La nube blanquiazul
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| Jugadores de Málaga y Burgos pugnan por el esférico. |
En ocasiones un cambio, por más doloroso que sea, es necesario. Sergio Pellicer lleva años a disposición del club, siempre presto para cualquier emergencia. Puso toda su alma y dedicación en salvar al equipo del descenso en 2023, sin éxito. Un año después nos había devuelto a la categoría de plata, donde permanecimos en el curso del retorno. Ya en esta 25/26 se esperaba un poco más del equipo. De él también. No estábamos fatal, si bien no acababan de salir las cosas. Para mayor desesperación, nos dejamos una gran cantidad de puntos en los descuentos de varios partidos, demasiado seguidos... que hicieron demasiado daño. Había inquietud en la afición, por lo que el club tomó la determinación de destituir a 'Pelli' (como le llamamos con cariño, porque le apreciamos mucho) por Juan Funes, que llevaba desde 2020 en la entidad dirigiendo al filial.
Lo que ha venido después no es una simple sucesión de victorias. Un equipo plagado de chavales jóvenes procedentes de las categorías inferiores del club, más algún jugador experimentado, ha pasado de bordear el descenso a codearse con los más poderosos de Segunda. Es muy pronto para hablar de ascenso, pero qué duda cabe que la ilusión está ahí. Más, cuando el equipo encadena 9 jornadas sin perder, con 2 empates y 7 triunfos, 6 de ellos consecutivos. La secuencia ganadora ha sido la siguiente: remontada en Albacete (1-3); nos impusimos en el derbi ante el Almería (2-1); nueva alegría a domicilio, superando al Sporting en El Molinón (1-3); otra vez le dimos la vuelta a un choque, en casa ante el Ceuta (2-1); derrotamos al Córdoba en El Arcángel (0-1); y anoche completamos un partido redondo ante el Burgos (3-0).
Tuve la suerte de poder acudir al choque ante el conjunto burgalés. Pese a las intensas lluvias, más de 23.000 malaguistas nos reunimos para apoyar a los nuestros. Con esas condiciones climáticas tan desagradables, en una noche fría en la que ya estábamos empapados incluso antes de comenzar el encuentro, completar un 80% del aforo habla a las mil maravillas de la hinchada boquerona. Había paraguas y chubasqueros por doquier, pero como el agua rara vez arreciaba, acabó calando. Dio igual, ahí estábamos para disfrutar de nuevo del Málaga. Y vaya si lo hicimos.
Tras un tramo inicial bastante igualado, en el que el Burgos se mostró como un equipo valiente, el choque comenzó a decantarse cuando una gran incursión por la derecha de Larrubia acabó en golazo. A ver lo que nos dura el chaval, que está de dulce, y seguramente ya esté en las listas de destacados de un puñado de secretarías de Primera División (no solo española). Pocos minutos después, buena jugada colectiva que culmina Chupe con un testarazo, adornando el perfecto centro de Puga desde la derecha. Nos frotábamos los ojos, no solo por una lluvia que apenas daba tregua. El Málaga estaba siendo mejor, aunque el Burgos seguía entero, intentándolo sin suerte ni acierto.
Así que nos marchamos 2-0 al descanso, tiempo para hacer cábalas "si ganamos". Tras el paso por vestuarios cambió ligeramente el panorama. El Burgos presionó alto, saliendo más decidido que nunca a darle la vuelta al encuentro. Gozaron de algunas buenas ocasiones, desbaratadas por la zaga, un impecable Alfonso Herrero y el propio desacierto de los atacantes burgaleses. Nosotros mientras, a lo nuestro. El Málaga no se confió en ningún momento, hilvanando jugadas de calidad con una salida de balón estupenda, sin acusar la intensidad que le ponía el adversario desde que comenzábamos una nueva jugada. Y si el Burgos no logró acercarse, el Málaga sí supo sentenciar. Fer Niño dominó un balón en la frontal, disparando seco abajo, cerca del poste, para batir de nuevo a Cantero con el 3-0 final. Colofón perfecto a otra noche que vuelve a disparar la ilusión de una afición que está en una nube. Gracias, principalmente, a la encomiable labor de Juan Funes.
No sé si tendremos alguna opción real de subir, o si quiera de acceder al playoff, teniendo en cuenta que hay rivales formidables como Racing de Santander, Deportivo, Almería, Las Palmas o el sorprendente Castellón. Pero como aficionado que lo ha pasado tan mal los años anteriores, no puedo más que estar contento y agradecido por los buenos ratos de los que estamos disfrutando últimamente. Que siga la fiesta.

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