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El fin del principio, ¿la muerte del Pupas?

Todos tenemos amigos extraños, con alguna particularidad que los hacen diferente en algún matiz al resto de los que nos rodean. Si, en algunos casos esas “amistades especiales” somos nosotros mismos, pero incluso desde nuestra rareza, somos capaces distinguir ese tipo de rasgos en los demás.

Mi amiga Inés es de Atleti. Eso, que no debería ser realmente nada grave, apenas una ligera mancha que ocultar en un mundo donde solo el triunfo parece rendir frutos, se tornó más preocupante a lo largo de los años. Un equipo que en algún momento llegara a ser la alternativa mas real al mas real de los equipos, no ya en Madrid, sino en la liga española, el que no era el tercer equipo de España (como reclaman sus aficionados mas nostálgicos) sino que fuera el segundo y en tiempos incluso el primero, se estaba cayendo a pedazos, destrozado su esplendor, demolida su grandeza a base de ignorancia, corrupción y desvergüenza.

No era ya solo que hubiera dejado de ganar, que bajara un par de peldaños sus apetencias, que viera como el Madrid le superaba definitivamente, y el Barcelona le pasaba de costado. No, desde la llegada de Gil, el problema no era solo que hubiera descendido la competitividad, que se hubieran instalado las prisas, que los jugadores (y sobre todo los entrenadores) salieran por la puerta de atrás casi sin tiempo de haber entrado por la principal. No, eso siendo negativo, no era lo peor.

Lo peor, lo mas terrible, el verdadero crimen por el que la que la presidencia de Jesús Gil debería reposar en la mas profunda de las mazmorras del olvido, es porque con el se instalo en el club una atmósfera repulsiva. Lo cutre, lo extravagante, lo rancio, lo casposo, lo soez…el Atlético quedo convertido para muchos, demasiado jóvenes para conocer lo que se ocultaba tras esa capaz de inmundicia, en un club freak, estrafalario, una especie de comuna hippie donde todo, y con todo nos referimos a todo lo malo, era posible. El daño que hizo a una institución como el Atlético un ser como Gil es imposible de evaluar, pero lo cierto es que aun sigue coleando su herencia…en todos los sentidos.

No solo eso, un equipo que había luchado de tu a tu con los mejores, perdiendo en muchas ocasiones, si, pero ganando en otras tantas, se convertía, por obra y arte de un estúpido e irracional sentimiento, en un club de perdedores, de gente que parecía relamerse con el recuerdo a las derrotas, seres llenos de complejos que afirmaban sentirse orgulloso de ser “El Pupas”. Y desde las alturas, se vendía ese tipo de actitudes, conscientes de que con ellas se aliviaban las penas cuando los éxitos no llegaran.

Lo milagroso es que a pesar de tener al mando a semejante figura, incluso alguna vez estos consiguieran retornar a la orilla del Manzanares. Ese año del doblete, disfruté de una liga como nunca lo había hecho antes. Y es que, harto del binomio Madrid-Barça, el ver a un equipo que me caía simpático ganar la máxima competición española, fue una alegría plena, y de paso el nacimiento de una esperanza, el de la posibilidad de ver algún día el sueño cumplido de ver a mi Sevilla ganándola también.

A partir de ahí…el desastre. El descenso, impensable, llegó. Y luego, haciendo aun mas daño, el permanecer dos años en el pozo. Desde entonces, la recuperación fue lenta. Ya no se luchaba por la liga, se luchaba por entrar en Europa, ni siquiera por la champions en la mayoría de las ocasiones, sino por la UEFA. El que fuera un grande, casi con mayúsculas, se veía superado por otros equipos, demasiados.

Y mi amiga, como yo con el Sevilla, seguía siendo del Atleti. Porque seguramente, como me dicen a veces ciertos amigos, no nos gusta el fútbol, porque nos da igual que juguemos bien o mal, que estemos en primera o en segunda, porque antes que amar el fútbol ,amamos a nuestro equipo.

Y por fin, ganaron. Hoy quería que ganara el Atleti, porque me cae bien. Pero por encima de todo, quería que ganara por ella. Porque viera que a pesar de todo, eran grandes, que a pesar de lo que le querían hacer creer, no eran un club de perdedores perpetuos, donde solo la desgracia salía victoriosa una y otra vez. Y allí, en Europa, como hace unos años mi Sevilla, por fin vuelven también a saber que el Atleti no ha vuelto, el Atleti ha vuelto. Y ojala que se quede.

6 comentarios:

Sveret dijo...

Con tu permiso, voy a poner el sms que te envié:
"Ha tocado sufrir, pero ha merecido la pena. Ahora sé lo que es ganar un título europeo, como vosotros."

Gracias Martín. El miércoles ganaremos ambos ;-)

Garrincha dijo...

Hubiera preferido un 4-0 ... pero no hubiera sido el Atleti. ¡Que manía tenéis de ganar sufriendo eh!

Muchas felicidades, ojalá el día de mañana podáis disfrutar de una Champions :)

Julio dijo...

A mi la final me ha parecido muy buena y entretenida, lo que demuestra que los equipos tácticamente disciplinados y que no juegan bonito pueden jugar bien, y que tampoco es necesario que haya miles de ocasiones de gol para el juego sea ameno y de calidad.

Si hace meses me dicen que el Atleti (salvo algún desliz, es el Atleti, y por suerte estaban salvados en la liga) juega así de bien, no me lo creo, ya no es tanto por el título. A lo tonto, creo que es al equipo al que más partidos he visto, y la diferencia es abismal. Lo que hace la motivación y el ánimo positivo. Es que el equipo es como el día y la noche, lo que se puede personificar en la defensa sobre todo. Se ve en el juego y se ve en las caras de los jugadores (y no me refiero sólo a hoy o en semis). Hay que reconocer que acertaron cuando destituyeron al entrenador, sobre todo porque lo hicieron en el momento justo.

Muy poco a poco, pero la labor de Quique ha ido dando frutos, y la mayoría de jugadores han subido su rendimiento espectacularmente hasta culminarse hoy. La defensa un poco nerviosa, pero firme (y eso que ellos por alto eran un hueso), han jugado con las líneas muy juntas, los laterales -más Ufjalusi- han subido y para hacer daño casi siempre (y no subir por subir), Assunçao ha estado enorme, Raúl García ha logrado dar más de 4 pases buenos en un partido, Reyes y Simao han ayudado mucho (y por eso en ataque han estado menos efectivos), y Forlán y el Kun han sido un dolor de muelas para la defensa rival. De Gea han estado perfecto (aunque tardó mucho en salir en la jugada en que se llevó el golpe). Jurado... pues es un poco mingafría, pero se ha puesto de extremo y ha encarado a su par casi siempre, mandando unos pocos centros al punto de penalti... cosa que no ha logrado Simao.

El Fulham son un equipo muy limitado pero efectivo, con un juego muy directo sin pasar con el centro del campo, pero cuando han podido acercarse al area contraria han intentado jugar. Han sido poco ambiciosos al principio, pero con el 1-1 han salido a dominar hasta que ya no han podido más y han tenido que defender por encima de todo. Arriba es que no tienen gran cosa. Es un equipo que gana muchos partidos 1-0


Enhorabuena a los atléticos. Siempre es bonito ganar un título, pero los europeos tienen un sabor especial. Ver a Platini entregar una copa europea al Atleti no tiene precio. Sólo lo hubiera mejorado si el Marsella hubiera sido el subcampeón (y eso que siempre me resultó simpático el Marsella, los equipos y el futbol francés en general).

¡Y ahora a por el Bayern en la SuperCopa!

cityground dijo...

Enhorabuena al Atlético y como dice Martín que sea el principio de una nueva etapa, un club como ese no puede caer tan bajo, el fútbol español necesita un Atlético que pueda pelear por títulos y no sea tan simpático para los grandes.

El partido clave de la temporada para mi fue el de la remontada contra el Recre, desde entonces el equipo empezó a creer que podía lograr cosas importantes, la labor de Quique impresionante.

Me encanta ver ganar en Europa a equipos que no están acostumbrados como me paso con el Sevilla y ahora con el Atleti o como casi consiguieron Español, Mallorca o Alavés, me hace mucha ilusión cosa que no me pasa cuando ganan Madrid o Barca.

Juampex dijo...

Duro por momentos pero buenísimo aporte Martín, la frase de que "no nos gusta el futbol, sino nuestro equipo" la he sentido como propia en más de una ocasión.

Pero partidos como el de ayer, o la eliminatoria Chelsea-Inter, a mi me reconcilian con todo el fútbol en general.

Me alegro por los atléticos, empezando por Inés y Víctor, del que hablé el otro día.

Manuel Lidueña Góngora dijo...

Con este tipo de victorias recuperamos la grandeza y nos vuielven a poner en el mapa futbolistico mundial. Campeones!! Campeones!!!

Saludos