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Clausura 2012: Boca y poco más

Tan solo cuatro jornadas de Clausura en Argentina nos han quitado la ilusión a tantísimos amantes de aquel fútbol por disfrutar de un gran campeonato. Aún está a tiempo de serlo, pero no parece que vaya a suceder, especialmente por la mediocridad apabullante que asola aquel torneo, antaño referencia mundial pero reflejo hoy de lo que ha sido capaz de hacer el masivo expolio de jugadores junto a las pésimas dirigencias.

Hoy Racing Club e Independiente son el retrato de una calamidad, grandes de Avellaneda sumidos en el lodazal que de seguir por este camino acabarán complicándose la vida con el promedio. La Academia consiguió mantener otro semestre a su dupla de colombianos, letal en torneos anteriores pero cada vez más decepcionante. Con un bloque confeccionado para pelear por todo, actualmente son penúltimos con apenas dos puntos y un solo tanto a favor. 

Yo era de los que creía que Simeone tenía mucha culpa de que Racing no saliera campeón o al menos le pelease a Boca el título hasta el final, pero la llegada de Basile ha confirmado lo que algunos se temían pero pocos nos atrevíamos a creer: los jugadores pasan de esa camiseta sagrada, les importa más exhibirse para encontrar un destino mejor y hacerse ricos. Muy triste.

Su vecino no anda mucho mejor. Independiente, 7 veces campeón de la Libertadores, es colista con pleno de derrotas. La labor de Ramón Díaz (ya destituido), que aún vive de sus años de gloria en River Plate, ha sido deplorable, dejando el futuro de su plantel en el aire. Quizá nunca cayó en la cuenta que con Francescoli, Gallardo, Ortega y H.Crespo en plenitud esto del fútbol era algo más fácil.
 
San Lorenzo, del que hablamos aquí hace poco, sigue su cuesta abajo. Perdió 0-2 ante Boca, algo que no resulta especialmente llamativo. Lo que si cuesta creer es el escaso (por no decir nulo) amor propio de unos jugadores que caminan lento pero seguro hacia la promoción como mal menor, aunque aún están a tiempo de caer más bajo.

De Newells mejor ni hablar en su triste deambular cotidiano. Su rival de toda la vida, Rosario Central, se bate el cobre en la B Nacional, esperando regresar este mismo año. En esas anda también el gigante River Plate, que pasa dignamente su vergüenza a la espera de tiempos mejores.

La otra cara nos deja a un Boca Juniors aburrido pero eficaz, ejemplo de solidez y máximo favorito a revalidar el título en condición del campeón que ha demostrado ser. Con Lanús y Godoy Cruz distraídos con la Libertadores, apenas parece que Vélez Sarsfield pueda mostrar oposición seria a los Xeneizes. Está por ver si Estudiantes volverá a ser el cuadro consistente de hace pocos años o será ese equipo errático de los dos últimos campeonato. Ni la Brujita Verón se merece una retirada así ni nosotros un fútbol de este calibre, que ojalá levante el nivel en las próximas fechas y vuelva a brillar entusiasmándonos a aquellos que alguna vez caímos hechizados por el encanto del fútbol porteño.

3 comentarios:

Rafoski dijo...

Lo cierto es que el nivel de juego es subterráneo, pero no sé qué tiene la liga argentina que, personalmente, me resulta uno de los torneos con más atractivo...
Ojalá que Vélez sea capaz de disputarle el título a Boca y ojalá también que Tigre (que de momento está ahí) no se desinfle estrepitosamente.
Por cierto, que la Primera B argentina tiene, desde mi punto de vista, un nivel de fútbol bastante parecido con la primera división y se puede "disfrutar" de equipos con muchísima tradición histórica.

Un saludo.

Garrincha dijo...

De hecho ante la pésima campaña que está realizando Racing Club (mi equipo) casi estoy más pendiente de la B por la bonita pugna entre River-Central-Quilmes e Instituto.

Y tal como dices, ojalá mantengan el tipo tanto Vélez como Tigre.

Saludos!

Fernando dijo...

El nivel de la B Nacional no es, ni de lejos, cercano al de Primera División. Basta ver a River o a Instituto, que con pésimas actuaciones, están punteros...