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FC Timisoara: peleados con el destino

¿Cómo explicar lo que se puede sentir por un equipo del que habré visto apenas algunos partidos repartidos en varios años y del que hasta hace no demasiado no tenía muchas noticias? Por ridículo (y desactualizado ya que este hecho se produjo a finales de mayo) que parezca, hoy me he enterado por casualidad del descenso del FC Timisoara, heredero de la Politécnica de la misma ciudad, un enredo del que nos habló Martín hace un par de años.

Ni si quiera son el club del que siempre me enorgullecí en los Cárpatos, el Steaua del infame Gigi Becali, pero la relación de putadas sucesos que sufren desde hace algún tiempo lo convierten en un equipo querible por su irrepetible afición, su historia llena de batacazos y las fatalidades que nunca les abandonan. En este sentido recuerdan a locos románticos como algunos escuadras entrañables tipo Racing de Avellaneda o Atlético de Madrid, enormes en historia y con legiones de enamorados por sus colores, pero que llevan ya demasiado tiempo abonados al desastre cíclico.

Si bien hace un par de campañas no pudieron ganar el campeonato por comenzar con 6 puntos menos (sanción federativa al club), este año finalizaron subcampeones a poca distancia del Otelul Galati (campeones por primera vez) pese a mantenerse arriba toda la temporada junto al Vaslui, tercero en discordia.

Para desgracia propia cuando encaraban la recta final en la punta igualaron en cancha del Vaslui y luego cayeron 2-1 en la penúltima fecha ante el Otelul, viendo como estos se coronaban en su propia cara. Demasiado duro, una vez más se escapaba el sueño.

Aquello sucedió el 15 de Mayo, pero es que una decena de días más tarde lo que vino fue tan malo como inesperado. La Federación Rumana los sancionaba con el descenso directo por sus deudas con el estado así como con el Benfica luso. Desde entonces se abrió una guerra entre el presidente de la Comisión de Apelación del sistema nacional para la atribución de licencias, Mihai Micu, y Marian Iancu (otro personaje que se las trae), presidente de la entidad agraviada, que declaró textualmente que “es un abuso, una guerra jurídica en la que vamos a llegar hasta el final y que vamos a ganar”.

Las últimas noticias vienen de la web de la escuadra perteneciente a la ribera del río Timiş muestran desafiante al dueño con cierta documentación que pretende mostrar a la Federación para así anular la sanción interpuesta al club, aunque a día de hoy parece difícil que esto vaya a cambiar.

Así está a día de hoy el fútbol rumano, con la tristeza de la que posiblemente sea su mejor afición, con campeones nuevos cada año y los grandes históricos penando para conseguir las migajas de la E.League cuando les alcanza, logró que obtendría por ahora el Dinamo de Bucarest si se confirma la pésima noticia. ¿Para cuándo un poco de fortuna en el fútbol de Timisoara?

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