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Finales

Me estoy muriendo.

Este pensamiento surgió de repente, hace unos instantes, en mi mente. Y el que no dejara de ser cierto no evitaba que al tiempo fuera una simple obviedad.

Todos estamos muriendo, desde el momento que nacemos. Esa es la realidad, se quiera afrontar o no. Normalmente, la mayoría de nuestra vida, procuramos olvidarla, esquivarla, esconderla. En cierto sentido es un poco como cuando intentamos disfrutar de una buena cena, no es demasiado conveniente pensar en lo que costara la cuenta.
Y en cierto sentido, lo mucho que disfrutemos de la cena, en este caso, de la vida, será lo que nos haga llegar al momento del pago en mejor o peor disposición.

Lo siento, ahora mismo no soy el más indicado para hablar de estos temas. Tengo la sensación de que había una mosca en la sopa, y que el filete de segundo estaba crudo. Espero que el postre compense la espera, al menos ya no me preocuparé porque engorde…pero si, llevo demasiado tiempo pensando en la cuenta, me temo.

Es difícil disfrutar de la vida mirándola permanentemente con ojos pesimistas. Y sin embargo…

Por una vez, hagamos la pregunta correcta, si queremos recibir la respuesta apropiada. No se trata de que nos espera, sino de lo que hagamos hasta allí. Lo importante no es el final del camino, sino el recorrido.

Hablando con una amiga sobre el tema, le comentaba que no tengo una enfermedad terminal, al menos que consideremos a la vida como lo que es...una enfermedad mortal de necesidad, pero a largo plazo. Ella, más cáustica que yo, me respondió que no lo sabía, que nadie sabe el tiempo de que dispone…

Y es cierto, no lo sabemos. ¿Qué hay mejor que esto? Tenemos garantía de emoción, de intriga…si lo miramos de ese modo, nuestra vida es mejor que cualquier novela policiaca, algo con más riesgo que ir a jugar a un casino.

Quien sabe, tal vez por cosas como estas, nos gusta el fútbol, tan cercano, tan parecido a nuestras vidas.

Lleno de mediocridad, de momentos aburridos, de silencios, de gente de presencia molesta, de mala leche, violencia… contemplar un partido en ocasiones se convierte en lo mas cercano a una tortura medieval, y eso si tenemos la suerte de no escuchar a los comentaristas, con ese agregado se convierte directamente en algo infernal… Más…

Un minuto, un solo minuto, es capaz de dar la vuelta a todo, de convertir algo anodino en el momento más emocionante, de reventar la mediocridad, incluso con un gol ramplón o con un penalti estúpido. Eso da igual.

Ayer Túnez ya estaba celebrando su entrada al mundial, cuando en el 93” Nigeria lograba el tanto de la victoria frente a la presumiblemente débil Mozambique. No, los nigerianos no lograban nada, siguen por debajo, pero…ahora, con 90 minutos mas de esperanza, siguen vivos...y es que el fútbol esta lleno de resurrecciones.



Mas de lo mismo se vivió en Argentina, un enfrentamiento entre selecciones absolutamente desniveladas, donde el resultado lógico debía ser una goleada local, y sin embargo…el final nos deparó asistir a una celebración que podríamos calificar de desmedida, dado que parecía que se había ganado el mundial, y solo se había logrado una victoria en el ultimo minuto en casa, ante el colista de diez equipos…
Pero…¿Quién puede contener la emoción desatada, los nervios exaltados, la desesperación de ver que todos tus sueños se quiebran, inesperadamente, y de repente, alguien, un recuerdo del pasado en cierta medida, te recoge y te alza? ¿Cómo podemos criticar lo que sucedió en ese momento entre el publico? Eso si, lo que exime al publico, no lo hace con los protagonistas.
El barrigazo-piscinazo cósmico de Maradona, no es justificable. No se trata de no poder sentir al equipo (hacer el payaso no significa que lo sientas mas) , se trata de ejercer un cargo con dignidad, de mostrar con tu ejemplo lo que esta bien y mal, y si eres el que esta al mando, no puedes, no debes, celebrar de ese modo algo así, te rebajas de nivel, y rebajas el nivel de un combinado que esta por historia muy por encima de quien lo dirige en estos momentos, desgraciadamente, y mas teniendo en cuenta lo mucho que como jugador aportó a dicha causa.
Si tu eres el responsable, el que permitió que se llegara hasta ese momento sufriendo, no puedes celebrar que el destino te salvara el pescuezo de esa forma. Al menos que pienses que lo que se hizo, es todo lo que se podía hacer, y que bastante fue…lo cual seria aun peor, porque te descalificaría aun mas para el puesto.

Igualmente, la victoria no debe hacer olvidar lo triste de ver a futbolistas desesperados pidiendo clemencia a un rival inferior, ni el que se tuviera que llegar al tiempo añadido para definir el triunfo. Jamás se tendría que haber sufrido esa agonía, y la alegría irracional por el final milagroso no debe tapar nada de eso…como tampoco el que aun queda lo mas duro, ese viaje a Montevideo, ante una Uruguay que también tuvo un mágico final, y que sabe que depende de si misma para retornar al mundial…y siempre teniendo un ojo vuelto hacia lo que este haciendo, muy lejos de allí, Ecuador.

Lo que si diferencia al Fútbol de la vida, es que en el Fútbol el final si que cuenta más que el camino… y si Argentina entra, como debe hacerlo, bajo toda lógica, por categoría, clase, historia y experiencia, todo se borrara…Y la vista se dirigirá hacia el siguiente final, a un océano de distancia…

1 comentario:

cityground dijo...

Vaya finales mas trepidantes, Nigeria salvo los muebles y aun tiene opciones porque los dos juegan fuera, y Mozambique en casa no sera fácil para Túnez.

Vi el partido de Argentina y el final del partido es de los mas épicos que he visto nunca, cuando marco Palermo me alegre y era bastante neutral así que entiendo el estallido de alegría de los argentinos, aunque el piscinazo de Maradona me pareció excesivo, viendo jugar a su equipo la 2ª parte debería estar muy tapado.