miran pero no ven, solo esperan al gol de su equipo para berrear como locos, ponerle un whatsapp a algún conocido de su clásico adversario o gritarle alguna soez al vecino. ¿Y si juega el rival? Lo mismo, aunque esperando que sea su contrario de turno no ya el que le gane, sino el que le cree problemas para luego manchar con polémica, el que le lesione a algún jugador, el que provoque la sanción de su estrella. ¡Qué más dará la modificación táctica con la que ahogaron la salida del rival si xxxxxxxxxxx miró mal a la grada! ¡A quién le importa el equilibrio que aportan los centrocampistas del equipo xxxxxxxx si el jugador xxxxxx fingió un penalti que concedió el árbitro! ¡Quién se fija en la circulación de balón y las asociaciones por la banda derecha del productivo dúo que conforman xxxxxxx y xxxxxxx cuando lo importante es que xxxxxxxxx estaba enfadado en el banquillo! 

Cada día me quedan menos amigos y conocidos, ya sea en la vida real o en internet, con los que hablar sobre fútbol (el juego), por no estar dispuesto a meterme en la mierda en la que se empeñan en convertir a este maravilloso deporte. E incluyo a gente tan cercana como amigos de toda la vida o incluso familiares. Por supuesto no cuento con un periodismo que cada día hace menos periodismo y con menos respeto, salvo las honrosas excepciones que todos conocemos. Para ellos las conspiraciones y las peleas, que no cuenten conmigo.

*xxxxxxxx = Como algún estúpido sacaría punta si pusiera cualquier nombre al azar, lo dejo así.

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