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Cuando el Balón quiere entrar

Ayer se disputaba en el Stadion der Freundschaft de Cottbus el ultimo encuentro de la tercera jornada de la 2.Bundesliga , la segunda división alemana.

Frente a frente, dos equipos con mejor pasado que presente. Los locales del Energie, que han representado lo mejor del futbol de la zona oriental del país desde la reunificación, se media a un Karlsruher SC que en los noventa era habitual de las competiciones europeas (pocos valencianistas deben haber olvidado el 7-0 que les endoso en la UEFA del 94). Los del este llegaban con dos victorias en dos partidos y con opciones de acceder al liderato.



Y difícilmente se le podían poner mejor las cosas cuando a los 18 segundos del pitido inicial su joven delantero Nils Petersen les adelantaba en el marcador.

Pero mejoraron. A los 15, tras el saque de un corner la pelota le llega a Marc-André Kruska quien desde fuera del área lanza un perfectamente ajustado disparo que vuelve a batir las mallas visitantes.

Hasta aquí, la gloria local. Pero como en un guión de melodrama barato, de esos del sábado tarde, donde la protagonista ve como el mundo se le cae encima, acumulando tragedias como quien colecciona sellos, el partido dio un giro absoluto. Los 15 minutos de felicidad dieron paso a media hora de sufrimiento inesperado, el tiempo que tardó el Karlsruher en lograr no uno, ni dos, sino cinco tantos.

Entre el 25” y el 55” los visitantes cumplieron el sueño de cualquier aficionado que ve como su equipo pierde, remontar el marcador aplastando al contrario. Primero el nigeriano Macauley Chrisantus, de cabeza, reducía distancias. Tres minutos después Mutzel con un disparo raso desde el borde del área igualaba la contienda. A los cinco minutos de lograr las tablas el Karlsruher pasaba a mandar en el choque, con el gol de Anton Fink que culminaba un rápido contraataque.

Pero no acababan ahí las desdichas del Cottbus. Antes de terminar la primera mitad veían como el georgiano Iashvili hacia el dos a cuatro, con otro disparo por bajo desde fuera del área que se tragaba el portero.

Y ya en la segunda el tanto de Timo Staffeldt en el 55” parecía poner el punto y final al match…

Pero el destino estaba juguetón esa noche, y decidió hacer volver a girar la ruleta…y ahora la bolita siempre caería en el rojo.

Cinco minutos, del 67” al 72”, fue lo que necesito el Energie para igualara la contienda.

El encargado de comenzar a limitar los daños fue el chino Shao Jiayi, que acababa de entrar al campo, con un lejanísimo disparo de falta que se come el guardameta visitante.

Tres minutos después, una nueva falta botada por Shao es despejada mal por el arquero, que deja el balón a los pies de Petersen, que conseguía el segundo de su cuenta.

Y dos minutos después el holandés Reimerink terminaba convirtiendo la tragedia en falsa (con toques de esperpento) con un precioso gol (merece la pena como se deshace de tres contrarios con un autopase para después terminar picando con maestría el esférico por encima del portero y otro defensor) que hacia estallar la alegría en el estadio (y en el entrenador local, compruébese a partir del 10:05 del video).

No era cosa de seguir trasteando con el resultado, una derrota hubiera sido demasiado castigo para cualquier de los dos contendientes, y la diosa fortuna se permitió el lujo de ser benevolente…por esta vez.

Dentro de poco, la volveremos a ver aparecer, porque en ocasiones, el fútbol, esta loco…maravillosamente loco.

Posdata: Agradecer el enlace del choque a La Liga en Números.

3 comentarios:

cityground dijo...

Es genial que se den resultados así, seguro que al final del partido muchos aficionados no recordaban bien todos los goles que habían visto, hay alguno muy bueno pero el portero del Karslruher no esta muy fino. Ninguno merecía perder pero un punto es poco premio.

Prefiero un mal partido con goles que uno bueno que acabe 0-0, los goles son la salsa del fútbol y lo que desata la pasión en las gradas, sin eso a los partidos les falta algo.

Carlos Pérez dijo...

Amén, cityground. Al final, los aficionados se lo pasaron bien, ya tienen una anécdota (un 2-5, un 2-0 de por sí no son anécdotas).

Por cierto, Kruska es ex del Dortmund, y Chrisantus tammbién jugaba en algún equipo fuerte, creo.

Un saludo!

Axl Tale dijo...

Excelente post, excelente blog en general. ¿Intercambiamos enlaces?

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