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Deudas que sesgan ilusiones

El pasado jueves se confirmaron los descensos de categoría de un buen puñado de clubes del endeudadísimo fútbol español, algo que afecta de manera global a casi todos los clubes del panorama nacional con muy escasas excepciones. Desde los titánicos Real Madrid o Barcelona hasta los niveles más insospechados del infrafútbol patrio, los clubes hacen lo imposible para solventar sus aprietos económicos con la amenaza de verse relegados de categoría en el fondo.

El irrefrenable cáncer deudor no respeta laureles ni historias, o se paga o se baja uno del tren pese al desempeño deportivo. Ello lo han sufrido en sus carnes clubes hasta el pasado jueves de bronce como Polideportivo Ejido, CD Castellón o Universidad de Las Palmas, de paso por la categoría de plata recientemente. También se ha visto afectada la Cultural Leonesa, otro histórico que si bien llevaba años enquistado en 2ªB y llegó a jugar en Primera División a mediados de la década de los 50’. No son las únicas instituciones afectadas, pero sí quizá las más conocidas.

Pero, si como hemos dicho antes los más grandes también tienen problemas económicos, ¿por qué ellos no bajan como algunos de los clubes citados anteriormente? La diferencia sustancial radica en que básicamente existen dos tipos de deudas: las que se tienen con otros clubes, acreedores, empresas, etcétera; y aquellas que se tienen con los jugadores. Estas últimas son mortales de necesidad.

¿Por qué esta diferencia? ¿Por qué no se trata a todos por igual? ¿Por qué siguen en primera clubes con decenas de millones de € adeudados mientras algunos con unos pocos miles no pueden mantener la categoría? Aparte del poder de los activos que puede representar terrenos privilegiados en las grandes ciudades o jugadores cuyo costo es astronómico, los clubes profesionales tienen la gatera de la Ley Concursal, a la que se acaba de acoger nuevamente el Hércules, el último eslabón de una cadena demasiado larga.

Sin embargo, el máximo accionista del Elche recientemente se quejó de con amargura al considerar tal ley como un escape legal que llega a desestabilizar la competición, haciendo referencia directa al Real Betis por el impago de 3 de los 4 plazos que les adeudan por el delantero Jorge Molina. A los hispalenses les protege la susodicha ley, mientras los ilicitanos son uno de los pocos clubes saneados económicamente pero que no se endeudan por encima de sus posibilidades fichando jugadores inaccesibles para ellos. Quizá por ello unos ascendieron mientras los otros quedaron a las puertas, nunca se sabe.

La realidad es que clubes perfectamente solventes hace no tanto (como el Deportivo de la Coruña) están dando con sus huesos en los pozos de las categorías inferiores, más por las diferencias económicas que por los designios del balón, tan misteriosos pero irremisiblemente interrelacionados, algo que a un servidor le entristece enormemente. Ojalá acabe pronto la sangría, y que los clubes sean capaces de subsistir por sus propios medios sin necesidad de leyes, capitales extranjeros o extrañas artimañas. Espero que para entonces algunos aún mantengamos la ilusión, si es que todo esto no la ha matado ya. Al menos el nuevo aunque seguramente efímero Secretario de Estado para el Deporte, Albert Soler (no confundir con el ex-futbolista) ofrece algunas soluciones y algo de esperanza, bienes que se agradecen en tiempos de zozobra, especialmente para los más humildes.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto de acogerse a la Ley Concursal debe frenarse ya. Quiero decir, no se puede evitar, por tratarse de sociedades anónimas, pero sí que se le debe restar atractivo, porque irremediablemente perjudica a terceros clubes a los que deja maltrechos. Los clubes en concurse de acreedores deben sufrir algún tipo de sanción deportiva. Si la utilizas para sobrevivir, eso es lo único que obtendrás, supervivencia. Abogo porque a partir de la próxima temporada los clubes en concursal no puedan obtener logros: ni clasificación europea ni ascenso, como ocurre con los filiales. No se puede tolerar que el Betis ascienda con un jugador que le ha robado al Elche (porque si no lo paga lo está robando), y los ilicitanos se queden en segunda y sin ese goleador. Es de traca, de verbena, y sobre todo, de vergüenza.
Y por favor, que no me hablen de méritos deportivos, porque entonces cualquier club se lía a fichar estrellas, para mejorar sus méritos, con la tranquilidad de saber que no va a pagar y tiene ahí la Ley Concursal que le sacará de los apuros. Y se quedará con los jugadores, of course. Y a los que han sido [strike]tontos[/strike] honrados, que les den.

Julio dijo...

¿Finalmente se dió por descendido a la Cultural? Leí que iban a tener a su propio jeque, un pakistaní... lástima, aunque sólo sea desde mi propio punto de vista, porque el primer traje (que es como lo llamábamos antes) de futbolista que tuve fue de la Cultural, a los siete años... seguro que por algún cajón sigo teniendo el escudo.

Sobre el asunto abordado, a mi me parece bien que se descienda a equipos por tener deudas con los jugadores o con Hacienda y la Seguridad Social. Sobre la Ley Consursal, pues no tengo muy claro qué opinar.

xtaoth dijo...

Bueno... aquí hay algo que decir sobre la ley concursal, y es que hay algo de ignorancia sobre lo que implica acogerse a ella.

Lo primero que implica es que toda decisión del club pasará por la aprobación de unos gestores externos designados por el juez que aprobó la acogida a esa ley. A partir de entonces, la prioridad del club pasa a ser PAGAR TODA LA DEUDA de la entidad (eso sí, a unos plazos 'mas sencillos' de cumplir). Da la sensación de que los clubs implicados no vayan a pagar nunca, cuando es todo lo contrario...

A partir de aquí, los gestores imponen cláusulas draconianas para reducir gastos, entre las que está la de no pasarse del presupuesto teniendo en cuenta que una parte de éste tiene que ir a parar a la liquidación de la deuda existente. Por ejemplo, el Mallorca (el caso que conozco) el año pasado no se pudo gastar un euro en la contratación de jugadores y, este año, sólo puede gastarse dos millones más lo que consiga ingresar de las ventas de sus jugadores. También se vió obligado a deshacerse de los jugadores con fichas más altas para reducir al máximo lo que se gastaba en sueldos de futbolistas.

Otra cosa que la gente desconoce es que, al entrar en ley concursal, se pueden echar para atrás, decisiones que puedan haber afectado negativamente al club. En el caso del Mallorca, las primas que se llevó el director deportivo por la venta de Güiza (un millón de euros de prima), la anulación de contratos-blindaje que hizo Vicente Grande antes de que le quitaran el club por dejarlo como un solar, etc...

Notese este último punto porque estoy seguro de que es la razón principal por la cual Gordillo se acogió a la Ley (para deshacer muchas cosas que hizo Lopera) y por la cual Serra Ferrer exigió la entrada en Ley Concursal antes de comprar el club a Alemany. Y a demás estoy seguro de que Lendoiro (que tampoco paga sus deudas y que más de una vez ha tenido la taquilla de su club embargada) no se acoge a la Ley para impedir precisamente 'eso'.

Si que es cierto que ha habido gente que ha usado la Ley Concursal como tabla de salvación después de haber hecho las cosas realmente mal pensando que las vacas flacas pasarían de largo y luego vendría el jeque de turno a salvarles (lo cual, lo del jeque si que lo veo como algo realmente malo para el futbol, junto a lo que hacen Madrid y Barça con el reparto del dinero de las televisiones), pero tened en cuenta que, una vez entrada en la Ley Concursal, no sólo pagarán lo que deben (o al menos gran parte), sino que están obligados a seguir las reglas del juego sí o sí.

De hecho los que están realmente desvirtuando la competición son aquellos con deudas que quintuplican la del Mallorca, Sporting, Betis, etc... y que siguen gastando y gastando y ni se plantean entrar en la Ley Concursal.

Tendrían que obligarles a todos a entrar en Ley Concursal, para que se acabasen con tantas tonterías, o aplicar ya de una vez las reglas de juego limpio que quiere aplicar Platini.