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El último golazo

El escenario no es el más feliz: dos equipos que luchan por evitar descenso, infracciones volando de un lado hacia otro y la dura realidad de que una derrota significa la pérdida de categoría. Aún con el marcador abierto, el capitán del conjunto visitante recibe la pelota fuera del área, teniendo sus planes perfectamente definidos. Se acomoda rápidamente y saca un precioso remate, que viaja casi deslizándose y sin escalas hasta el ángulo superior izquierdo. Sus ciento noventa centímetros de altura no pueden ocultar la alegría. Se arrodilla sobre el césped y levanta los brazos mirando al cielo, casi entre lágrimas, mientras sus compañeros lo envuelven en un abrazo teñido de rojo.

No es un gol más y él lo sabe. Todos lo saben. Es el último de su carrera profesional y no vale un campeonato. Vale mucho más: una victoria, los merecidos tres puntos y la alegría de escapar milagrosamente a un descenso que parecía casi seguro.



Quizás muchos le hayan perdido el rastro, pero el autor del golazo y el hombre que dijo adiós al fútbol es nada menos que Giovanni Silva de Oliveira, aquel que vistiera durante tres temporadas la camiseta del Barcelona.

Bien al norte de Brasil, cerca de las fronteras con Guyana y Surinam, se ubica el estado de Pará, donde Giovanni comenzó a darse a conocer hace casi dos décadas. Después de jugar en categorías infantiles para el Taça Luz, se trasladó a Belem para vestir la camiseta del Tuna Luso. No pasó demasiado tiempo hasta que sus goles llamaron la atención del Remo, uno de los dos clubes más emblemáticos de una zona no demasiado exitosa a nivel futbolístico. Así comenzó su carrera, que entraría en una notable curva ascendente apenas un tiempo después.

Habiéndose consagrado campeón estadual, Giovanni cometió el sacrilegio de dejar Remo para sumarse a las filas del eterno rival: Paysandu. Sin embargo, ni siquiera llegó a vestirse de celeste antes de ser traspasado al Sãocarlense, un pobre equipo paulista casi extinguido que permanece bajo licencia desde hace ya cuatro años. Claro que no duraría mucho en esta institución, porque ese mismo año se mudó Santos, donde rápidamente se convirtió en ídolo. Sus buenos desempeños también le valieron un lugar en la selección, con la que debutó en mayo del 95 ante Israel.

Para entender el cariño que la gente le tiene en Vila Belmiro es necesario remontarse al Brasileirão de 1995. Después de obtener el mejor puntaje durante la fase regular, al Peixe le tocó enfrentarse a Fluminense en instancia de semifinales. El partido de ida, en tierra carioca, vio a Giovanni convertir un gol que no sirvió de mucho, porque el tricolor venció por 4-1 y la serie parecía sentenciada. Pese a los pronósticos desfavorables, la vuelta terminó en un increíble 5-2 para el local, que terminó clasificando al Alvinegro para la gran final y consagrando a su delantero estrella con dos tantos. Volvió a convertir en la ida del encuentro decisivo, pero el Botafogo de Túlio fue superior y se llevó el trofeo por un escaso margen.

Ese torneo sería casi lo último de su repertorio en Santos, porque tras ser goleador del Paulista en 1996 fue transferido al Barcelona, con el que ganó la liga española en los años 98 y 99. Justamente tras su primera coronación europea le llegó el premio internacional más grande de su carrera: Mario Zagallo lo incluyó entre los 23 elegidos que intentaron defender el tetracampeonato del mundo en Francia. Para ese entonces, su palmarés ya incluía el título de la Copa América, conseguido en 1997.

La carrera de Giovanni iba en franco ascenso y su nombre iba siendo cada vez más reconocido internacionalmente, hasta que de un día para otro dejó de vestir la camiseta blaugrana y pasó al exótico mundo del fútbol griego. Desde lejos podría considerarse una decisión al menos extraña, pero su calidad lo llevó a ser considerado como uno de los mejores exponentes de la historia de la liga helénica. Con el Olympiakos ganó cinco campeonatos en seis temporadas, fue goleador de la liga en una de ellas y siempre se mantuvo como el mejor jugador del equipo.

Pasada la barrera de los treinta, su carrera comenzó a apagarse. Volvió a Santos, donde mostró algún destello de su inagotable talento pese a que ya no era el mismo. Los años habían pasado, y tras la asunción de Wanderley Luxemburgo debió cambiar de aires nuevamente. Tentado por los millones del fútbol árabe pasó por Al Hilal con el objeto de terminar su carrera en medio oriente, pero a los pocos meses tuvo un regreso a Grecia con el Ethnikos. Apenas duró una temporada en Atenas antes de volver a Brasil para sumarse al Sport.

Ya en el 2008, Giovanni estaba convencido de que su aventura en Recife había sido la última de su extensa trayectoria. Decidido a colgar las botas, abandonó el club pernambucano y se alejó del fútbol. Pero en octubre del año pasado recibió el llamado de un viejo amigo, compañero en el Barça y en la Verdeamarelha: Rivaldo. Quien alguna vez fuera considerado el mejor jugador del mundo acababa de ser elegido presidente del Mogi Mirim, recientemente ascendido a la Primera División del Paulista.

Convencido por su colega, Giovanni volvió a los campos de juego. El campeonato no arrancó para nada bien, y el Sapão pronto comenzó a ocupar puestos de descenso. Llegada la decimosexta jornada, Mogi Mirim ocupaba un cómodo último lugar en la tabla y viajaba para enfrentar a Oeste, otro de los conjuntos que peleaban por la permanencia. Una derrota habría significado el fin de su aventura en la elite estadual, pero lo más inesperado pasó. Con su flamante entrenador Paulo Campos, comenzaron a aparecer las victorias: 2-1 sobre el mencionado oeste y 3-2 ante Botafogo-SP, que pusieron al club con chances de salvarse. A punto estuvo de lograrlo ante Bragantino, pero empató en dos y debió postergar su decisión hasta la última fecha.

Mogi Mirim visitaba a Noroeste. Debía ganar para mantenerse en la categoría. No tenía otra alternativa. Su rival era el último de la tabla y tampoco quería despedirse del certamen. Comenzó perdiendo, pero con fuerza de voluntad logró dar vuelta el partido. Cuando estaban 3-2, Giovanni clavó el golazo cuya descripción aparece al comienzo del artículo. Era la sentencia del encuentro, el punto final y la culminación del sufrimiento. Todavía quedaría tiempo para otro gol del Sapão, pero sólo fue para decorar el marcador.

Giovanni dijo adiós y Mogi Mirim lo va a extrañar. El fútbol, también.

11 comentarios:

Martín dijo...

Precioso Ariel. Lo de este Giovanni fue muy extraño, parecia un jugador de enorme calidad, pero...segun algunos, le faltaba "sangre" (supongo que en Argentina se diria que era un pecho frio). Siempre me dio la sensacion de que hubiera podido hacer y ser mucho mas de lo que fue.

Yo le perdi la pista cuando dejo de jugar en el Etnikos del Pireo (mi equipo griego, uno de esos historicos en decadencia, donde si no recuerdo mal coincidio con otro jugador de sus mismas caracteristicas, inmensa calidad y poca lucha, Vassili Tsartas).

Saludos

Ariel dijo...

Me parece que tu descripción es bastante acertada. Giovanni era un jugador de enormes condiciones técnicas pero demasiadas intermitencias.

Es algo que suele ocurrir mucho en Sudamérica, donde hay demasiado talento pero muchas veces los jugadores son poco constantes a la hora de demostrarlo. Como tu bien dices, "un pecho frío" sería la calificación argentina para ese tipo de futbolistas.

Con respecto a Mogi Mirim, debo suponer que la idea de Rivaldo era meter al equipo en Serie D. Pese a que se salvó del descenso por apenas una victoria (ante igualdad de puntos gana el que tenga más triunfos en el Paulista), estuvo a sólo dos unidades de meterse en este campeonato.

Por ser el primer año y con lo mal que le salieron las cosas, salvarse del descenso fue un premio que nadie esperaba.



Rivaldo está próximo a cumplir 37, la misma edad que tiene Giovanni... ¿No se los podría convencer para jugar el Paulistao del año que viene?

Estoja dijo...

Gran artículo Ariel. Sabía que Giovanni estaba en Brasil pero no sabía donde jugaba.

Gran final de carrera para Giovanni, gol decisivo para salvar el descenso.

Coincido contigo con lo que dices: "de un día para otro dejó de vestir la camiseta blaugrana".

cityground dijo...

Vaya historia de Giovanni, lo último que sabía es que estaba en la 2ª griega.

¿Como sera la nueva Serie D?, ¿estilo a la C con muchos grupos? ¿o solo una división?, de los campeonatos nacionales sudamericanos el que mas me interesa es el brasileño.

Ariel dijo...

@ Cityground:

Para dentro de unos pocos días tengo pensado hacer una previa de todas las series del Brasileirao, comentando sus participantes, novedades y tratando de explicar sus formatos.

Te cuento brevemente para no hacerte esperar:
* La Serie C ahora tendrá sólo 20 equipos, divididos en cuatro grupos de cinco.

* La Serie D tendrá 40. En principio se había hablado de ocho grupos de cinco, en los cuales los dos mejores clasificaban a la próxima ronda. Pero hace unos pocos días la CBF lanzó la ridícula idea de armar diez grupos de cuatro, lo cual sería un verdadero descontrol para determinar cuáles son los 16 mejores.

Espero que den marcha atrás con esta última reglamentación, porque le quitarían atractivo a un torneo que recién comienza y no pinta mal.

La razón para este cambio es acortar el certamen para bajar costos, pero da lo mismo disputar ocho partidos que seis. No es una diferencia tan significativa y el costo para el torneo es grande.

CARLOS MATEOS GIL dijo...

Le había perdido la pista a este jugador y me ha gustado volver a saber de él. En España por desgracia no será recordado tanto por sus dotes como futbolista sí no por aquél feo gesto que le dedicó a los aficionados del Real Madrid.
Un saludo
http://deparadinha.blogspot.com

Jose David Lopez dijo...

Muy buena Ariel. Sabía que estaba jugando allí pero no que ya se iba a retirar. Gran recuerdo de este experto en 'peinetas'. Un saludo desde El Enganche chicos.

Martín dijo...

Vaya, pensaba que al ser presidente del club, significaba que rivaldo se habia retirado...pero no, sigue jugando como el año pasado en el Bunyodkor uzbeko...y cobrando una pasta gansa.

Ariel dijo...

Si, de hecho en la página oficial de Mogi Mirim están las fotos de Rivaldo escuchando el partido desde su casa en Uzbekistán.

A propósito, la mano derecha de Rivaldo en el Sapao es nada menos que Cesar Sampaio.

Estoja dijo...

Martín, creo que Rivaldo renovó hace poco y jugará en el Bunyodkor hasta 2011.

Estoja dijo...

Por cierto Ariel, el sillón de las fotos de Rivaldo es muy (como diría yo?)....uzbeko.