La losa del Inter
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| Çalhanoğlu y McTominay pugnan por el esférico. |
Cuando llegó el cambio de orden en el Calcio a inicios de esta misma década, todo el mundo coincidía en que el proyecto del Inter era el que estaba llamado a ocupar el lugar desde el que la Juventus había comandado la Serie A con mano de hierro durante los 2010s. La Vecchia Signora conquistó el Scudetto en nueve ocasiones consecutivas, desde 2012 hasta 2020, con alguna que otra temporada del Napoli como única oposición seria. Pero a pesar de que desde el último título liguero bianconero los de la capital lombarda han sido el mejor club de Italia, en ningún momento han llegado a plasmarlo con la misma contundencia que sus grandes adversarios.
Campeones en 2021 y 2024, se les escapó miserablemente la gloria nacional en 2022 y 2025. Su 22/23 fue muy irregular, lo que unido a un Napoli lanzado volvió la alegría a los partenopeos tras más de tres décadas de espera. Eso sí, ese año el Inter alcanzó una final de Champions en la que mereció imponerse al City, pero el poste y los errores de Lukaku lo evitaron. Nuevamente la pasada primavera jugaron de nuevo la máxima final continental, de infausto recuerdo para los nerazzurri.
Este curso 25/26 sigue la línea de las recientes campañas interistas. Líderes de la Serie A, demostrando ser mejores que sus competidores, pero no lo suficiente como para alejarse de ellos, ni tampoco para vencerles en los duelos directos. Es especialmente en esto en lo que los de Chivu tienen un debe enorme, pues todavía no han ganado a nadie en lo que va de curso. Haciendo un breve repaso: derrota 0-1 en el derbi ante el Milan (donde sin duda merecieron más, pero el resultado es el que es); derrota 3-1 en la visita al Napoli (la zaga estuvo nefasta aquel día); derrota 0-1 ante el Liverpool en Champions; derrota 4-3 en Turín ante la Juventus (en un choque que ganaba y controlaba en los minutos finales); eliminación en los penaltis ante el Bologna en la Supercopa italiana; derrota 2-1 ante el Atlético de Madrid en la Champions. En la mayoría de esos choques ameritaron un mejor resultado, pero por unas u otras razones acabaron hincando la rodilla.
Así pues, prácticamente han perdido todos los partidos importantes del curso. Anoche tuvieron la oportunidad de revertir la tendencia, algo que estuvieron cerca de poder concretar. Tras una buena racha reciente, más pinchazos de Napoli y Milan, el Inter recibía a los de Antonio Conte con la posibilidad de abrir brecha en la cima de la clasificación. De haberse impuesto, los de Chivu se habrían colocado +7 sobre el vigente campeón, y +5 sobre su clásico rival ciudadano. El Inter se adelantó dos veces, primero por medio de Dimarco, posteriormente al transformar Çalhanoğlu un penalti. Sin embargo su bestia negra viste de celeste, así que McTominay, que siempre le marca al Inter, hizo lo suyo por partida doble para sellar el definitivo 2-2. Un resultado frustrante que bien podía haber significado el despegue nerazzurro, y que no obstante acabó siendo otra advertencia para los de Chivu: o empiezan a dominar seriamente a sus oponentes más importantes, o de seguir con esta inconsistencia tendrán muy difícil alzar algún trofeo en los próximos meses.

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