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Gracias, Ernesto


Alabado sea Ernesto Valverde. Es tan sencillo a la par que poco habitual lo que hizo anoche en las declaraciones posteriores al Valencia-Barcelona que fastidia que esta no sea una tónica más frecuente entre los protagonistas del juego. Valores, educación y normalidad quedaron reflejados en las palabras de alguien que siempre se ha mostrado tanto cauto como respetuoso. 

Que los clubes grandes son generalmente más favorecidos no da lugar a debate. Repasemos la historia del fútbol, donde caben conspiraciones (excepcionalmente alguna cierta, sí) y lamentos de los no tan grandes que son los verdaderos desfavorecidos, ya sea por la presión popular, por el qué dirán, porque les aprieten a los trencillas desde arriba o por algo tan sencillo como que si un equipo ataca más lo más normal es que se equivoquen en mayor cantidad de ocasiones a su favor. Que de todo hay, por supuesto, pero suele ser así mal que nos pese a la mayoría.

Lo que no es tan común es que todo un técnico de uno de los clubes más importantes del mundo acabe de un plumazo con las estériles polémicas que abarrotan los programas de cotilleos alrededor del fútbol, en los que rara vez se habla de deporte, lanzando además un guiño conciliador que viene a decir: "sí, hoy nos han perjudicado, pero ante el Málaga nos vimos beneficiados de una acción igualmente determinante. Es parte del juego". 

Ante personas/profesionales de este calado solo cabe decir lo siguiente: gracias por dignificar el fútbol desde dentro.

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