Mundial 2026: Expectación descafeinada
| La inauguración en el Azteca, previa al México v Sudáfrica. |
Es algo que llevo hablando desde hace semanas, e incluso el mismo día de la inauguración del Mundial 2026: el ambiente está frío, incluyendo la mayoría de sedes. Casi todo los amantes del fútbol enloquecemos cada cuatro años cuando llega el torneo más grande y especial, una fiesta global de esquizofrenia colectiva que emana leyendas, partidos épicos y tanto goles como polémicas que siguen vivos pese al paso inexorable del tiempo. Seguimos recordando los no-goles de Pelé en México 70, los papelitos del Monumental en Argentina 78, a Maradona desparramando ingleses de nuevo en México 86, la decepción de Baggio y Baresi en USA 94, el colapso de Ronaldo horas antes de la final de Francia 98, el cabezado de Zidane a Materazzi en la final de 2006, el gol de Iniesta que coronó a España en 2010 y más recientemente una electrizante final en Qatar entre Argentina y Francia, que otorgó a la Albiceleste su tercera corona, la que ahora le toca defender.
Y sin embargo, a esta edición le falta Paz en el Mundo, con uno de los anfitriones atacando a uno de los participantes, a Israel continuando un genocidio sobre el pueblo palestino que ya dura 80 dolorosos años, una guerra fratricida en Sudán... y la amenaza global que supone la demencia del presidente estadounidense, cuyo nombre no será pronunciado en estas líneas. Con todo, el entusiasmo nos invadió a todos cuando el balón echó a rodar. En México, país futbolero por antonomasia, el Mundial sí será una fiesta. El Tri además comenzó con victoria, un inicio esperanzador. Tengo curiosidad por la acogida en Canadá. También por cómo será en Estados Unidos, con el temor por los hinchas tanto latinos como de cualquier nacionalidad ante el fascismo del ICE. Si a todo ello le sumamos los innecesarios problemas provocados por el principal anfitrión en connivencia con la FIFA, es complicado dejarse llevar.
Hasta en lo respectivo al formato cuesta estar animado. El hecho de que clasifiquen a 16avos el 66% de los participantes, entre los que se incluyen los 8 mejores terceros (de 12 grupos), rebaja drásticamente un nivel ya de por sí escaso para participar en la fase final. Si me lee algún nigeriano, italiano o venezolano debe estar tirándose de los pelos, pero es cierto. Esto resta mucho dramatismo a la fase de grupos. Sudáfrica, que ofreció una pobre imagen en el debut ante México, llegará al último día con opciones incluso si pierde su segundo duelo ante República Checa. En cualquier otro Mundial reciente esto les habría eliminado, pero van a conservar opciones de entrar como una de las mejores terceras hasta el final. Evidentemente no tengo nada contra los Bafana Bafana, solo manifiesto que no hace falta ser de los mejores para avanzar, vale con destacar ligeramente por encima de los mediocres.
Ya en lo particular, en otra edición el duelo inicial de España ante Cabo Verde tendría mucha mayor trascendencia, con la obligación de ganar por parte de los de Luis de la Fuente para ir asentándose entre las dos primeras. De nuevo, haber rebajado el nivel mínimo para clasificar (aunque estoy honestamente feliz por caboverdianos, uzbekos, haitianos, etcétera) al torneo, así como la facilidad de los mejores terceros, hará que algunas de las principales favoritas jueguen con el freno de mano desde el principio. Ello perjudicará el espectáculo, restará emoción y quizá, eso sí, permita alguna sorpresa, siempre bienvenida. En el contexto español, esto significa que probablemente no van a ser titulares en el primer choque ni Lamine Yamal ni Nico Williams. Quizá hasta el tercero no veamos a ninguno de los dos en el once, Lamine con mayor probabilidad. Esto nos dice que en la mayoría de casos, la primera fase no será más que un trámite para las grandes, cuyo Mundial comenzará a partir de dieciseisavos.
Hasta entonces esperemos que prevalezca el buen ambiente en los estadios y ciudades sede, que disfruten los protagonistas, y que nadie más se vea perjudicado por las inefables políticas estadounidenses que tanto daño han causado ya a un Mundial que si algo nos deja claro, es que Infantino no puede seguir dirigiendo la FIFA ni un solo minuto más. Porque no solo nos ha traicionado destrozándole el Mundial a miles de personas, además su cinismo y (in)acciones le convierten indudablemente en el mayor enemigo del fútbol.
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