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La tragedia griega de Karnezis

Dícese de la caída de un héroe o mito de aquellos lares, siendo más contundente (y por tanto, trágica) ésta cuanto mayor sea la desgracia. Bueno, quizá nuestro protagonista no es tan importante ni tan famoso como el equipo en el que juega, pero su cagada pifia sí que es de dimensiones considerables.

Contextualicemos: partido de vuelta de los cuartos de final de la copa helena. El AEK de Manolo Jiménez había sorprendido en casa al Panathinaikos derrotándolo por 0-2 gracias a un doblete del mítico Liberopoulos, palabras mayores del fútbol griego, que parecía sentenciar ante el equipo en el que más éxitos ha vivido.

Pero el vigente campeón copero no quería despedirse del torneo tan pronto, conjurándose para remontar en la vuelta, bastante complicado más no imposible. Empero, Panagiotis Lagos pondría aún más distancia entre ambos firmando el 1-0 para los locales cuando apenas se habían disputado 10 minutos de encuentro. ¿Golazo? ¿Inalcanzable para el arquero? Bien podría Karnezis haber hecho algo más, que el pobre ya tendría que aguantar lo suyo al final del envite.

No tardaría demasiado en igualar Djibril Cissé, cabeceando un córner que daba esperanzas a los suyos. Éstas aumentarían al filo del descanso cuando el veterano Gilberto Silva anotó un golazo desde la frontal, dejando las espadas en el aire para el segundo tiempo. Ahí, el zaguero Loukas Vyntra completaba la remontada al remachar un córner que Sebastián Leto pateó como pudo entre una lluvia de objetos de la hinchada rival.

En los instantes finales (teniendo en cuenta que se descontaron 7 minutos) Panathinaikos tuvo varias chances para remachar al contraataque a un rival volcado, pero las desperdició todas. También AEK gozó de alguna que acabó en el limbo. Así hasta que llegamos al séptimo minuto de agregado, con los jugadores verdes pidiendo el final y el español Michel Madera, recién llegado del Birmingham City, colgando un balón al área a la desesperada para intentar obrar el milagro. Aunque mejor, vean el vídeo y juzguen por ustedes mismos:




El pobre Orestis Karnezis vivió en sus carnes el fatalismo de ser portero, comiéndose un gol en el momento más inoportuno para echar por tierra el trabajo de sus compañeros. Es la soledad del guardavallas, aquel que suele cargar con tantas culpas y pocas veces son reconocidos sus mritos.

Para Karnezis, tras varias campañas en la disciplina del PAO esta es su primera temporada ocupando el arco con regularidad, aunque probablemente tardará mucho en olvidar las puteadas de sus hinchas una desgracia como la vivida anteanoche. Ojalá la próxima vez que hablemos de él sea para ensalzar alguna gesta suya.

2 comentarios:

cityground dijo...

Vi el resumen ayer y el fallo del portero es imperdonable, después de remontar el equipo un resultado muy adverso no se puede fallar así en la última jugada. Mide horrible y se adelanta al area pequeña dejando la porteria vacia, el balón entra por todo el centro. Ya en el primer gol puede hacer algo mas.

Una pena como seguidor del PAO porque la Copa era la mejor opción de ganar algo esta temporada, en liga estamos a 7 puntos del Olympiakos de Valverde y sin olvidar el desastre de la Champions.

Martín dijo...

Je, ahora que cai,esto es un poco una revancha para el AEK sobre la mala suerte en la copa...:

http://cafefutbol.blogspot.com/2009/05/cronica-de-una-tragedia-griega.html

Se lo merecia.