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Sampdoria, entre el poder y el querer ser

Torreira festeja su tanto ante la Juventus

La temporada 2017/18 de la Sampdoria está siendo hasta el momento notable. Si el curso pasado finalizaron en un intrascendente 11º puesto y hace dos años finalizaron 15º apenas dos puntos por encima del descenso, actualmente la hinchada de los Blucerchiati vuelve a mostrarse optimista. Tienen motivos para ello: sextos con un buen colchón respecto a su más inmediato perseguidor, el irregular Milan, a cinco puntos de Champions con un duelo pendiente y siendo el 5º equipo más goleador del campeonato.

Hablemos de sus piezas más atractivas: Torreira ha crecido mucho desde que arribase en el verano de 2016, mostrando por él su interés clubes como el Inter. Lo que en principio parecía una tragedia al marcharse el zaguero Skriniar así  como la dupla atacante Muriel-Schick ha sido debidamente restablecido en la retaguardia con Ferrari (Sassuolo) más Strinic (Nápoles) y el colombiano Duván Zapata (cedido por el Nápoles) para la ofensiva, haciendo pareja con un Quagliarella que sigue dando guerra. También las incorporaciones de Gastón Ramírez (Middlesbrough), Verre (cedido del Pescara) o Caprari (Inter), junto a las buenas prestaciones de Praet, Barreto o Linetty conforman un bloque sólido, animoso, más que divertido.

Si fuese hincha de la Samp estaría más que contento... pero también un tanto preocupado. Tras haber seguido su trayectoria en la campaña actual han tenido un par de desconexiones preocupantes que me hacen plantearme lo siguiente: ¿se conforman los jugadores con pelear por clasificar a la Europa League cuando nada les impide luchar por un puesto en Champions? Y una que me inquieta aún más: ¿los mismos jugadores se permitirían desconectar si vistieran la camiseta de una entidad más exigente? 

No estoy diciendo que los Blucerchiati tengan calidad para pelear por el Scudetto (sería maravilloso), pero sí me da la sensación de estar divirtiéndose sin pensar más ambiciosamente. Concentrados son capaces de lo mejor, como vencer con relativa facilidad a Milan y Juventus en el Luigi Ferraris. De hecho en casa cuentan todos sus partidos por victorias, habiendo goleado al Crotone o vencido a un buen Atalanta. Como todo equipo, a domicilio bajan un poco, pero vencieron a la Fiorentina, se llevaron el derby ante el Genoa y plantaron cara al Inter en San Siro, donde cayeron 3-2.

Zapata-Quagliarella, dinamita en la delantera
Aquel día en la capital lombarda perdieron su segundo encuentro del curso. El primero fue un inesperado 4-0 ante el Udinese, si bien cabe resaltar que encajaron tres de los goles desde los 11 metros, amén de haber jugado con 10 hombres más de medio partido por la expulsión de Barreto. Sin embargo lo preocupante de verdad llegó el pasado sábado: Bologna 3 Sampdoria 0, en un canto a la relajación. Un buen conjunto Rossoblu pasó por encima de una Samp irreconocible, desconectada, baja de tensión, que no fue ni la sombra de aquel plantel que unos días antes le pasase el rodillo a toda una Juventus.

He ahí donde radica el quid de la cuestión "¿cómo evolucionará la Sampdoria a lo largo de la temporada?". Al nivel actual sin duda pugnarán entre el 5º y el 7º lugar de la tabla, rondando Europa, con el aliciente de una Coppa en la que el camino se presenta tortuoso (Fiorentina en 8º, seguramente Lazio en 4º, más que probablemente Inter o Milan en semis). Si bajan el pistón apenas tendrán que esforzarse para mantener la categoría, aunque si piensan a lo grande, ¿por qué no jugar siempre como aquella noche en San Siro o la reciente tarde ante los campeones?

Si la Samp quiere, quizá pueda ser. Empero, no podrá alcanzar cotas más altas si no quiere intentarlo. Caer como en el Renato Dall'Ara no debe ser una opción. El camino que conduce al éxito, aunando trabajo al innegable talento que poseen, ya lo conocen.

1 comentario:

Ponchados dijo...

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