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Piratas del Río Avon - Historia del Bristol Rovers (Parte III)

Llegamos a la tercera y penúltima parte de la historia del Bristol Rovers. Al final del texto se encuentran los links a los dos artículos anteriores de esta serie.

Período de transición
El primer descenso de su historia no fue fácil de asimilar para los Rovers, y los años posteriores a la pérdida de categoría dejaron pocas alegrías. El equipo no se convertía en protagonista de los torneos. Todo lo contrario, peleaba para no quedar en los últimos lugares. Imposibilitado de sacar a la institución del pozo y cansado de luchar, Geoff Bradford se retiró en 1964, mientras el Bristol se mantenía como un conjunto flojo, sin pretensiones de ascenso. Le llevaría un tiempo más recuperar la mística perdida.

La recuperación
Es curioso, pero con el fin de los 60 —fatídicos para el club—, los aficionados de Eastville comenzaron a recuperar la sonrisa. Los Rovers se consolidaron en la liga y volvieron a ser candidatos al ascenso. Dejaron de lado aquellas campañas en las que sólo sumaban frustraciones y penas. Ya estaban listos para pegar un nuevo salto al lugar donde merecían estar. En 1970 y 1971 aparecieron nuevamente en la escena nacional, alcanzando los cuartos de final de la League Cup en ambas temporadas. Un año más tarde darían la gran sorpresa al eliminar, en Old Trafford, al Manchester United de George Best por la misma copa.
El crecimiento también se pudo apreciar en el campeonato, ya que después de un par de torneos cerca de la gloria, el deseado ascenso llegó en 1974. Entre los héroes que consiguieron este éxito se encontraba el legendario Stuart Taylor, quien tiene el récord de presencias con la camiseta de los Piratas en encuentros de liga: 546. Se retiraría en 1980, después de defender los colores de la institución por más de quince años.

Otro entrenador se ganó el corazón de los Gasheads: Don Megson. Llegó a Bristol en 1969, siendo un duro defensor proveniente del Sheffield Wednesday, club en el que es poco menos que un prócer. Terminó su carrera con la camiseta de los Rovers y se calzó el buzo de director técnico en 1972. En su tercer encuentro al frente del equipo, consiguió coronarse campeón de la Watney Cup —trofeo que apenas tuvo cuatro ediciones de vida entre el 70 y el 73—. La temporada siguiente se produjo el retorno de la tradicional indumentaria azul y blanca dividida en cuatro partes, que luego del descenso se había sustituido por una a rayas verticales y más tarde por una completamente azul. La legendaria camiseta fue la que se utilizó para conseguir el ascenso a segunda de la mano de Megson. Nunca más se modificaría.

Años duros
El ascenso era lo que los aficionados habían soñado. Durante los doce años que los Rovers estuvieron en la Third Division, la ilusión de todos los Gasheads era poder ver nuevamente a su club en la segunda categoría del fútbol inglés, estando a sólo un paso de los mejores. Pese a que el objetivo había sido conseguido, las cosas no salieron bien y el rendimiento del club estuvo lejos de lo esperado, muy distante de lo que había pasado en la década de los 50.

Siempre peleando por no descender, los Piratas nunca pudieron acomodarse a la exigente competencia de la liga. El mejor puesto conseguido en los siete años que duró esta nueva aventura en segunda fue 15º sobre 22 equipos. Era evidente que si las cosas no cambiaban, la vuelta a tercera se iba a hacer realidad. Eso fue lo que pasó en 1981. Los Rovers realizaron la peor campaña de su historia y finalizaron últimos, perdiendo la categoría junto a sus eternos rivales del Bristol City. El descenso volvió a decir presente en Eastville.

De vuelta a tercera
Después del duro y previsible descenso, el club volvió a la tercera división. Este nuevo paso por la categoría tuvo a los Rovers alternando entre campañas buenas y bastante malas. Siempre muy irregulares, pasaban de pelear por los puestos de ascenso a la zona baja y viceversa con naturalidad. Costaba mucho encontrar un rendimiento parejo.
Durante estos tiempos difíciles, los Gasheads tuvieron que abandonar finalmente la que había sido su casa durante 99 años. Después del incendio ocurrido en el estadio de Eastville en 1980 y de la reducción de capacidad ocasionada por las nuevas medidas de seguridad, los días en ese territorio estaban llegando a su fin. Los problemas económicos de la institución obligaron a trasladar al equipo a la ciudad aledaña de Bath. Compartiendo el Twerton Park con el club local, los Rovers estarían una década fuera de la ciudad de Bristol.

Festejando nuevamente
Luego de seis temporadas sufriendo ante campañas que distaban mucho de ser buenas, en 1987 asumió la dirección técnica del equipo el recientemente retirado Gerry Francis. Sus primeras decisiones incluyeron la contratación de Ian Holloway, un buen volante derecho que había disputado más de cien encuentros con el club unos años atrás. Otra de las incorporaciones que el flamante entrenador encargó fue la de un joven y prometedor arquero llamado Nigel Martyn. Éste entraría a la historia del fútbol inglés al convertirse, apenas dos temporadas después, en el primer arquero en ser transferido por más de un millón de libras.

Con la conducción de Francis, el equipo comenzó a conseguir un progreso sostenido. Dos temporadas con buenos resultados en tercera fueron la previa de lo que se venía. El 2 de mayo de 1990, los Rovers golearon por 3-0 al City en el clásico de la ciudad y se consagraron campeones de la liga. Sus rivales también obtuvieron el ascenso, lo que hizo que las calles de Bristol se vistieran de fiesta durante largos días.

Ian Holloway, el ídolo
Pocos jugadores son tan queridos por los aficionados de los Rovers como Ian Holloway. Nacido en la ciudad de Bristol, comenzó a destacarse entre los juveniles del club desde muy pequeño. Debutó con el primer equipo a los 18 años en 1981. Eran tiempos difíciles en la institución, pero este volante derecho, pese a su juventud, se convirtió en uno de los referentes del plantel.
Catalogado como una de las promesas de la liga, fue vendido en 1985 al Wimbledon, pero su estadía en este club fue efímera. Recaló en el Brentford y luego en el Torquay, jugando pocos partidos en ambos conjuntos. Su lugar era Bristol y, como no podía ser de otra manera, volvió ponerse la camiseta de los Rovers. Fue en el 87, de la mano de Gerry Francis. Holloway ya no era un juvenil como antes, y estaba listo para ponerse el equipo al hombro. Durante las siguientes cuatro temporadas sólo se perdió cinco encuentros de liga, una gran marca para alguien que ya era un símbolo del club.

El ídolo volvió a dejar a los Piratas en 1991. Francis, quien era entrenador del Queens Park Rangers, lo pidió para su equipo. Allí jugó durante cinco años. Retornó nuevamente a Eastville en el 96 y por tres temporadas ejerció la doble función de jugador y entrenador en el club de sus amores. Terminó su carrera de futbolista y siguió al frente del equipo por dos años más antes de partir otra vez hacia el QPR otra vez.

Links:
Primera parte
Segunda parte

4 comentarios:

Martín dijo...

Lo que sorprende es la estabilidad que se ve, muchos años seguidos en la misma división, estar siete años en segunda...si en España creo que ningun equipo lleva eso casi...

¿ascendian pocos y bajaban pocos?(recuerdo que habia epoca de que solo descendian dos, y solo ascendia de cada grupo de 3º el campeon...)

Por otra parte, que ganas de toquetear las camisetas, con lo bonita que es esta...

Anfield dijo...

En mi blog hablo mucho sobre la Premier, pero la verdad es que quiza nunca alcanze el nivel de conocimiento que tienen en este blog. Espero que cuando termine la carrera de periodismo(si hay suerte la empiezo el proximo año) y pueda trabajr en ello sea algo parecido a estos bloggers.

Mauricio dijo...

Que gran história, Ariel.

Me queda una inquietud, volvieron a Bristol a un nuevo estadio o este fue remodelado??

Garrincha dijo...

Que triste eso del cambio de ciudad por el desastre del estadio. Jamás me gustaron esas cosas, pues para mi un club es su afición y viceversa.

Por otro lado, que bueno ese doble ascenso de ambos rivales ciudadanos, me recuerda a lo sucedido hace pocos años cuando subieron de una vez Betis y Sevilla.

Un saludo!!