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Ajax vs Cruyff

Tendemos a mirar al césped para explicar un partido, una inercia, los goles, los títulos. Cuando las cosas van mal, o transcurren extraordinariamente bien, torcemos el cuello hacia el banquillo. Solo si una situación es pésima durante más tiempo del recomendable, cosa que depende de la idiosincrasia de cada club, se alza la vista al palco, aflorando los pañuelos, los pitidos, las protestas por doquier. Realmente, cada estrato que compone una entidad forma el todo que define porqué un plantel juega de un modo determinado, va mejor o peor en función de sus aspiraciones, o tiene unos objetivos u otros.

Por eso esta historia trata del genio de Johan Cruyff, pero también de las tres veces que, directa o indirectamente, la directiva de su amado Ajax fastidió la relación con su emblemática estrella. Las tres ocasiones, además, dejaron un vacío en la entidad de Ámsterdam, llevándose El Flaco consigo la gloria a otro lado. Lo que viene a continuación es una reflexión en base a la recomendable autobiografía del genial 14, en la que relata los hechos acaecidos:

1973: tras obtener su tercera Copa de Europa consecutiva los dos clubes españoles más potentes se lanzaron por Cruyff. El Real Madrid, que manejaba informes de Miguel Muñoz desde 1967 aconsejando su fichaje, acordó con el Ajax 30 millones de € por el traspaso. Jaap van Praag, presidente de la entidad neerlandesa, vio la oportunidad de negocio cuando el Barcelona entró en escena, iniciándose una puja por el crack. Al faltar a su palabra con los madridistas, Santiago Bernabéu se negó en redondo a pagar más por un jugador por el que ya había alcanzado un acuerdo. Ello dejó vía libre a un Barça que pasó por dificultades para hacerse con el 14 pese a que éste llegó a amenazar al Ajax con retirarse del fútbol si no se concretaba su fichaje por un equipo por el que ya guardaba desde tiempo antes simpatías personales y políticas. Además estaba el hecho de haber coincidido con Rexach en Mallorca varias veces durante sus vacaciones, así como haber visitado a su apreciado Rinus Michels en la Ciudad Condal tras su llegada al club culé.

Sin embargo Cruyff había renovado por el Ajax poco tiempo antes por 7 temporadas más. Había decidido criar a sus hijos en Holanda, asegurando su futuro económico y el de su familia. Tiempo antes, con la llegada del técnico rumano Stefan Kovács, las rencillas comenzaron a surgir en el plantel debido al estilo en la dirección del entrenador. Siguieron ganando, sí, pero en el vestuario comenzaron a surgir los descontentos ante una figura tan diferente a la de Rinus Michels. Pese a la marcha de Kovács en verano de 1973, el daño ya estaba hecho. Al llegar George Knobel al banco ajaccied se sugirió una votación para elegir capitán. Esto extrañó a Cruyff, que daba por sentado que tenía que ser él, pero su compañero Piet Kiezer también reclamaba una capitanía que finalmente le fue otorgada. Esto dolió tanto a Cruyff que inmediatamente pidió a su agente Cor Coster (que también era su suegro) que le buscase un nuevo equipo. Según relata el ex jugador en sus memorias quizá el hecho de tener que suplantar en cierto modo la autoridad del entrenador ante el laissez-faire de Kovács le generó antipatías entre sus compañeros, lo que derivó en esta herida que le hizo querer salir del club de sus amores.

Agustí Montal, presidente del Barcelona que fichó a Cruyff
1981: A inicios de la década de los 80 la carrera del extraordinario atacante parecía tocar a su fin. Tras un paso dorado por Estados Unidos, tan de moda en la época (com Pelé, Beckenbauer, Chinaglia, Best...) así como unos meses en la UD Levante en la Segunda División española, Cruyff tuvo la ocasión de regresar a su Ajax. Las suspicacias le hicieron dar lo mejor de sí mismo para demostrar a sus nuevos compañeros, como Marco van Basten o Frank Rijkaard, que seguía siendo un gran jugador. En dos temporadas ganó en dos ocasiones la Eredivisie, además de una KNVB Beker (la copa nacional) en su segundo año, con un papel protagónico en los éxitos de los de Ámsterdam.

La gratificante experiencia de Cruyff en Estados Unidos, en la que además de jugar al fútbol aprendió acerca de una gestión más moderna de las entidades deportivas, le hizo ver la oportunidad de negocio en su retorno a Holanda. Legalmente el Ajax no podía pagar más un sueldo límite al jugador, que además tenía que abonar el 70% del mismo en impuestos. Por tanto ideó un sistema de acuerdo con su club por el que obtendría la mitad de las ganancias por los tickets vendidos, destinados a un fondo para su jubilación. Su lógica era la siguiente: desde su retorno juegan mejor, vuelven a ganar, dan un espectáculo que atrae a mucha más gente al estadio. 

Pero en 1983, viendo que Cruyff se embolsaba cantidades enormes que no esperaban en la directiva, éstos entraron en conflicto con Johan. El futbolista les razonó que todos ganaban, también el club gracias en parte a él. Sin embargo el descontento con su propia entidad hizo aparecer al Feyenoord en escena, asegurándole esos ingresos si firmaba por su club. De este modo, Cruyff firmó por el eterno rival, donde coincidiría con un joven Ruud Gullit, ayudándoles a ganar la Eredivisie por primera vez en 10 años. Todo ello pese a que en el tramo inicial del curso el Ajax masacró 8-2 al Feyenoord (ver vídeo). Eso sí, según palabras de Cruyff no firmó por los de Rotterdam por venganza, sino por la seriedad de su oferta.



1988: para completar su hattrick de desaires con el tipo más glorioso que jamás lideró su club, el Ajax volvió a obligar a Cruyff a marcharse por su propia dignidad. Tras su breve aunque exitoso retorno futbolístico a Holanda, el maravilloso atacante se retira con otras tres Eredivisie en otros tantos años jugando para las dos entidades más poderosas del país. El Flaco, que siempre tuvo una visión especial de lo que sucedía sobre el terreno de juego, decidió que era momento de traspasar la línea para vivir el fútbol desde el plano de la dirección técnica. Así, tras varias estancias cortas en clubes más modestos, en 1985 regresa al Ajax para liderar desde el banco un nuevo proyecto, plasmando ahora sí sus ideas a través de once jugadores. 

Los comienzos no fueron fáciles. Aunque se hacía con el cargo en el vigente campeón nacional, el PSV tenía un potente plantel que dominaría el fútbol holandés durante el siguiente lustro, ganando 4 ligas consecutivas además de una Copa de Europa con jugadores como Ronald Koeman, van Breukelen, Soren Lerby o Eric Gerets. Empero, el Ajax se hizo con la KNVB Beker tanto en 1986 como en 1987, curso en el que también lograron una inesperada e ilusionante Recopa de Europa al derrotar en Atenas al Lokomotiv Leipzig en un conjunto en el que sobresalían deportistas de la talla de Marco van Basten, Frank Rijkaard, Aaron Winter, Arnold Mühren o Rob Witchsge, con un tal Dennis Bergkamp como suplente del mítico 10.

Pero una vez más los problemas aparecieron. Van Basten fue vendido al Milan de Berlusconi a precio de ganga por culpa del propio Ajax, que no quiso pedir una cantidad (?) mayor por su traspaso. Por su parte Ruud Gullit también llegó al club lombardo por una cantidad muy superior. Esto desquició a Cruyff, que perdió a su mejor valor, además de líder sobre el césped, por una cantidad irrisoria que les dejaba mal situados en el mercado para encontrar un recambio de garantías. Sobra decir obviamente que pese a la existencia de muy buenos delanteros por aquel entonces no había ninguno de la calidad en todo el mundo del espigado holandés. Quizá Romario, si bien llegaría al PSV Eindhoven meses después del último desaire del Ajax hacia Cruyff.

Reunión de genios
Aún así no se rindió. Ese mismo verano llevó personalmente las gestiones para el fichaje de Rabah Madjer, flamente campeón de Europa con el Oporto. Todo estaba hecho, por lo que en la recta final se lo comunicó a tres personas del club, dos de ellas directivos. Debía anunciarse justo tras la Supercopa de Europa entre lusos y holandeses (recordemos, campeones de la Recopa ese mismo año), pero un directivo se fue de la lengua horas antes, lo que desbarató el traspaso. Meses antes también intentó el fichaje del británico Cyrille Regis, que el club fue posponiendo hasta que éste se proclamó campeón de la FA Cup con el Coventry City, lo que aumentó bastante su caché.

Las constantes injerencias en el plano deportivo enloquecieron a Cruyff. Durante unas vacaciones de esquí, el presidente Tom Harmsen llamó a su técnico para asegurarle iban a dejar de entrometerse en sus funciones, citándole para encontrarse con la directiva días después. Para decepción de nuestro protagonista, debió asistir a una reunión en la que los ataques sobre su persona se sucedieron, con presencia testimonial de un Tom Harmsen que no le defendió como él esperaba. Al día siguiente, el 4 de enero de 1988, presentó su dimisión. 

Tal como sucediera en 1973, quince años más tarde la idea de Johan Cruyff era fijar su residencia en Ámsterdam, creciendo profesionalmente de la mano de su club de toda la vida. En ambas ocasiones las terribles decisiones de la entidad ajaccied dieron con El Flaco en el FC Barcelona, al que resucitó y redimensionó a través de una filosofía que plasmó sobre el terreno de juego con los Stoitchkov, Bakero, Alexanco, Laudrup, Koeman, Guardiola y compañía para lograr 4 Ligas y 1 Copa de Europa. Pocas veces una entidad fue tan lesiva para sí misma como el Ajax, y a su vez hizo tantísimo por otra institución a la que cambió diametralmente su historia moderna y contemporánea.